Ovación
Sábado 23 de Abril de 2016

Punto límite

Unión tradujo en Gamba el punto límite de tolerancia para llevarse el clásico. Colón en cambio, acentuó más sus limitaciones.

Cada uno entro al campo de juego con su mochila a cuestas, con pesadas cargas, tan pesadas, que cuando  la mochila se abrió y se volcaron al campo de juego, tenían un peso extra para algunos jugadores. Porque andar a cuestas, sosteniendo la idea de resolverlo todo en 90’ y, para colmo, no lo trabajaron en la semana previa, además no lo expresaron emocionalmente en su momento, crea un conflicto que se traslada al campo de juego y por ende, pesa en las piernas,  el cerebro se prensa como hojalata, y sobre los poros abunda el miedo, algo que limita demasiado al cuerpo cuando se quiere expresar. Así tanto Unión como Colón salieron a disputar un partido, con limitaciones, sabiendo muy bien que tenían 90’ para resolverlo. El Rojiblanco salió decidido a sostener un ritmo intenso, con tiros libres de Malcorra, en los primeros 4’, que insólitamente murieron en la barrera. Ese ritmo de ir soltándose, ir familiarizándose con el balón, fue tomando forma del lado del local, así a los 12’, nació una jugada en donde participaron Gamba, que cayó, entre Broun y Conti, Riaño remató con clara posición de gol y la pelota se fue cerca del poste derecho. Los límites los marcaba Unión, claramente jugando en campo contrario, mientras que Colón se mostró limitado. Sostener algo que se viene como un ola gigante, es algo imposible. Bastía pegado a la línea de cuatro, una defensa lenta, cansina, mostraba a Gamba sobrepasando a Iberbia, y Malcorra pasando por la zona liberada que dejaba Castillo. Así a los 17’, otra vez el Tate llegó a crear otra situación de gol, Rolle le ganó a un inexpresivo Lagos, apareció Gamba, Broun tapó, Riaño la capturó, cayó como para que le den penal, Loustau, no compró, y Malcorra remató y el balón pegó en un defensor. Otra limitación Sabalera, para aguantar, algo que al cuarto de hora, parecía sentenciado que el gol de Unión se veía venir. El minuto 22’ fue para el que llevaba la camiseta 22 rojiblanca, una cruz marcada y que no podrá olvidarse, Britez, corta una jugada, se va por el carril del nueve, hace la pared con Riaño, se la devuelve el delantero y el barbado Britez, increíblemente erró el gol que todos ya cantaban. Colón siguió tranquilo, naufragando en sus limitaciones, jugaba a los pelotazos para un Vegetti, que nunca pudo bajar una pelota de cabeza. Un detalle  interesante fue a los 27’ cuando cayóBritez lesionado, Johansen llamó a la mayoría de los jugadores y mientras se refrescaban, el nuevo DT, daba otra charla técnica para acomodarlos lo  mejor posible, en la incomodidad del juego. Del otro lado, Madelón solo hablando con cuatro de sus hombres, todo un detalle de lo que era el partido. Mientras uno tenía que corregir detalles en todo el campo de juego, el otro trabajaba para ajustar la mira telescópica para que no se erren más goles. El final de la primera parte, mostró a un Unión que indicaba en el protocolo que cuando se lo proponía, llegaba con peligro de gol, y así fue a los 46’ cuando Bruno Pittón, se asoció con Malcorra, el diez envió el centro al primer palo rasante y Riaño, la tocó para que la pelota se vaya rozando el poste derecho de Broun. El fútbol tiene esas cosas, un termómetro que va midiendo la intensidad del juego, las especulaciones a la hora de sacar algún punto que sirva para cualquiera de los dos, en este caso, Colón se fue al descanso, tranquilo dentro de sus limitaciones, sacándose un peso de su mochila, de haber aguantado el cero, mientras que Unión, se mostró limitado a la hora de definir. 
El quiebre sobre el final
Algo más tenía que mostrar Colón dentro de la pobreza que mostró en la primera parte, debía dejar de abusar de los pelotazos, había que buscar juego asociado, y Figueroa, apareció un rato como para descubrir las “limitaciones” de Unión, a la hora de llegar un poco más al área rojiblanca. Fue al minuto que Figueroa probó de media distancia, único remate de Colón desde afuera del área. Los de Johansen plancharon el partido, y dentro de lo que podían mostrar, fue lo más vistoso del Sabalero en el 15 de Abril, y Figueroa fue el que sobresalió en ese pequeño oasis de minutos, y tuvo la más clara del rojinegro cuando a los 17’ en un tiro libre de Sperduti, Bastía la volcó de cabeza al segundo palo, Figueroa ganó de cabeza y Nereo Fernández salvó la jugada de gol al córner. El canto de la hinchada Tatengue le devolvió el ritmo cardíaco al once de Madelón, que poco a poco fue enchufándose en el partido. Todo se volvió más limitado para Colón cuando a los 25’ Vegetti sacó a relucir un codazo a García Guerreño, cuando saltaron a buscar una pelota y Loustau no dudó en sacarle la roja al delantero. Silva que había entrado por un híbrido Lagos, le dio poco resultado a Johansen, y Leguizamón, con dos pelotas que tocó, hizo mucho más que Vegetti. En cambio Madelón, sacó a los lesionados Britez y Acevedo y Sandona y Mauro Pittón, le dieron crédito al trabajo que venía haciendo el rojiblanco. Villar le dio calma para que Unión piense, y así, con un hombre más, los de Madelón se despojaron de sus miedos, rodearon al rival, que a esa altura del partido, todo era atrincheramiento para no perder, pura impotencia. Pero sobre los 40’, vino el punto límite de tolerancia rojiblanca, la jugada de Bruno Pittón por izquierda, su pelotazo lo aguanta Riaño en el área grande, ante la marca de Benegas, el artillero la taqueó y Gamba en soledad sometió a Broun para darle la victoria justificada a Unión.
El final fue para Unión que se despojó de las limitaciones de no poder definir un partido con más tranquilidad, por lo que fue el trámite del mismo. Colón en cambio, desnudó más todos sus conflictos, volcando sobre la cancha, toda una secuela fílmica, dentro y fuera de la cancha, que por ahora no tiene fin.  Johansen manifestó: “Nos faltó confianza, sin embargo Unión no mantuvo la intensidad y nos acomodamos. Manejamos la pelota, pero en el fútbol no alcanza, y terminamos perdiendo”. En cambio Madelón dijo: “Les dije a los muchachos que este triunfo no es histórico, es la gloria”.
Claramente el punto límite lo marcó Unión, y Colón remarcó aún más sus limitaciones. 
Ernesto Titi Cantero / ernesto.cantero@uno.com.ar

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