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Viernes 16 de Septiembre de 2016

Qué hacer frente al olor de pies

Técnicas y prácticas de un problema que golpea en la autoestima.

El olor de pies, también llamado bromhidrosis, se produce por la descomposición o alteración de las bacterias del sudor presentes en la zona, debido a la falta de luz y la excesiva transpiración y convirtiéndose en ácidos grasos y en amoniaco. Son estos ácidos los que otorgan ese mal olor a esta zona del cuerpo. Este problema puede surgir a cualquier edad y en ambos sexos por igual, provocando problemas de relación con los demás y con uno mismo.


El origen del mal olor de los pies es muy variable, sin embargo, el experto señala cuáles son las causas más habituales:

Puede deberse al uso de un calzado o calcetín inadecuado que no deja transpirar la zona, produciendo la oclusión de los poros. El calzado debe ser de telas nobles, como la piel y debe permitir la transpiración.


También existen causas derivadas del sistema nervioso vegetativo y que no se pueden controlar. El propio organismo produce una descarga vagal de sudoración en momentos de hiperactividad y nerviosismo.


Otro de los factores, puede ser un mal apoyo del pie o practicar algún deporte en el que éste no esté correctamente o suficientemente apoyado. De esta forma, sufre estrés y libera sudor.


Principalmente, el mal olor de pies afecta en la adolescencia, cuando las glándulas sudoríparas comienza a tener una mayor predisposición a alterarse y a cambiar, produciendo un exceso de transpiración.



¿Cómo se puede evitar el olor?

En un primer lugar, aquel que sufre esta alteración debe acudir a un experto, quien le realizará un estudio para detectar cuáles son las causas de la sudoración en la zona y le recomendará probar con las opciones menos invasivas. “Además del tratamiento médico, puede haber un remedio preventivo, puramente institucionalizado, en el que aplicamos un método conservador para evitar que esto vuelva a surgir”, explica Barnés. Una vez que el origen está identificado y dependiendo de cada caso, se procede a tomar diferentes medidas ajustadas a cada uno.


Las fases para evitar el olor de pies comienzan con la medicina preventiva de un buen calzado y un buen calcetín y, después, sintomáticamente, con jabones y astringentes, como el talco, el cual regula la transpiración. Se deben emplear jabones que actúen por tensión superficial, éstos evitan la formación de bacterias haciendo que el mal olor desaparezca.


La iontoforesis es otra de las medias que ayudan a paliar la hiperhidrosis plantar. Ésta consiste en sumergir la zona afectada en una bandeja poco profunda y llena de agua que emite una corriente eléctrica durante un corto periodo de tiempo. Actualmente se están creando unas técnicas más sofisticadas y modernas, como la simpatectomía lumbar endoscópica. Se trata de una operación mínimamente invasiva que secciona o coloca un clip en determinadas ramas de los ganglios simpáticos, los cuales producen ese exceso de sudor.



Anticolinérgicos, botox y cirugía

A nivel de sistema nervioso vagal existen fármacos como los anticolinérgicos, que regulan la formación de glándulas sudoríparas y que permiten reducir la sudoración. Otra de las técnicas que se emplean frecuentemente son las inyecciones de botox debajo de la piel de las glándulas sudoríparas responsables de la transpiración excesiva. Las sesiones se realizarán con un espacio de entre ocho a diez meses.


Cuando todos los tratamientos anteriormente descritos han sido probados y no han obtenido resultados se podrá considerar el tratamiento quirúrgico como solución para la sudoración excesiva. Dependiendo de las circunstancias individuales de cada paciente, se eliminarán las glándulas sudoríparas y se realizará una simpatectomía torácica endoscópica (ETS).


Medidas naturales

También existen medidas naturales que ayudan a disminuir el olor de pies, como los baños con flor de té, o a nivel de medicina natural, existen inhibidores de ácidos grasos. Asimismo, en las farmacias se pueden encontrar productos que pueden resultar útiles para la bromhidrosis sencilla, pero si es severa, es recomendable hacer un tratamiento médico podológico.


Por otro lado, los podólogos hacen hincapié en la necesidad de trabajar el sistema emocional de la persona y controlar sus hábitos alimenticios, ya que comer ajos o cebollas contribuye a que el sudor presente un olor desagradable. También, hay que prestar atención a las épocas estacionales, puesto que en verano la transpiración será mayor mientras que en invierno hay una menor predisposición a la sudoración.

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