santafe
Domingo 12 de Junio de 2016

Reese: “Hay que cobrar impuestos caros a los inmuebles vacantes”

El especialista en planeamiento urbano y regional brindó una charla sobre la integración del territorio y las áreas metropolitanas. Habló además del atraso impositivo respecto al valor de la tierra

Con el auspicio del Colegio de Arquitectos, y la organización del Ministerio de Gobierno y Reforma del Estado, y del senador por el departamento La Capital, Emilio Jatón, se llevó a cabo la semana pasada un encuentro para el diálogo metropolitano llamada “Desafíos para la integración del territorio”. La actividad tuvo como invitado y figura central al arquitecto especializado en planeamiento urbano y regional, Eduardo Reese. 
En una entrevista con Diario UNO, el especialista habló de los escollos que deberán sortear las localidades de la zona para convertirse en un área metropolitana, sobre la escasez de terrenos, la planificación urbana, y el desfase que existe entre el valor de la tierra existente, y los tributos que cobran los gobiernos locales. 
—Las ciudades que habitamos en su nacimiento fueron pensadas con una visión de futuro, ¿cuándo se dejó de planificar ese desarrollo?
—La planificación, como toda herramienta de gobierno, sufre los vaivenes de cada proceso histórico. Cuando hay un proceso más centrado en una presencia activa del Estado resurge, y cuando hay un momento histórico más centrado en la libre circulación de las mercancías, obviamente hay menos planificación, porque esa doctrina dice que no hay que intervenir. La verdad es que no es que se haya empezado, o dejado en algún momento, sino que son vaivenes en la historia consustanciales con las ideas políticas y los marcos ideológicos con los cuales se construyen las políticas públicas y los procesos de decisión. Entonces, la ciudad es un resultado de eso, de un momento fuerte de planificación, otro de retroceso, y así sucesivamente.
—De acuerdo a las particularidades del territorio santafesino, ¿cuáles son las posibilidades de planificación?
—La verdad es que buena parte del litoral paranaense y del Río de la Plata tienen situaciones, si bien no son iguales, similares en el sentido de que las riberas de ambos ríos tienen la característica de un gran plato inundable que puede ser visto como una ciudad rodeada de agua, o como agua rodeada de una ciudad. Depende quién estaba primero, yo creo que primero estaba el agua, y nosotros la rodeamos mal de ciudad. Pero sobre todo hay una falta de consciencia muy grande respecto de la vulnerabilidad que tienen estos territorios a la inundación. Hemos sido muy irrespetuosos de estas características y hoy lo estamos pagando feo.
—¿Según su experiencia, en qué momento está la región en referencia a conformar un área metropolitana?
—Por lo que he podido ver en estos pocos días que estuve aquí, estamos en presencia de un momento de construcción de diálogo que está iniciándose sobre la posibilidad de construcción de acuerdos de escala metropolitana. Yo no soy un hincha fanático de un gobierno metropolitano centralizado, pero sí por lo menos de una serie de acuerdos entre las fuerzas políticas del área metropolitana, entre los distintos intereses que naturalmente son contrapuestos entre un municipio chico, y uno grande. Es lo normal, siempre pasa, cuando hay que construir acuerdos hay un mosaico de situaciones con muy diversos intereses y en esa diversidad se construye un área metropolitana. Me parece también que la coincidencia de ese inicio del diálogo metropolitano, con el inicio de la discusión de una ley de suelo en la provincia, arma un combo fantástico. Están en un momento muy valioso, ojalá las dos iniciativas confluyan y vayan para adelante.
—¿De qué forma facilitaría la integración regional la ley de suelo?
—Es dotar de instrumentos de gestión a los municipios y obviamente, a las áreas metropolitanas en materia de una mejor planificación, más racional, más efectiva y menos burocratizada. De una serie de medidas impositivas de castigo a la especulación y a aquellos intermediarios del suelo que están haciendo subir los precios artificialmente, y que provocan situaciones de escasez. Un conjunto de medidas que tienen que ver con la posibilidad de una mayor facilitación para apertura de calles, loteos sociales, y microcréditos. Es decir, instrumentos, fortaleza para poder crear dispositivos que mejoren la calidad de vida de la gente. 
—Sobre la falta de terrenos, ¿qué pasa con el avalúo fiscal en relación a los impuestos que se pagan?
—Ahí hay un problema bastante complejo, que no es solamente de Santa Fe, en el cual el Estado, por facilidad, ha tendido a financiarse a través de impuestos que son regresivos, como los ingresos brutos, minusvalorando el impuesto inmobiliario que es mucho más progresivo, y mucho menos impactante sobre la economía. No estoy diciendo que hay que cobrar más, sino que hay que cobrar distinto. Hay que cobrar muy alto el inmobiliario, y muy bajito los impuestos a los empresarios, emprendedores, y laburantes que hacen que la economía de la provincia crezca. Es decir, mejorar vía tributaria la competitividad de las empresas, pero castigar la especulación sobre el suelo. Aquí es al revés. 
—En esa línea, ¿por qué los precios de los terrenos han evolucionado mucho más que los impuestos?
—El retraso en la valuación fiscal, lo que hace obviamente es retrasar el impuesto inmobiliario, y obviamente cada vez que se habla de revaluación empiezan las quejas, legítimas, sobre una mayor presión fiscal. Pero la queja es porque precisamente si se aumenta mucho el impuesto inmobiliario, lo que hay que hacer es disminuir el resto de los impuestos. Esto también tiene una explicación, los sectores dominantes de este país son los tenedores de tierra, por eso no hay impuestos sobre la tierra, no es que alguien se equivocó. Estados Unidos tiene un tercio del IVA nuestro, y más del 500% del impuesto inmobiliario que nosotros cobramos, es exactamente al revés. 
—¿Cómo se soluciona esa distorsión?
—Una de las maneras es que los precios del suelo se aclaren. Que dejen de crecer. Para eso hay que reducir la especulación, y para reducirla hay que cobrar muy caro los impuestos a los inmuebles vacantes especulativos. 
—¿Especulación como la que hubo cuando apareció Procrear?
—La mayor carestía del suelo la única explicación que tiene es que el gobierno anunció un plan de créditos. No tiene base de nada, y todo el mundo aumentó el precio de los lotes al doble, y si el precio aumenta al doble hay que pagar el doble de impuestos.
—Eso también pasó con los materiales de construcción ¿la especulación no es un problema de la Argentina en general?
—Sí, pero en otra medida, porque la tierra se constituyó en un instrumento de especulación financiera, entonces perdió registro. El precio de la tierra ya no sigue el aumento de los salarios, ni de los precios de la economía en general, se fue a otro nivel porque sigue otra lógica que es la de la especulación financiera.
—¿En qué lugares se pudo frenar esta especulación?
—Trenque Lauquen o Peguajó, son municipios pequeños que vienen trabajando con captura de altas rentas inmobiliarias, no a partir de impuestos. En Trenque Lauquen el 12% de cada loteo, queda para la Municipalidad, es decir que de cada 100 lotes, 12 quedan para el municipio, y en esos terrenos se pueden hacer viviendas sociales, o construir planes de Procrear. Cuando hay una oferta grande de ese suelo público, los precios generales del suelo en la ciudad bajan.
—¿Cómo ayudó la tecnología a la planificación urbana y a conocer la situación del suelo?
—En todo. Tanto para los mecanismos de relevamiento, como de los sistemas de información geográfica. Hoy un municipio de 3.000 habitantes puede tener perfectamente un sistema de información geográfica porque baja gratis el software libre de internet. Entonces, ya no puede decir que no puede cobrar porque el sistema informático le sale caro. Te puedo dar media docena de nombres de software que se bajan gratis y no es excusa. La tecnología facilitó una cantidad de herramientas de gestión del suelo impresionantes. 


Sobre el disertante
Eduardo Reese es arquitecto especializado en planeamiento urbano y regional, y ha asesorado a más de 20 ciudades en la elaboración de planes maestros. Dirigió además el plan maestro de la cuenca Matanza-Riachuelo en Buenos Aires. Actualmente, se desempeña como docente de las universidades de Sarmiento, La Plata, Córdoba y Mar del Plata. Cumple también funciones docentes en el Instituto Lincoln de Políticas de Suelo donde desarrolla temáticas referidas a Grandes Proyectos Urbanos.


Por Coqui Toum - jorge.toum@uno.com.ar / De la Redacción de UNO Santa Fe
 

Comentarios