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La Región Martes, 07 de agosto de 2012 | 05:01

Insólito: un cura de Calchaquí pidió $57.000 al municipio para cambiar el auto

El párroco de Calchaquí solicitó por nota al Concejo que autorice al Ejecutivo a subsidiarle la compra de un nuevo vehículo. Los concejales estallaron contra el padre Rubén Taibo.

Terminaba la reunión habitual de los martes en el Concejo municipal de Calchaquí cuando en el orden del día tocó el turno de tratar una nota ingresada por la Parroquia “San Luis Gonzaga”, con la firma de su titular, el cura Rubén Taibo, solicitando ayuda económica para cambiar el auto.

Las miradas atónitas de los ediles evidenciaron la sorpresa por el pedido. No era un subsidio para ayudar a dar de comer a los más necesitados, ni por un cuestión urgente de salud de algún fiel, mucho menos para una cruzada solidaria en favor de los que menos tienen: el cura quería plata del Estado para cambiar el auto de la iglesia en el que se moviliza.

Pero además y para sumar más al escándalo, su incoherente pedido tenía como fundamento el modelo de auto que quería comprar y el monto presupuestado para la operación: $ 57.000.

La nota a la que tuvo acceso InfoVera indica que el vehículo a adquirir es un Ford Focus 5 puertas, versión Style, motor naftero 1.6, con aire acondicionado, frenos ABS, doble airbag, música y demás detalles originales de fábrica con un valor final de $ 100,500.00

En tanto, la unidad usada a entregar, propiedad de la parroquia, es VW Polo 1.9 diesel, modelo 2.006, con recorrido de220.000 kilómetros, con una cotización de la concesionaria de $ 43,500.00.

Restados ambos montos, arroja la suma de $ 57.000 lo reclamado por el padre Taibo para hacer frente a la operación de compra, para la cual, dice otra nota, se “ha ofrecido gentilmente” al Consejo Económico de la parroquia el Sr. Marcelino Burella, colaborando con él la Sra. Eva Zilli. “Que Dios bendiga a quienes colaborarán con esta iniciativa”, estampó al pie de la misiva el padre “Cachito” que, dicen, vive su segunda juventud en Calchaquí.

La furia legislativa no se hizo esperar. En conjunto, los concejales le cayeron en peso. Le adjudicaron que debería, si quiere un nuevo auto, reactivar las fiestas patronales en los barrios y obtener de lo recaudado allí los fondos necesarios.

Al mismo tiempo le reclamaron, en voz del concejal Marcelo Sigaudo, que “asista a los actos institucionales, yo hace tres años que soy concejal y no lo vi nunca”. Antes de pasar a comisión el pedido que seguramente no tendrá eco entre los representantes del pueblo, le respondieron, con respecto al pedido de dinero: “Cerremos (este tema) con la Palabra del Señor, demos al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.

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