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Viernes 15 de Enero de 2016

En apenas dos días aparecieron dos chanchos caminando en plena calle rosarina

A uno de los animales lo enlazó un grupo de taxistas en Tucumán y Oroño; el otro estaba en el parque Urquiza. También se vieron armadillos, víboras y lobitos de río.

Amanecía en Rosario, y ante el asombro de los pocos transeúntes de esa hora un chancho caminaba por Catamarca rumbo al oeste. Desorientado, deshidratado y herido, el animal recorrió ayer varias cuadras hasta que terminó acorralado y enlazado con una soga por un grupo de taxistas, que luego lo entregaron a Defensa Civil. Más tarde, un camión de Control Urbano lo trasladó al corral que el organismo posee en Ovidio Lagos y Camino Viejo a Soldini, donde fue atendido por un veterinario. Pero si su caminata por las calles ya fue toda una curiosidad, más lo es que dos días antes haya aparecido otro chancho cerca del parque Urquiza, también en plena calle. Y hay más: anteayer entregaron un armadillo a la delegación de Fauna. Si a eso se suman las culebras, víboras, ratas y hasta lobitos de río que se vienen avistando fuera de sus ambientes habituales, es posible conjeturar que la inusual crecida del Paraná tenga algo que ver con esos "despistes".

"Sin duda, en las islas queda poca tierra firme, al igual que en las costas de acá", razonó el veterinario Guillermo Pérez Jimento (ver aparte).

Para el especialista, dos fenómenos pueden confluir en el mayor avistaje e incluso en los hallazgos de fauna silvestre en zonas urbanas. "Algunos son arrastrados por el río en los grandes camalotes y otros simplemente deben salir de sus lugares habituales presionados por la necesidad de encontrar alimento", reflexionó.

En esa línea es posible interpretar la aparición o avistaje de ofidios, ratas, lobitos de río y otros animales que suelen vivir en cuevas o madrigueras ribereñas y que, al perder su espacio de tierra, se desorientan o transitan en busca de comida.

En el caso de los dos chanchos encontrados por la calle, en cambio, nada es demasiado claro. Para el subdirector de Defensa Civil, Gonzalo Ratner, la procedencia de los cerdos, de similares características, es un misterio.

Aun así, como hipótesis no descartaba que alguien haya cruzado a la costa local animales que tenía en la isla, por la crecida hacinados en pequeños sectores de tierra, y que alguno de ellos se haya escapado.

De hecho, Pérez Jimeno arriesgó, a ojos de buen cubero, que el cerdo encontrado ayer tenía una apariencia "similar" a la de los chanchos isleños: peludo y con la cabeza y el hocico más alargados.

El armadillo. También apareció en la ciudad una mulita, posiblemente arrastrada por un camalote. "Ayer ( anteayer) la llevaron a Fauna", contó el veterinario.

Por supuesto que, además, abundan los relatos sobre avistajes de víboras y culebras. En el puesto del Sies sobre la rambla Catalunya, por ejemplo, ya tienen reportes de mordidas de ofidios y se vieron varios en plena calle.

Hace una semana, junto a un refugio de colectivos de bajada Puccio y Costanera, por ejemplo, apareció muerta una víbora. Quienes esperaban el ómnibus le sacaron fotos y acercaron las imágenes a LaCapital. Y una vecina de la zona mostró otra instantánea donde se ve a un ofidio —quién sabe si víbora o culebra— vivo; en ese caso sobre la arena.

Pero si esos hallazgos sorprenden, hay que imaginar lo que sintieron los que ayer a la madrugada se toparon con un chancho peludo caminando por Catamarca y España, entre los pocos autos que circulaban a esa hora.

Alguno hasta evocó la canción "Los chanchos de la peatonal", del uruguayo Leo Masliah y el actual secretario de Turismo municipal, Pichi De Benedictis: "Como a las once y media de la noche, cuando José se fue a guardar el coche, se oyó venir como del campo al centro, con gran estruendo, a la chanchada cantando «Somos los chanchos de la peatonal. Y como a todo el mundo nos gusta cantar. Por eso no queremos que nos miren mal. No tengan miedo, mis compañeros. Son chanchos buenos»".

Los taxistas, expertos en comunicarse entre sí, se tomaron el tema más en serio. Y un grupo fue a acorralarlo mientras esperaba la llegada de la Central de Operaciones de Emergencia. Uno, incluso, tuvo la habilidad de enlazarlo con una soga.

"Lo pudimos agarrar gracias a un operativo cerrojo en Tucumán y bulevar Oroño", bromeó después Ratner, apelando al lenguaje que el fin de semana se volvió tan familiar tras la fuga y recaptura en Cayastá de los tres condenados por el triple crimen de General Rodríguez.

Prolijamente maniatado con sogas, el pobre cerdo fue llevado primero a la sede de la central y, desde allí, un camión de Control Urbano lo trasladó al predio de zona sudoeste donde van a reponerse también los caballos incautados en la calle. Siempre según Ratner, allí lo curó un veterinario y le dieron agua y comida.

El Paraná está en 5,54 metros, estacionario

La última medición de la altura del Paraná frente a Rosario _tomada ayer a las 18 por Prefectura Naval_ arrojó 5,54 metros, con un nivel “estacionario”. Sin embargo, de hecho la marca representó dos centímetros más respecto de anteayer. La perspectiva dependerá ahora de “cuánto llueva en el sur de Brasil y el nordeste argentino”, recordó ayer el subdirector de Defensa Civil, Gonzalo Ratner. De todos modos, en la ciudad no ha habido evacuados, aunque se buscaban alternativas de reubicación para una tercera vivienda del barrio El Mangrullo amenazada por la creciente.
  “Por ahora hay una situación de cierta estabilidad —sostuvo el funcionario—, pero seguimos trabajando con familias que se encuentran en un estado de especial vulnerabilidad para que si la crecida se agrava no los encuentre desprevenidos”.