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Domingo 21 de Febrero de 2016

En Tala una mujer logró armar el puzzle más grande del mundo

La imagen del rompecabezas tiene 33.600 piezas. Betty Fernández Recalde es la única en la Argentina que consiguió unir sus partes  

Vanesa Erbes/De la Redacción de UNO Entre Ríos
verbes@uno.com.ar


Cuando Delia Fernández Recalde comenzó a incursionar en el arte de los rompecabezas, como un ejercicio que la ayudara a paliar los síntomas de una enfermedad llamada fibromialgia –que suele producir dolores de cabeza y fatiga, entre otras manifestaciones–, nunca pensó que llegaría a ostentar el record en la Argentina, armando el más grande que existe en la actualidad en el mundo: reúne 33.600 y mide 5,70 metros por 1,57. Con el título de “Vida silvestre”, constituye un bellísimo compendio de la cotidianidad de la selva.

Demoró cuatro meses y medio, ocupándose pocas horas al día, ya que por la mañana es empleada administrativa y a la tarde atiende un negocio familiar. “Le dedico el tiempo que puedo. A veces 20 minutos, media hora, una hora”, comentó a UNO, y aclaró que por ese motivo no está en el libro Guinness de Record, ya que hay quienes le dedican días enteros.

“A veces empiezo y no quiero dejar. Mi familia también se entusiasma a veces y me acompaña”, contó Betty, que es como la conocen en Rosario del Tala, la localidad donde vive con su esposo y sus hijos. Asimismo, recordó que empezó con esta actividad hace cuatro años: “Busqué la manera de quedarme un poco quieta, un tiempo sentada para contrarrestar esta enfermedad. Esta actividad es muy buena para la fibromialgia, y también está muy recomendada para el mal de Alzheimer y otras dolencias”.
En la actualidad está decidiendo cuál será su próximo desafío con los puzzles: “Están por lanzar uno de 40.000 piezas, pero no me gusta el diseño”, dijo la mujer, que lleva en total armados 25 rompecabezas. La mayoría son grandes, de entre tres y seis metros. “Además del de 33.600 piezas, tengo otros de 13.000, 9.000, 4.500, y otros de 1.000 partes, que son los primeros que compré”, dijo.
Betty advirtió que es un hobby caro: el más grande que armó le costó unos 5.000 pesos, y además invierte en el marco y en un vidrio especial para colgarlos en el living de su casa una vez terminados. A muchos se los consigue Günther Simetsberger, un alemán que conoció a través de Internet, navegando por las cientos de páginas donde los apasionados de esta disciplina comparten información, sentimientos, consejos, y además lanzan concursos a nivel internacional. Betty confió que muchas veces no puede participar debido a sus obligaciones laborales, ya que se establece el armado en un tiempo determinado.

“Mi familia me apoya. A veces participan en el armado final”, destacó, y expresó: “En Argentina no se consiguen los más grandes y el alemán que conocí a través de otra gente que arma rompecabezas me los consigue. Él no tiene problemas, me los manda y se los puedo pagar después. Mi esposo, mi hijo y mi hija me acompañan siempre en esto y van conmigo a buscar los rompecabezas a la Aduana de Uruguay, donde a veces el trámite es engorroso”.

Los diseños se eligen en las páginas de las marcas que confeccionan los rompecabezas. Las piezas, cuando son muchas, vienen separadas en tres o cuatro bolsas. Si falta alguna de las partes dentro de la caja, se pide a la fábrica o simplemente se dibuja. Para armarlos, Betty confió su receta: “Siempre armo el borde primero y después voy separando en las bolsas los colores. Recién ahí empiezo a colocarlas. Me pasó con un rompecabezas que mezclé las cuatro bolsas y casi me morí”, contó por último entre risas.
Pasión que gana adeptos
Betty Fernández Recalde disfruta viendo sus trabajos terminados, ataviando las paredes de su casa. Paisajes, edificios históricos, rostros y otros motivos adornan su hogar. Son cuadros compuestos por pequeñas piezas que, encajadas unas con otras, se transforman y dejan de ser un montón de partes para convertirse en diseños llenos de vida.

Ella les dedica tiempo, paciencia, esmero y amor. A su hija Cecilia le llevó uno al departamento donde vive, en Rosario: “Le llevé Los signos del Zodíaco, un hermoso rompecabezas”, contó a UNO. Su hijo, José María, aseguró que hay que tener mucha paciencia y que él no podría hacer la labor que tenazmente realiza su mamá. Reconocida por quienes conocen su pasión por este arte, Betty contó que el intendente de Rosario del Tala le propuso hacer una exposición, pero sostuvo que mover los cuadros es muy engorroso, sobre todo los de mayor tamaño. “Tienen un vidrio especial antirreflex, quien quiera verlos, puede venir a mi casa”, invitó.

Además de deleitarse con el armado de los rompecabezas, la mujer destacó otros atributos de esta actividad, que para ella y muchas gente es más que un mero pasatiempo: aseguró haber conocido a mucha gente, de diferentes países, compartiendo su pasión a través de las redes sociales.

Existen páginas, como www.puzzlepassion.com, y también fanpages para quienes descubren el mundo de los rompecabezas, donde se destacan sus virtudes y se comparten consejos. En este marco, profesionales de la salud afirman que los puzzles son perfectos para mantener la mente ágil, desde la infancia hasta la vejez. Incluso hay estudios que indican que son muy buenos como defensa contra el Alzheimer.
Vida salvaje, una obra majestuosa
“Vida salvaje” fue creada exclusivamente para un espectacular puzzle de 33.600 piezas por Adrian Chesterman, un artista inglés radicado en Málaga. En referencia a su obra, el ilustrador señaló: “Trabajar a tan gran escala y en un tema que me gusta tanto ha sido un desafío muy emocionante. Casi toda mi vida he hecho ilustraciones de animales y me apasiona la naturaleza y la vida salvaje. Así que dibujar una escena gigante con estas maravillas del reino animal ha sido una verdadera delicia”.

El puzzle se promociona como “un verdadero desafío, con un gran nivel de detalle y color que transporta a la naturaleza exuberante de África. Leones, elefantes, y todo tipo de animales habitan una frondosa selva que se podrá construir pieza a pieza.