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Viernes 31 de Julio de 2015

Fuerte reacción por los atentados a las fiscalías de San Javier y San Jorge

Los graves hechos tuvieron su caja de resonancia en el Ministerio Público de la Acusación, donde los fiscales fijaron posición.

Los graves atentados contra las fiscalías de San Javier, donde desconocidos incendiaron 1.500 expedientes, y de San Jorge, donde ingresaron con intención de robo, tuvieron una fuerte caja de resonancia en el Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe, donde los integrantes del cuerpo de fiscales cerraron filas contra estos episodios de inusitada gravedad institucional, repudiaron los hechos y se solidarizaron con los colegas que vienen padeciendo amenazas en el ejercicio de sus funciones.

Como informó LaCapital anteayer, desconocidos violentaron la puerta de acceso a la Fiscalía del departamento San Martin con cabecera en la ciudad de San Jorge, en una saga de hechos violentos que se iniciaron a mediados de mes con el atentado incendiario a la Fiscalía localizada en la ciudad de San Javier. Además de destruir valioso probatorio en más de un millar de causas allí tramitadas, muchas de ellas que involucran al personal policial, los autores del atentado robaron armas de fuego que se encontraban incautadas y el disco rígido de la computadora de la titular de la Fiscalía sanjavierina.

La gravísima situación involucró al cuerpo de fiscales santafesinos, que ayer explicitaron en conferencia de prensa: "Nuestra convocatoria apunta a brindar nuestro apoyo como compañeros de trabajo y poner en conocimiento que este tipo de situaciones no nos va a amedrentar en el diario desarrollo de nuestra tarea", subrayó el fiscal Estanislao Giavedoni.

A su turno, el fiscal Roberto Apullán sostuvo que la ley del Ministerio Público de la Acusación fue sancionada por unanimidad en la Legislatura santafesina, y que prevé órganos de dirección que tienen bajo su competencia el resguardo de los trabajadores. "Y también de la seguridad de los ciudadanos", agregó el fiscal Omar de Pedro, quien describió cómo en las salas de espera de las fiscalías entran por la misma puerta y comparten los espacios las víctimas con las personas acusadas y con detenidos. "Necesitamos mejorar las condiciones edilicias para mejorar la seguridad en el trabajo y que no tengamos que lamentar algo que podemos prever desde antes. A nosotros nos incomoda tener que hacer este tipo de declaraciones públicas, pero nos vimos obligados. Están pasando cosas, hacemos los reclamos y no tenemos respuestas. Los fiscales queremos dejar asentado que no somos responsables de lo que pueda llegar a pasar", remarcó el funcionario judicial.

Desbordados. En sintonía con sus colegas se manifestaron las fiscales Graciela Parma y Carolina Parodi. "Yo estoy a cargo de la Fiscalía de Violencia Familiar. En este momento tengo más de tres mil legajos de situaciones de violencia familiar que materialmente no puedo atender. Se juntan, muchas veces, en la sala de espera la víctima y el victimario. Una vez tuve que pedir la custodia policial porque la persona a la que había citado a audiencia estuvo a centímetros de pegarme. Y no tenemos defensa de ninguna índole", dijo Parma. Y Parodi dejó entrever que el reclamo apunta a la línea de conducción del Ministerio Público Fiscal: "Yo le pedí al fiscal regional, Ricardo Fessia, un refuerzo de custodia que nunca me fue contestado. Hoy estoy a cargo de la Unidad Fiscal de Atención Temprana; la mayoría de los reclamos que recibo de los ciudadanos son respecto a seguridad pública. Yo les explico que los fiscales estamos tan expuestos como cualquier ciudadano", consignó.

En rigor, las demandas de los funcionarios judiciales no se agotaron en el marco de "vulnerabilidad" —según definieron— en el que desempeñan su delicada tarea, sino también en una serie de falencias en materia de infraestructura y recursos humanos. "Nos preocupa la (situación de) vulnerabilidad; que de pronto se le pueda prender fuego a una fiscalía en San Javier, o que se haya ingresado sin ningún inconveniente en San Jorge", enfatizó la fiscal Parma, que además advirtió que en la ciudad de Santa Fe "también estamos ocupando un edificio absolutamente vulnerable".