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Miércoles 30 de Diciembre de 2015

"Las hormigas te avisan, agarrás lo más importante: la familia, y te vas"

Es el testimonio de Roberto Magnín, un solidario vecino de la zona costera de la ciudad entrerriana, que se encuentra bajo agua. Los chaparrones aislados de ayer no agravaron el panorama en Concordia.  

"Son las hormigas las que te avisan, te despiertan. Las sentís abajo de la cama y ya sabés que viene la inundación. Entonces manoteás lo que más importa: la familia, algunos papeles y te vas". Este es el testimonio de Roberto Magnín (35), quien junto a otros dos hermanos están al servicio de sus vecinos del barrio Vélez Sársfield y de los más necesitados en medio de la inundación más severa que le tocó vivir a la población de Concordia en los últimos 50 años.

Unos chaparrones aislados en medio del intenso calor de ayer hizo temer por una suba de la cota de las aguas en esta ciudad entrerriana que resultó ser la más castigada por el fenómeno en el Litoral, con más de 20 mil afectados. Sin embargo, ayer a la tarde la marca de musgo en las paredes de las casas anegadas marcaba un leve descenso de las aguas. Sin desesperar, los habitantes de la zona costera que alcanzaron a autoevacuarse esperan pacientes poder regresar a sus hogares, muchos literalmente sumergidos, y tratar de restaurar lo que se pueda.

Roberto y sus hermanos ponen a disposición su embarcación que construyeron con tachos de 200 litros reciclados. Con el bote, recorren la zona ribereña —donde apenas se pueden divisar los techos de algunas viviendas y otras directamente quedaron hundidas—, para limpiar la costa de basura, ayudar a la gente a rescatar bienes y socorrer mascotas. También hacen rondas de vigilancia "porque como en todo, siempre hay gente que se beneficia de estas situaciones y pueden hacer mucho daño. Tranquilamente se pueden llevar las chapas de los techos y se pierde todo lo que estaba flotando adentro", advirtió el hombre, que recibió la ayuda de otro vecino que le prestó un colectivo donde se instaló con su esposa y sus cuatro hijos de entre 4 y 18 años.

Magnin comentó a La Capital que en su barrio viven unas 70 familias y allí casi todas las viviendas están sumergidas, al igual que en el los barrios Puerto, Mebel, parte del Lesca y del Busti, entre otros. "Los más complicados son los de la defensa sur, que tienen como cinco metros de agua", acotó el concordiense.

Postales. Mientras los adultos se ayudan entre sí en la desgracia repartiendo las donaciones que llegan a los centros de recolección, los nenes juegan al fútbol, o se entretienen juntando pecesitos desde el cordón de la calle, bajo la mirada de sus mamás que matean y esperan, no queda otra. "Juntan pescaditos para jugar, los meten en botellas, no los comen porque acá la gente dice que los pescados están enfermos porque tuvieron contacto con agua mala", advirtió un vecino.

En los centros de evacuados hay miles de refugiados, pero también hay quienes optaron por dormir en sus autos, otros se instalaron en casas rodantes prestadas y los más afortunados pudieron acudir a amigos y familiares para cobijarse. Mientras el Ejército Argentino distribuye dos mil raciones de comida en los distintos puntos de evacuación, varios autoevacuados organizan comidas al estilo olla popular en las esquinas.

La correntada es como una pasarela de artículos perdidos: "Se ven pasar las camas flotando con colchones y todo, tanques de agua, hasta vi un freezer, lo abrí y adentro había un lechón y dos sidras. Imaginate el olor que había... No paraba de reirme con el otro muchacho con el que iba en el bote", contó Roberto, de buen humor pese a la tragedia y con voluntad de sobra para hacerle frente: "Ya me voy al barrio Mebel, que me dijeron que abandonaron una criatura chica en una casa", dijo y así se despidió el servicial vecino costero que acababa de recibir y distribuir donaciones llegadas de González Catán.

Refugio para las mascotas

Un grupo de veterinarios y voluntarios conformaron una guardería gratuita para las mascotas de las familias afectadas por la inundación y el municipio de Concordia acondicionó un predio en el barrio Villa Adela para alojar a los animales. Solicitan donaciones de alimento balanceado y aclararon que no aceptan dinero.