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Miércoles 11 de Mayo de 2016

Realizan la autopsia a Gisela López para saber cómo fue su muerte

Los restos aparecieron en el acceso a la ciudad entrerriana de Santa Elena, zona que había sido rastrillada. Su deceso es próximo al día que desapareció. La Policía investiga todas las pistas, incluso a su entorno más cercano.

Un chico de 14 años que cruzaba a caballo un campo lindero a la ruta de acceso a la ciudad de Santa Elena, encontró el cadáver de Gisela López. Fue a pocos metros del lugar donde la chica de 19 años había sido vista por última vez, 18 días atrás. De este modo, con la confirmación de la peor de las hipótesis, se terminó el misterio del paradero de la joven, y comenzó otro: quién es el responsable del asesinato.
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Desde la siesta de este martes y hasta ahora, en la localidad entrerriana de Santa Elena no se habla de otra cosa: dolor, apoyo a la familia y pedir justicia.
El viernes 22 de abril Gisela fue vista por última vez por su hermano Gabriel, caminando hacia su casa. Iba por el lugar que llaman el bajo, a unos 500 metros de su casa del barrio 120 Viviendas, cerca del ingreso a la ciudad. El chico que la encontró vive con su familia detrás de este barrio y siempre cruza a caballo el campo para cortar camino hacia el centro de Santa Elena. Su hermano, José Centeno, contó a UNO Entre Ríos: “Fue como a las 3.30. Él como todos los días va por el campo, ayer (por el lunes) había visto el bulto y hoy (por ayer) justamente volvía para nuestra casa y lo vio de vuelta, se arrimó a ver lo que había en los yuyos y era la chica. Vino reasustado a contarnos que estaba la chica muerta. Llamamos a la Policía y vinieron a buscarlo a él para que les indicara dónde estaba”.
Cuando llegaron encontraron el cuerpo junto a las pertenencias de la víctima, que permitieron confirmar que se trataba de ella.

Lo primero que todos pensaron fue “tiraron el cuerpo”. Es que en todos estos días que Gisela estaba desaparecida, hubo intensos rastrillajes por el lugar donde la encontraron: primero la propia familia que la buscó en esos campos linderos al bajo, y luego la Policía con 200 policías, perros rastreadores, caballos, drones y helicóptero. No encontraron ni un rastro. Y ayer la encontraron a unos 40 metros de la calle.
El cuerpo presentaba un estado de descomposición avanzado, y se presume que la data de la muerte coincidiría con una fecha aproximada a la desaparición.
Una persona continúa detenida: Gustavo Centurión, de 36 años, quien fue acusado por el fiscal Santiago Alfieri por el delito de Privación ilegítima de la libertad. La sospecha surgió por un contacto que habría tenido con Gisela a través de Facebook y porque el perro rastreador marcó la presencia de la chica en su casa de Paraná. En estas horas se analiza de nuevo su situación para ver si continúa ligado a la causa por el homicidio o no. Asimismo, habrá que ver en qué situación queda el testigo que aseguró haber visto a Gisela en Concordia acompañada de un joven.

Hasta la madrugada de este miércoles, el personal policial de la División Homicidios y de la Dirección Criminalística trabajaban en el lugar del hecho, bajo las directivas del fiscal Santiago Alfieri, que dictó la reserva de las actuaciones. Antes de la medianoche el cuerpo fue enviado a la morgue judicial para que el médico forense practique la autopsia. Se espera con ansias el informe para conocer las causas de la muerte, que obviamente se confirmó que fue violenta.
El último de la familia en tener un contacto con Gisela fue el hermano, Gabriel. Cuando la chica salió de la escuela caminaba hacia su casa, como lo hacía habitualmente. Fue a unos 500 metros del barrio, por el asfalto que lleva a la ciudad, a la altura de una tómbola. Gabriel le dijo dos veces si quería que la llevara en la moto, pero le dijo que no. “No me dio ni bola, después frené y le pregunté ‘¿te vengo a buscar o no?’. Y me contestó así (un gesto con la cabeza como quien dice ‘andá’ o ‘dejá’). Ella es repegote conmigo, pero siempre contestaba así”, contó el hermano. 
Cuando comenzó la búsqueda, una de los primeros testigos fue una mujer que vive en una casa sobre esa misma calle, desde la agencia de quiniela un poco más cerca hacia el barrio 120 Viviendas. La versión de lo que ella dijo fue cambiando según quien la contara, pero lo más limpio que se puede sacar es que vio a Gisela caminar en el sentido hacia su casa, y unos metros atrás vio a un hombre con campera que la seguía. Le pareció sospechoso, le contó a su marido quien no le dio mucha importancia, pero él le dijo que debía ser una pareja del lugar que siempre pasan peleando. Ella sabía que era la hermana de Gabriel. Salió otra vez y ya no vio ni a Gisela ni al perseguidor.
El bajo es un lugar peligroso: el año pasado una joven del mismo barrio de Gisela sufrió un episodio similar. Según contó su mamá a UNO, ella caminaba de regreso a su casa cuando un hombre la siguió y se le tiró encima. Justo pasaba por el lugar una pareja que la auxilió, y el atacante logró huir.

Ayer muchos recordaron una muerte que aún queda impune: el asesinato de Patricia Mariana Gómez, quien fue encontrada sin vida cerca del mismo lugar donde apareció ayer el cuerpo de Gisela, por el arco de ingreso a Santa Elena. “El dolor es irreparable. Para mi hermana solo hubo chusmerío, hace 14 años la mataron y todo se tapó y quedó en la nada, como siempre ocurre con todo en Santa Elena”, escribió su hermana en Facebook.
Hasta ahora no hay sospechosos a la vista, y el pueblo santaelenense espera una respuesta urgente.