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Lunes 25 de Abril de 2016

Rossi dijo que Lifschitz tiene “el desafío crónico de la seguridad”

  El exministro de Defensa dijo que al ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro no lo conoce, pero que valora su actitud. También dijo que al contar con más coparticipación, hay más responsabilidad

En una recorrida por la provincia, el exministro de Defensa del gobierno de Cristina Fernández y actual legislador del Parlasur, visitó la ciudad de Santa Fe. Mucho más distendido que en su gestión en el Ejecutivo o cuando presidió el bloque de Diputados de la Nación del Frente para la Victoria dialogó con Diario UNO. El viernes pasado se reunió con el arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo, quien en sus últimas apariciones públicas se refirió a la situación de violencia y el avance del narcotráfico en los barrios. “No nos detuvimos en ese tema, pero él se mostró muy preocupado por eso, para que haya una correcta articulación entre los poderes”, dijo Rossi sobre el encuentro donde dijo que le manifestó a Arancedo su acompañamiento “a las políticas y la mirada que tiene el papa Francisco sobre el mundo y la sociedad”.
 
—Hace unas semanas tuvo un entredicho con el ministro de Seguridad de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, por el secuestro de balas que habrían desaparecido de Fabricaciones Militares, ¿pudo aclarar el tema?
—No tengo una mirada crítica sobre Pullaro. No lo conocía. Pero cuando se empezó a dar el debate sobre la seguridad en Santa Fe recuerdo que el oficialismo se negaba a ver determinadas problemáticas que existían y la voz de él me parecía razonable, ya que estaba en el oficialismo. Espero que le vaya bien, tiene actitud para que así sea. Lo que dije es lo que pienso. En Santa Fe pasaron dos hechos, en 2014, en dos lugares que están uno al lado del otro. Faltaron 19.500 balas en el arsenal de San Lorenzo, hice la denuncia, convertí el arsenal en una base de apoyo logístico y separé al director de arsenales del Ejército y a los 10 días de ese hecho aparece un operativo de la policía santafesina con fotitos de una caja de Fabricaciones Militares. Ahora, cuando pasa la auditoría que dice que los fulminantes que faltaban estaban en la fábrica militar de Villa María (Córdoba) pasa lo mismo. Aparece un operativo de la santafesina con una caja de Fabricaciones Militares y una granada que no se fabrica desde la década del 80. Son operativos plantados de la santafesina. Pero no involucro en esto al gobierno ni al ministro. El 60 por ciento del mercado es provisto por Fabricaciones Militares. Incluso en su momento hablamos con el (entonces) ministro de Seguridad (Raúl) Lamberto para proveer a las fuerzas de seguridad de Santa Fe. No quiero entrar en un debate y claramente le deseo al ministro que le vaya bien.
 
—¿Durante su recorrida por la provincia, analizó la gestión de Miguel Lifschitz?
—Tiene un beneficio que la hace más responsable y es que tiene un 15% más de coparticipación de lo que tuvieron los últimos gobiernos. Eso lo pone en un nivel de responsabilidad más alto en cuanto a obras de infraestructura, financiar parte de lo que va a ser el desbarajuste que van a sufrir los santafesinos con el aumento de la electricidad. Hay una deuda pendiente en todo el norte santafesino que viene de décadas. Si uno invierte 100 en la provincia, en el norte hay que invertir 150 porque sino nunca se van a equiparar las posibilidades. Además, tiene un desafío que se volvió crónico como es el de la seguridad.
 
 
El gobierno de Mauricio Macri
“Me gustaría tener una mirada positiva, pero no la tengo. Tengo muchísima preocupación sobre todo en lo que fueron las medidas de política económica. Hay un deterioro fuerte de la realidad y el tejido social de los argentinos; mayores niveles de desocupación, hay un promedio de pérdida de empleo de mil por día, hay pérdida del poder adquisitivo del salario, tarifazos en la luz y el gas que impactan en la economía de las familias y en las pyme”, evaluó.

Y continuó: “Hay una apertura indiscriminada a las importaciones y que yo alerto porque eso está afectando a sectores productivos de nuestra provincia. Eso es política económica. El Gobierno está matando la gallina de los huevos de oro que fue el mercado interno. Eso es ingresar recursos no por arriba de la pirámide sino por abajo y eso es más empleo, más salario, más Asignación Universal por Hijo, más inclusión jubilatoria y que eso tenga un impacto en el consumo”.
 
—Hubo despidos en organismos nacionales, el Gobierno avanzó sobre algunos símbolos del kirchnerismo y da la sensación que lo hizo con cierta facilidad, sin encontrar una gran resistencia, ¿usted qué opina?
—Me parece que uno puede llegar a compartir eso parcialmente. Quizás hay que tomar un período más largo. El jueves se dio un hecho trascendente, que fue la movilización de los bancarios, y el Banco Central reincorporó a todos los despedidos que estaban haciendo un acampe y a siete del Banco Provincia. Hay niveles de resistencia social que están apareciendo y teniendo una respuesta positiva. Hay que reconocer que el Presidente conformó una coalición política, sobre todo para obtener este acuerdo con los fondos buitre, que supera el marco de su coalición electoral y eso se lo permitieron sectores del Partido Justicialista. Mientras que las posiciones más críticas al gobierno aparecen con menos representatividad que las conciliadoras con el gobierno. Yo repito una frase que me la dijeron en Santa Fe: “Hay más kirchnerismo en la gente que en los dirigentes”. Eso puede haber generado esta sensación de que todo le fue demasiado fácil a Macri durante este tiempo. El peronismo tiene un debate interno que deberá saldar en algún momento. El 22 de noviembre nos eligieron para ser oposición y para marcar lo que se está haciendo mal. El peronismo tiene que ocupar ese lugar, sino quién defiende a los que la están pasando mal.
 
—¿Le sorprendió una dispersión tan rápida y tan importante de dirigentes que estaban identificados con el kirchnerismo?
—Me imaginaba que después de 12 años en el gobierno, al no estar el liderazgo de Cristina tan presente, los matices, las diferencias se iban a notar más. Eso era inevitable. No me imaginaba que hubiese tanta diferencia en la acción que conlleva a acciones políticas distintas. Yo me pregunto qué los llevó a los dirigentes que participaron del proceso, que acompañaron las políticas más nobles de estos 12 años a no estar con Cristina el día que volvió y estuvo en Comodoro Py. Claramente el peronismo estaba ahí, acompañando a la presidenta. Pero es parte del debate. Sí uno podría decir que le resultó fácil a Macri conseguir una coalición política que supere a su coalición electoral.
 
—¿Qué lectura hizo del retorno de Cristina que, en definitiva, se termina dando en el marco de una causa judicial?
—Si no hubiese existido esa causa igual Cristina iba a volver en algún momento. Algunos compañeros dicen «gracias Bonadio», pero tampoco hay que darle tanto mérito a Bonadio. Cristina guardó lo que todo líder político hace: un prudente silencio en los primeros 100 días de gobierno, no acosó. Ella le llamó un silencio democrático para que el nuevo gobierno pudiese actuar. Pero desde su reencuentro con el pueblo argentino y como es una dirigente política que tiene un volumen y una densidad propia se reconfigura otro escenario. Con Cristina en la cancha empieza otro partido.
 
—Todo el mundo se pregunta si Cristina va a jugar electoralmente el año que viene. ¿Qué le dijo ella?
—Yo no se lo pregunté (risas). No hablamos de nada que tenga que ver con elecciones. Ella tiene un rol definido por la sociedad argentina que es ser la referencia más grande del espectro opositor en la Argentina, que marcó una agenda, una propuesta. Tuvo una frase que dice: «Dejen de pelearse con el amigo, con el vecino porque hay que buscar otro punto de encuentro». Hay que preguntarse: ¿estás mejor hoy o estabas mejor hace seis meses? Es un punto de encuentro muy básico. Es decirle al gobierno que se están equivocando porque están deteriorando gravemente a la sociedad argentina.
 
—Cristina convocó a los senadores del FPV y asistió la mitad. Uno de los que no estuvo fue Perotti, que estaba de viaje, ¿usted pudo hablar con él?
—No, hace mucho tiempo que no hablo con él. Tengo entendido que estaba en Estados Unidos, pero si hubiese estado acá y no iba tampoco me sorprendía, quiero ser honesto.
 
—Pero fue el candidato a gobernador del Frente para la Victoria.
—Y también a senador por el espacio nuestro. Y fue senador por nuestros votos, porque los otros lo votaron a Reutemann. Las respuestas las tiene que dar él. No me siento representado por esas actitudes, a mí me representa la actitud de los diputados nacionales del FPV y la senadora Sacnun que votaron en contra de los buitre y fueron a hablar con la presidenta. Tengo una mirada distinta. He tenido en todos estos años de vida política con Perotti coincidencias y diferencias; trabajé muy bien cuando yo era presidente del bloque y él diputado y acompañó nuestras políticas.
Hipólito Ruiz / hruiz@uno.com.ar / De la Redacción de UNO

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