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Miércoles 15 de Abril de 2015

Santa Fe aplicará la vacuna antigripal que contiene una mutación del virus

Última fórmula. La composición actual incorpora la cepa que causó muchas internaciones en los EE.UU. De fabricación nacional, se distribuye en todo el país. Llegaría en una semana

El comportamiento algo inesperado y virulento de la gripe o influenza en el hemisferio norte en 2014, generó muchas hospitalizaciones porque circuló una cepa de la enfermedad que sufrió lo que se llama un “cambio mínimo” en su composición genética que no estuvo contemplado al momento del desarrollo de la vacuna.

Si bien esto suele ocurrir con frecuencia en enfermedades estacionales, afectó especialmente a gente mayor y luego a niños, fundamentalmente en los Estados Unidos, produciendo una menor respuesta a la esperada en personas vacunadas. 

En razón de ello, en 2015 la Argentina ya cuenta con una vacuna antigripal de fabricación nacional reformulada, para contrarrestar la cepa del virus de influenza que actualmente circula allí y está siendo distribuida en los 8.600 centros de vacunación del país por lo que, en teoría, el temor a que se produzca algo como lo ocurrido en el país del norte estaría conjurado.

En ese sentido, Carla Vizzotti, responsable de la Dirección Nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles, explicó: “En nuestro país y los del resto del hemisferio sur, la vacuna contiene ahora la cepa del virus H3N2, que circuló en el hemisferio norte, que antes no estaba y que causó un importante número de casos de la enfermedad”.

Aunque de ningún modo hay que bajar la guardia, el Estado, los equipos de salud –tanto del ámbito público como privado– y los medios de comunicación deben seguir instalando la consigna de hacer uso de esta vacuna que está incorporada en el Calendario Nacional de Inmunizaciones desde 2011. 

La vacunación –gratuita y obligatoria– es una responsabilidad y un derecho de todos.

A quién está dirigida
Las recomendaciones del Ministerio de Salud de la Nación están disponibles en http://www.msal.gov.ar/. La siguiente es una síntesis de lo que allí puede leerse: 
“Debe vacunarse a las mujeres embarazadas en cualquier trimestre de la gestación y a las puérperas hasta el egreso de la maternidad (máximo 10 días), siempre y cuando no hubieran recibido la vacuna durante el embarazo”.

“A los niños de seis a 24 meses de edad, y a las personas entre los dos años y hasta los 64, con enfermedades respiratorias crónicas, asma moderada y grave, enfermedades cardíacas, cardiopatías congénitas, inmunodeficiencias congénitas o adquiridas no oncohematológicas, desnutrición grave, entre otros”.

“También a personas con obesidad mórbida, diabetes, insuficiencia renal crónica en diálisis o con expectativas de ingresar a diálisis en los siguientes seis meses; retraso madurativo grave en menores de 18 años de edad; síndromes genéticos; enfermedades euromusculares con compromiso respiratorio y malformaciones, etcétera”.

Consultado por Diario UNO el infectólogo pediatra santafesino Gustavo Ezcurra, sobre la eficacia de la vacuna de distribución estatal, dijo que tanto desde el Comité de Infectología de la Sociedad Argentina de Pediatría Filial Santa Fe –en donde es secretario–, como desde la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica y de la Sociedad Argentina de Infectología, instituciones de las que es miembro, se enfatiza la necesidad de que el grupo de riesgo comprendido en la franja de edad que va de los seis meses a los dos años la reciba, aun sin ninguna enfermedad de base por sus probados beneficios.

“A excepción de casos en que los niños hayan tenido reacciones alérgicas o anafilácticas severas o muy graves, en ocasiones anteriores en las que se les aplicó, la recomendación para todos los pediatras es la de prescribirla”, dijo.

Y profundizó el también jefe de Infectología del hospital Alassia: “Las contraindicaciones absolutas, es decir los casos en que no hay que vacunar, son aquellos en los que se hayan reportado esas reacciones o en donde haya una hipersensibilidad a los principios activos”, o a alguno de los excipientes y a los residuos (por ejemplo huevo o proteínas del pollo, como la ovoalbúmina)”.

Por otra parte, el especialista señaló que las mujeres embarazadas y los pacientes con factores de riesgo, como aquellos con enfermedades respiratorias o cardíacas crónicas, los inmunocomprometidos, los obesos, son especialmente vulnerables a presentar complicaciones como consecuencia de la infección por virus de la influenza, por lo que se insiste en que reciban la vacunación.

La madre y el niño
Es preciso señalar que las mujeres embarazadas presentan mayor riesgo de enfermedad grave y muerte; y de tener complicaciones como muerte fetal, neonatal, parto prematuro y bajo peso del recién nacido si contrajeran gripe y no estuviesen vacunadas.

La transferencia de anticuerpos al recién nacido por la madre vacunada durante el embarazo le brindaría protección durante los primeros meses de vida y la pueden recibir las madres que estén amamantando.

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