Santa Fe
Domingo 08 de Enero de 2017

A un año de la Triple Fuga, como está hoy el lugar donde cayeron los prófugos más famosos del país

El 9 de enero se cumple un año de la detención de Martín Lanatta y el 11 de Cristian Lanatta y Víctor Squilacci. El recuerdo de los vecinos de Cayastá, Helvecia y Campo del Medio y un recorrido fotográfico por donde estuvieron los fugados.

Este 9 de enero se cumple un año de la detención de Martín Lanatta en Campo del Medio y dos días más tarde de su hermano Cristian y de Víctor Schillaci en una arrocera de Cayastá.

Se trata de los condenados a prisión perpetua como autores materiales por el Triple Crimen de los asesinatos de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina.
Protagonizaron la fuga más importante del país, el 26 de diciembre y durante dos semanas se convirtieron en los delincuentes más famosos de la Argentina.
Hoy, los vecinos recuerdan la búsqueda como una anécdota que marcó para siempre a tres localidades que se caracterizan por la tranquilidad y amabilidad de su gente, y el paisaje costero que invitan a disfrutar del descanso y la pesca.
Muchos todavía vuelven a recorrer los pasos por donde estuvieron los Lanatta y Schillaci y sacan fotos contando anécdotas.
Lucas, un vecino de Helvecia, compartió con Diario UNO imágenes de los lugares donde estuvieron los acusados por el triple crimen en su huida.

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"Esta es la cuneta donde cayó la camioneta ploteada de Gendarmería y donde sufrieron varios golpes", contó Lucas.
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"Ese calle es la que viene desde la ruta 1 hacia el campo donde quedaron sin camino", contó siguiendo el recorrido.
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"Por ese campo cruzaron hasta llegar a una casa donde tomaron de rehén a los propietarios y les robaron la última camioneta que usaron".
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"Una de las lagunas por la que pasaron en momentos que buscaban llegar a algún refugio".
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"Al fondo sobre los arboles esta la casa de quienes fueron tomados de rehenes", finalizó diciendo el vecino de Helvecia Lucas Galván, que envió las fotos con el comentario a Diario UNO.


La palabra del médico que los atendió
El médico policial y jefe de Medicina legal de la URI en el Departamento Garay, Germán Grandolio, le contó a Diario UNO cómo fueron las horas del rescate de los evadidos y que fue lo que pudo dialogar con ellos.

"Yo le presté la atención médica ese sábado a Martín Lanatta, que fue el primero que atraparon, eso fue hasta el lunes y después los acompañé en el traslado hasta comodoro Py. Los presenté con los médicos de Buenos Aires y con los abogados, y ahí terminó mi trabajo", comenzó diciendo Germán.

"Fue una experiencia distinta, porque no estamos acostumbrados a ese tipo de hechos.Yo con respecto al estado de salud de los tres recuerdo que estaban muy devastados por que estaban mal hidratados, cansados y lesionados por el accidente de la camioneta y por los mosquitos. Tenían muchos cortes y rayones por las ramas. Al primero que vi fue a Martín Lanatta, en Cayastá, antes había revisado a la gente que habían golpeado a la noche, era un hombre y una mujer dueños de un campo que le robaron una camioneta, tenían lesiones leves. Después volví a Cayastá lo vi a Martín Lanatta en la comisaría, estaba esposado, le hice un inyectable, le controlé la presión, se lo hidrató y se le dio de comer, y quedó en la comisaría hasta que los trasladamos a Buenos Aires", siguió relatando.


"Eran muy hábiles"
"Yo lo que recuerdo es que ellos cuando los trasladamos les contaron a los policías que se cubrieron con papel aluminio para evitar los infrarrojos nocturnos, eran muy hábiles. Yo no estoy habituado a esas cosas, acá en la zona vemos lesiones por armas blancas, armas de fuego, casos de violencia familiar, pero siempre el trato con ellos fue muy bueno. Los otros que cayeron a los dos días, estuvieron en la comisaría de Helvecia, Schillaci me dijo «yo estoy bien, quiero comer algo y tomar agua». Cuando estaban en la arrocera, le pedían asado al empleado que fue a revisar y los encontró".

Con respecto a la experiencia a un año del hecho que conmocionó al país, Grandolio dijo que "la gente es la misma, pero siempre preguntan por Helvecia y Cayastá, los lugares donde estuvieron y también recuerdo que tuvimos un reconocimiento a todos los que trabajamos en el operativo de todo el departamento Garay".

"A mi me enorgullece haber podido participar, el jefe de policía me pidió a mi que participe habiendo otros tantos médicos policiales, eso es sumamente valorable", siguió relatando Germán.

Por último repasando cómo fueron esos días, indicó que "para mi los tres nunca estuvieron en Helvecia, para mi llegaron hasta Campo del Medio y después hasta Cayastá donde los descubrieron", dejando atrás las versiones que indican que estuvieron en la localidad ubicada más al norte de la capital provincial.

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"Hay gente que me considera un héroe"
En una entrevista a fines de diciembre de 2016, el sitio Big Bang News publicó declaraciones exclusivas de Martín Lanatta desde la cárcel. "Antes empuñaba una pistola, ahora la lapicera", dice Martín.

Desde hace seis meses, en su celda del pabellón 3H de la cárcel de Ezeiza, escribe su diario íntimo: desde que vendía relojes y joyas hasta que se volvió famoso por la Triple Fuga del penal de General Alvear, de la que hoy se cumple un año. Cuando le queda un tiempo libre, escucha canciones de Ricardo Arjona o Marc Anthony y se dedica a responder las cartas que recibe. La mayoría son mujeres que lo admiran y le dicen frases como estas: "Sos muy sexy, bombón". "Me gustaría escapar con vos adonde quieras". "Te esperé con la puerta abierta de casa, pero no viniste". "Necesitas caricias y besos". "Mi marido dice que sos un héroe, te cambiaría por él".

"Es raro todo eso, igual no me prendo. Soy fiel a mi esposa, que me apoya en todo momento", dice Lanatta a BigBang. Uno de los presos más famosos de Ezeiza junto a Lázaro Báez.


"Estamos vivos de milagro"
"Recibí muchas cartas de gente que me apoya. Incluso algunos me escriben para decirme que soy un héroe, obvio que me río porque ser héroe es otra cosa. Para esas personas no somos asesinos, sino personas detenidas injustamente que escaparon para salvar su vida. Porque lo que quedó claro de la famosa fuga es que nos abrieron la puerta de la cárcel, porque había un plan para matarnos", dijo Lanatta.

-¿Por qué cree que lo apoyan?
-Porque no ven al monstruo que quiso construir parte del periodismo o la política. Ven a tres hombres desesperados que fueron víctimas de un sistema. La gente está harta de las mafias y de la corrupción. Es rehén de los políticos. Lo cierto es que si viviéramos en un país ordenado, el delincuente no sería el héroe. La gente está cansada de que los corruptos se la lleven toda.

-¿Qué recuerda a un año de la triple fuga?
-Se me vienen todas las imágenes de lo que vivimos con mi hermano Cristian y Martín. Pensar que si no hubiésemos estado armados, hoy estaríamos bajo tierra, en tres tumbas sin nombre. Estamos vivos de milagro. En esos días en los que nos buscaban más de 800 policías vivimos cosas increíbles. Algún día las vamos a contar.

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Cómo viven en la cárcel
La revista Noticias también realizó una investigación del caso y publicó que "ni bien fueron trasladados a Ezeiza, los prófugos estuvieron absolutamente aislados. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, la rigurosidad del sistema fue menguando. En julio, Martín Lanatta se casó dentro del penal con una amiga de la infancia llamada Viviana Sungría. A la ceremonia asistieron sus familiares y fue la primera vez que pudo verse con su hermano Cristian. Víctor, por su parte, consiguió la autorización para visitar a su hermano Marcelo Schillaci, que también fue condenado por el Triple Crimen y está en el hospital del penal de Olmos debido a que padece Hepatitis C. “Los tres reciben la visita de su familia y de un núcleo de amigos muy cercanos y tienen permitidas las visitas íntimas”, agregó el abogado.

En los últimos días de diciembre, Martín Lanatta dio una entrevista al portal Big Bang News en la que afirmó que durante la fuga había ido a buscar a Aníbal Fernández para matarlo. Según el delincuente, el político está detrás de lo que les sucedió y los tres afirman que aún hoy, dentro de Ezeiza, son víctimas de presiones constantes. Sus abogados ya presentaron escritos en la Justicia para denunciar el maltrato. Incluso, Próspero afirmó que en una oportunidad “otro recluso intentó ponerle algo en el mate a Víctor Schillaci”. A Cristian Lanatta es al que más le cuesta soportar el encierro y desde hace meses está deprimido.

Sin acceso a computadoras o televisores, los tres se enteran de lo que pasa afuera a través de sus conocidos. A pesar de insistir en su inocencia, la Justicia ya los condenó por el Triple Crimen como autores materiales de los asesinatos. Y, a un año de la fuga que los puso nuevamente en la escena pública, ellos no pierden la esperanza de un milagro.