Santa Fe
Domingo 04 de Septiembre de 2016

Al borde del cierre, la biblioteca Juglares espera la ayuda prometida

La institución de Colastiné Norte sufrió el ingreso de agua durante el mes de abril. Se tramitó un subsidio nacional que aún no llega. Desde enero no reciben fondos

La Biblioteca Popular Juglares Sin Frontera, al igual que la mayoría de los pobladores de Colastiné sufrió seriamente las consecuencias de una crisis hídrica que trajo consigo niveles elevados en los ríos, napas altas, y casi todo un mes de intensa lluvia. En abril, la contingencia de dichos factores golpeó duramente la casa donde funciona la institución.
En julio, Diario UNO hizo público el llamado solidario de quienes trabajan allí para reparar el edificio con filtraciones, y cuyo material sufrió un gran deterioro producto de la humedad. Luego de la nota, concejales, diputados, senadores pasaron por la biblioteca y mostraron su preocupación por la situación. Meses después nada de lo prometido llegó, y Juglares sin Frontera está solamente sostenida por la voluntad de quienes ponen el cuerpo a diario para que el espacio no cierre.
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Una de las ayudas comprometidas fue de la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares (Conabip) que tiene en su poder dos expedientes de subsidios, uno para gastos corrientes, y otro por la emergencia, y que según relató Marcela Sabio, presidenta de la institución de Colastiné, desde enero hasta hoy no da más que una respuesta: "Todo depende de que el nuevo ministro de Cultura de la Nación firme, y no se puede incidir en sus tiempos".
"En julio cuando salió la nota de Diario UNO, ya nosotros estábamos en una situación desesperada, porque el problema grave fue en abril. Tuvimos 10 centímetros de agua en la biblioteca, y nos cansamos de presentar papeles a la Conabip que supuestamente es la encargada de las bibliotecas populares. Pero hasta el día de hoy no tenemos respuesta", expresó Sabio y agregó: "No hemos tenido respuesta de nadie más tampoco. Ni diputados, ni senadores, concejales, ni nadie. No hubo nadie que se acercara a partir de julio a ver lo que estaba pasando".
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En ese contexto, con el paso del tiempo, los problemas se han ido incrementando, y las deudas de la institución también.
"Hasta ahora estamos tratando de zafar con dinero propio, y de los integrantes de la comisión directiva, pero ya otros dijeron que no pueden colaborar más, y nosotros tampoco", graficó.
La urgencia de la presidenta de la biblioteca popular y de quienes se desempeñan allí radica en que cada día que pasa es más difícil recuperar los ejemplares que aloja la institución. "Después de toda la burocracia que nos pidieron, y que constataron lo que ocurrió y lo que estamos sufriendo, nos dijeron que está todo en manos del nuevo ministro de Cultura de Nación y que no se pueden presionar los tiempos, y el tema es que la emergencia no espera. Realmente se está deteriorando todo", advirtió.
"Vinieron y desfilaron montones de gente, instituciones y demás, y hasta ahora nada. Después de todas las otras cosas que nos hicieron realizar, nada, y menos de la Conabip que es la que tiene que proteger a la biblioteca", añadió.
Sabio relato que por momentos la situación se hace realmente insostenible, y que cruzó por su cabeza más de una vez bajar los brazos, ya que actualmente, la biblioteca carece de fondos hasta para lo más elemental.
"No tenemos dinero para comprar nada, ni focos de luz. En abril tuvimos 10 centímetros de agua que entraron en la primera de las salas, y se nos pudrieron los muebles, la mayoría de los libros más preciosos están todos pegoteados, porque la humedad no deja de estar", explicó.
En esa línea sostuvo que los libros están en su mayoría "amontonados" en una la sala que se vio menos afectada por el agua, pero que se necesita de fondos para poder acondicionar la habitación más comprometida, y que realmente se hace muy difícil hacerlo con solo el aporte de la cuota societaria de la biblioteca.
"Esto se tiene que autosustentar con la cuota de los socios que pagan 15 o 20 pesos por mes cuando pueden, y ahora hace rato que casi nadie paga. Es insostenible porque la humedad no sale de ahí y hay que hacerle un tratamiento a esa sala", reflejó.
En la actualidad, Juglares Sin Fronteras tiene 145 socios, y ese es el único ingreso con el que cuenta actualmente la institución, ya que desde enero no se reciben fondos nacionales.
"Por eso existe la Conabip. Ni siquiera nos enviaron para gastos corrientes, para pagar internet por ejemplo. Tenemos muchos libros esperando a que vengan especialistas para ver cómo les sacamos el moho, y la sala donde hacemos las proyecciones casi no se puede usar porque es insalubre. Brota el agua, los hongos y todo lo que te puedas imaginar. Estamos en una situación dura, y pensando hace rato la posibilidad de cerrar las puertas", concluyó Sabio.