Santa Fe
Lunes 11 de Septiembre de 2017

Después de 100 años, llega un final para La Flor de Italia, la histórica panadería del Bº Sur

Muchos vecinos se enteraron de la decisión por una conmovedora publicación de su eterna competencia, La Monserrat, en redes sociales.

"Hasta siempre «La Flor de Italia»". Una publicación en redes sociales por parte de la panadería La Monserrat conmovió a los vecinos del barrio Sur este fin de semana, al anunciar nada menos que el cierre de su histórica competencia:

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Si bien en el mismo inmueble funcionará un comercio del mismo rubro –en 1º de Mayo y Entre Ríos–, la familia Rathge y sus panaderos ya no estarán a cargo del mismo.

"Fueron 100 años y 11 meses de historia", cuenta Raúl Rathge a UNO Santa Fe, y continúa: "La panadería La Flor de Italia se fundó en octubre de 1916. Tenemos incluso papeles que comprueban el ingreso formal del primer empleado registrado, el 1 de enero de 1917. Es un documento histórico que muchos habrán visto enmarcado".

"Sus fundadores fueron dos italianos, Roque Favale era uno y el otro era de apellido Capocetti. Mi papá compro la panadería en 1947, así que mi familia recorrió 70 años de la historia de la panadería, siempre en el mismo lugar. Hay una foto entrando al salón de ventas, una foto inmensa con el look de local anterior, el que tuvo hasta 1986 cuando la reformé", relata Rathge.

—¿Cómo era el barrio Sur en su infancia o juventud?

—El barrio era hermoso, tranquilo, todos se conocían. Cuando yo era chico, nos sentábamos en la puerta todos los vecinos, sobre todo cuando hacía calor. Era más una familia grande que un barrio.


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—¿Siempre vendieron en el local o tenían reparto?

—Desde que mi papá se hizo cargo, se vendía en el negocio y había un triciclo con una caja metálica que entregaba el pan a algunos clientes. Por lo que me contaron, el dueño anterior repartía en un carro tirado a caballo por el barrio. Pero en nuestro caso, toda la vida la venta fue en el salón, porque la mercadería que hacíamos nosotros, al ser artesanal, producida en mayor cantidad podía perder calidad.

"Yo fui muy esclavo de la panadería, como todos los panaderos de aquella época. Todos los días de Dios había que sostener el horno a leña encendido", recuerda el ahora exdueño de La Flor de Italia.

"Descansaba solo los domingos a la mañana, hasta que la Municipalidad nos obligó a cambiar el horno a leña por horno a gas, en los 90, y ahí pasé a descansar el domingo entero. Era el mismo horno de la panadería, alimentado a gas", aclaró.


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La relación con el barrio

La publicación de La Monserrat en las redes sociales tomó por sorpresa a la familia Rathger, al igual que los numerosos recuerdos y buenos augurios vertidos en los comentarios por muchos amigos y clientes.

"El mensaje nos desarmó a todos, ver tanto cariño de la gente –dice Rathger y continúa– Uno quizás no se daba cuenta porque era cotidiano, porque con clientes de tantos años una ya tenía familiaridad".

"Con respecto a La Monserrat, creo que un gesto de amigos y de cariño, el cariño que siempre nos hemos tenido ambas familias", destaca el vecino del barrio Sur.

"Mi hija y la suya, fueron compañeras desde preescolar hasta el secundario. Hasta se llaman igual: Milagros. Por eso nuestras familias siempre estuvieron en contacto, el cariño fue siempre, ya éramos como parientes", menciona el histórico panadero.

—¿Cómo era la relación en tanto competencia del rubro con La Monserrat?

—Una sana competencia. (Se ríe) A mi hija le gustaban determinados bizcochos de La Monserrat y cuando se veían con la amiga a veces le traían paquetitos de esos. Y cuando yo era estudiante, La Monserrat hacía unas tortitas muy ricas, como las nuestras de azúcar negra, pero ellos las hacían con azúcar blanca. Yo se las compraba en el recreo. Siempre lo tomé con mucho humor.

—¿Cuál era su producto destacado de La Flor de Italia?

—Me lo preguntaron muchas veces, pero siempre contesté que todo lo que hacíamos era una especialidad y hablo en primera persona pero incluyo a quienes trabajaban conmigo también.

—¿Qué ocurrirá con los trabajadores?¿Conocían la decisión?

—Sí, esta decisión estaba tomada hace unos 500 días, cuando empecé los trámites. Hablé con ellos desde un primer momento, porque incluso algunos trabajaban conmigo hace más de 20 años. Estos últimos fueron los que me dijeron que, si yo me iba, ellos también. Fueron indemnizados y ya estaban tranquilos, sabiendo qué iban a hacer a partir de ahora, con emprendimientos propios o familiares.

De esta manera, la familia Rathge puso punto y aparte a una historia de más de cien años, bajo el título La Flor de Italia. Quizás los nuevos dueños apuesten a una segunda parte, con un nombre diferente, pero con la misma tradición que inundó de aroma a pan recién horneado las calles del barrio Sur.