Santa Fe
Domingo 31 de Julio de 2016

Efecto bache: el tren delantero y las cubiertas generan dolor de cabeza

Las casas de neumáticos de la ciudad reconocen un incremento en las ventas y en los servicios, producto de los golpes que sufren los autos. Los daños generan trabajo en los talleres mecánicos. Los amortiguadores y el extremo de dirección, principales víctimas.

Los baches en la ciudad provocan dolor de cabeza pero están generando trabajo. Las víctimas son los automovilistas y los beneficiados son los talleres mecánicos y las casas de neumáticos. Llantas y cubiertas las más perjudicadas; seguidos por los inconvenientes en el tren delantero de los vehículos: amortiguadores, rótulas, bieleta de barra estabilizadora y extremo de dirección.
Las gomerías de la ciudad reconocen un incremento en las ventas y en los servicios. La visita de clientes con cubiertas "reventadas" o "pellizcadas" aumentaron en las últimas semanas producto de los golpes. Incluso, aseguran que los días de lluvia el fenómeno se multiplica, ya que los baches quedan escondidos bajo el agua, convirtiéndose en una trampa difícil de percibir. Será una buena ocasión para hacer "alineación y balanceo" de los autos y evitar que el desgaste de los neumáticos no sea normal, acortando su vida útil.
Quienes también señalan un incremento en la demanda son las empresas que se dedican al arreglo y reparación de llantas, una opción muy utilizada para evitar la compra una llanta nueva.

Mecánicos
Los talleres de la ciudad también reflejan mayor actividad. "Nosotros no le deseamos el mal a nadie pero que nunca nos falte laburo", dice Martín (mientras sonríe), propietario de un taller mecánico. "Podemos notar mayor trabajo con autos que padecen distintos problemas a partir de los pozos. Lo notamos desde hace un tiempo", confesó.
En diálogo con Diario UNO, Martín relató los inconvenientes detectados desde hace un par de semanas. "El trabajo que tenemos en su gran mayoría es debido a cuestiones del tren delantero. Podemos ver amortiguadores que se rompen, las rótulas, las bieletas de barras estabilizadoras y también extremo de dirección", detalló.
Situación particular encuentran los autos de alta gama, ya que en su mayoría tienen un perfil de cubierta más bajo y los impactos se sienten más. "Los repuestos se consiguen, no hay problema", explicó el mecánico, aunque reconoce el alto costo de algunos elementos. "Hay repuestos que son carísimos. Tengo un cliente que le tiene que cambiar los dos amortiguadores de adelante y le sale 4 mil pesos. A eso hay que sumarle la mano de obra", apuntó.

Neumáticos
El gerente de ventas de una casa de neumáticos describió: "Estamos recibiendo tres o cuatro cubiertas rotas por día. Incluso lo notamos mucho más cuando llueve porque el agua tapa el bache y el que no conoce la zona se lo lleva por delante. Ahí se duplican los casos, tenemos siete u ocho por día", manifestó.
El comerciante dio detalles de dos situaciones que se presentan a diario: "Por un lado, hay gente que no se da cuenta que rompe la cubierta. El golpe quizás no es tan fuerte pero es suficiente como para que la llanta pellizque la cubierta y se marque por dentro; se forma un globo y el conductor no lo percibe. La tela se corta por dentro y el aire se empieza a filtrar entre las telas y se forman globos. Esa parte de la cubierta queda sensible y puede reventar. Y, por el otro lado, están aquellos que directamente llegan con la goma destrozada producto del impacto", aclaró a Diario UNO.
Por ello recomendó realizar la alineación y balanceo de los vehículos para provocar un correcto desgaste de los neumáticos y dijo: "Con los pozos sufre también la alineación. El auto empieza a pisar mal y si no lográs corregirlo es probable que la goma te dure menos tiempo del que pensabas. Es decir, la cubierta se empieza a gastar mal".
Quienes reconocen este escenario son los taxistas y remiseros de la ciudad. Ellos tienen incorporado a su conducción la ubicación, el tamaño y profundidad de la mayoría de los baches. "Casi que los esquivamos con los ojos cerrados", comentó al matutino un taxista de Santa Fe, quien igualmente admite que hay pozos difíciles de esquivar. "No es solamente por el auto, sino también por el pasajero. Hay veces que es imposible evitar un bache y lo tenés que atravesar porque sino podés provocar un accidente", señaló. Por otro lado, asegura que el auto va registrando todos los saltos. "Uno empieza a sentir ruidos que no son normales. Nosotros que andamos en la calle lo percibimos y lo estamos padeciendo", afirmó.