Santa Fe
Jueves 18 de Mayo de 2017

El mal paso del gobernador

Miguel Lifschitz sufrió días atrás un "accidente" que lo obligó a suspender su agenda de trabajo. Lo atendió un médico en su domicilio.

Para quienes siguen atentamente la política de la provincia, no pasó desapercibido el siguiente detalle: la ausencia del gobernador Miguel Lifschitz en algunos actos oficiales.

Es que el mandatario tiene a todos acostumbrados a moverse intensamente entre las tareas propias de su gestión, reuniones y actos oficiales, que se suceden de manera continua y frenéticamente, cada jornada.

El exsenador y exintendente rosarino parece sentirse a gusto así: "No para. No hay sábado, domingo ni feriado para él. En una misma noche de fin de semana lo podés ver hasta en dos o tres eventos. Va de un lugar a otro. No quiere perderse ni una invitación. Sabe que la presencia del gobernador es importante en cada lugar", dicen quienes trabajan codo a codo con el mandatario.

"Dice que cada día que pasa es un día de gestión que se pierde. Así vive su mandato. Por eso intenta estar en todos los lugares posibles", agregan desde su entorno.

Precisamente por eso llamaba la atención la ausencia de Lifschitz en estos días. UNO consultó a gente de su confianza, y revelaron lo que sucedía: "Sufrió un accidente doméstico en su residencia en Santa Fe días atrás. Tuvo un esguince en un tobillo y le provocó al menos dos o tres días de un intenso dolor. Tanto que debió reducir su agenda al mínimo posible".

Señalaron que un médico fue convocado al domicilio del gobernador y que le recetó calmantes y antiinflamatorios, que al parecer dieron buenos resultados, porque ya pudo retomar su ritmo habitual de gestión.

"Por suerte, no fue nada grave", informaron a UNO.