Santa Fe
Domingo 25 de Septiembre de 2016

Inculcar valores y sacar a chicos de la calle, metas de La 99 del Parque

La murga nació hace un año y medio. Cuatro hermanos pusieron el sueño en marcha y hoy son una gran familia integrada por unas 60 personas de todas las edades. Está en Villa del Parque y tiene una larga lista de proyectos.

"La murga es una expresión del arte popular que genera un espacio de aprendizaje colectivo y nos conecta con los valores básicos de toda persona: compromiso, solidaridad y respeto. Se lleva adelante un trabajo grupal y se aprende a convivir desde la alegría. Es la voz del barrio, es una manifestación de la realidad, de lo cotidiano que se hace canción, el homenaje al lugar donde vivimos, la fantasía de imaginar historias casi increíbles, no hay límites a la hora de crear y cantar en una murga". Esto resume lo que significa la murga para los que integran La 99 del Parque, compuesta por una gran familia de barrio Villa del Parque, desde nenes y nenas muy chiquitos hasta adultos, mamás y papás con ocupaciones pasando por los adolescentes y jóvenes que aportan lo esencial de la banda.
La murga surgió hace más o menos un año y medio. Todo fue a partir de que un grupo de chicos conoce a Mauricio Rostagno, un referente de la música popular, y él los invitó a participar de un encuentro de murgas en la localidad de Suardi, provincia de Santa Fe. "Y ahí vimos cómo se juntan y lo que hacen. Entonces volvimos a Santa Fe con la idea de hacer una murga", contó cómo fueron los primeros pasos Josué Barrientos (18), uno de los promotores de la idea junto a su hermano Bruno Leguiza (17) y Gustavo y Gerardo Pérez (también hermanos de 18 años) y más tarde se sumó Joaquín Ojeda (16).
Entonces pusieron manos a la obra y organizaron una venta de pastelitos y "como éramos cuatro compramos cuatro instrumentos y de a poco fue creciendo todo", agregó Josué, y luego hicieron más ventas para comprar más cosas, juntaron más gente y el año pasado viajaron otra vez a Suardi pero ya constituidos como una murga. "Después Mauricio consiguió trabajo y ya no tenía tanto tiempo para nosotros. Entonces le vinimos a pedir ayuda a Silvia Pérez, ya la conocíamos del barrio desde chicos, y le pedimos si podía agarrar la murga porque no teníamos a quién dejársela y nos maneje. Por suerte dijo que sí y así llegamos a donde estamos hoy", dijo más adelante.
En el arranque compraron un repique, un zurdo, un redoblante y un bombo con platillo. Hoy son aproximadamente unos 60 los integrantes: "De repente se sumaron muchos chicos y de todas las edades", contó emocionado Josué. Los ensayos son un poco complicados porque no tienen un espacio donde hacerlo "sin molestar a los demás".
"Estamos ensayando dos días a la semana porque tenemos muchas personas que trabajan y otros van a la escuela, entonces acomodamos los horarios y practicamos una hora", contó Barrientos. Las reuniones son en el Parque Garay, pero a veces tienen problemas con la policía. "Antes no podíamos y nos sacaba (la policía) porque decía que era un lugar público y no podíamos estar", dijo y expresó el deseo de "tener un lugar para poder ensayar sin que nadie nos moleste".

La elección del nombre e Ingenia

La 99 del Parque surgió porque fueron invitados a participar del programa Ingenia de la provincia y para eso necesitaban un nombre. "Cuando arrancamos, nos vinieron a proponer desde la provincia para participar del Ingenia, el año pasado, pero necesitábamos un nombre y como éramos cuatro hermanos los que iniciamos y estábamos cerca del Parque (Garay), pensamos en Los Hermanos del Parque, y Mauri (Rostagno) nos dijo que en la quiniela el número 99 es los hermanos y nos gustó. Somos amigos desde chiquitos, nacimos en el mismo barrio, vamos a la misma escuela, vivimos juntos y entonces así surgió La 99 del Parque", contó.
De esta manera, participaron el año pasado del primer Ingenia y este año fueron por más. "Con el primer Ingenia sacamos para los instrumentos y la ropa. El primer año mandamos a confeccionar los trajes y ahora presentamos otro proyecto relacionado con lo textil y vamos a comprar una máquina de coser. Dos de nosotros vamos a una escuela textil y vamos a terminar en esa promoción y sabemos confeccionar ropa. Entonces nuestro sueño es poder hacer nuestra propia ropa para no gastar tanta plata", se refirió Gustavo Pérez.
Siguiendo esta línea contó: "El año pasado pudimos comprar más instrumentos porque no todos los chicos tenían. Ahora los pintamos y arreglamos, y la intención es hacer más ropa y nuevos chalecos. Nuestra idea es que cada uno tenga sus propias cosas, elementos y que los cuiden. La intención ahora es seguir creciendo y que más chicos se sumen".

Sueños en marcha

Gustavo se refirió a las metas y sueños que tienen, y sobre todo que la murga va más allá de un grupo que genera música y hace baile. "Este grupo está bueno porque no es solo un grupo de murga común y corriente sino va más allá, nos ayudamos entre todos, estamos para lo que el otro necesita. Por ahí vienen chicos con una mochila bastante cargada, con cosas malas, y ya es grande pero no sabe cómo salir, entonces entre todos lo ayudamos, vemos qué podemos hacer, de eso se trata La 99 del Parque", contó en ese sentido.
Luego agregó: "La murga nos ayuda para salir de las cosas diarias, buenas y malas. En el caso nuestro que vamos todo el día a la escuela, llegar y ensayar nos reayuda para desenchufarnos un poco, y para otros, es evitar salir a hacer otra cosa que por ahí no está tan bueno".
Josué se sumó y contó cuál es la idea que tienen y al respecto dijo: "La meta que tenemos es seguir creciendo, sumar más personas, y ayudar en lo que podamos con nuestra música y el baile. El sueño es también tener un lugar para poder ensayar sin molestar a nadie y seguros de que nadie nos va a sacar". Gustavo interrumpió y agregó: "Pretendemos que salgan los chicos de la droga, que se sumen a lo que hacemos, hay cosas buenas para vivir".

Una guía de lujo

Silvia Pérez y su hija Gabriela son un pilar fundamental para la murga. "Ellos llegaron a casa con muchas ilusiones. Estaban con Mauri pero como se le hacía difícil hacerse cargo, entonces decidieron buscarme. Me contaron sus metas y me dijeron que no tenían quién los oriente y los guíe. No me dieron opción de pensarlo y les dije que sí. No sabía qué hacer, pero era un grupo de adolescentes que necesitaba mucho de los adultos y arrancamos con mi hija. Después se sumó mi esposo, mis primas, con el esposo, con el bebé, y hoy somos una gran familia", relató esta señora que abre las puertas de su cada en Justicia 3420 para las reuniones de organización.
Los valores para ella son fundamentales y dijo: "Mis padres me enseñaron valores como el respeto, la educación, el trabajo, la dignidad, la responsabilidad y desde mi humilde lugar trato de inculcarles que todo eso es parte de la vida y es lo primordial. Cuando llegaron estaban medio armados, pero había que seguir trabajando y aún hoy hay que seguir. Se hizo de todo para juntar fondos y les empezamos a inculcar la responsabilidad y el compromiso, porque cuando llegaron creían que todo les caía el cielo y no es así. Siempre hay que buscar la manera de hacer, comprar, reciclar y eso no lo sabían", agregó luego.
Para finalizar, Silvia dijo: "Hay que demostrarle a los chicos que importan, que importa lo que hacen, se abre un abanico de cosas de oportunidades. Estamos acá para sumar ese granito de arena y ojalá que en algún momento se haga una montaña, no pierdo las esperanzas a pesar de estar en Villa del Parque".