Hecho en Santa Fe
Sábado 24 de Septiembre de 2016

Juguetes, recuperar la historia de la mano de los materiales nobles

Tres emprendedores encontraron en el juego un camino para desarrollar sus intereses y sus habilidades mientras enfrentaban desafíos económicos y personales. Coincidieron en que cada vez más familias buscan propuestas didácticas y fuera de lo habitual.

Una pelota que rueda llena de colores y texturas, un auto de madera que se mueve por los recovecos de la vereda o un muñeco de tela al que resulta imposible no abrazar, invitan a todos a, por lo menos durante unos minutos, olvidarse de todo y jugar. Es que los juguetes generan una atracción que no distingue edades, sobre todo cuando traen consigo la magia de lo hecho artesanalmente.
Después del furor de las importaciones y del objeto desechable, surgió una nueva generación de consumidores que buscan adquirir y regalar, sobre todo a niñas y niños, objetos lúdicos que tengan historia, que estén hechos con materiales nobles y soporten más horas de juego.
Es así que distintos emprendedores de Santa Fe y sus alrededores han encontrado en los juguetes un mercado que crece a ritmo sostenido de la mano de la innovación. Virginia Kosak (Del Cielo), Gabriela Cassano (Cositas Linto) y Ernesto Schmidt (Juguetes de Madera) encontraron en la elaboración de juguetes didácticos una salida laboral que les permitió no solo disfrutar del oficio sino también conseguir un ingreso que les permita mejorar su calidad de vida y la de sus familias.

Un objeto de encuentro

El juguete es uno de esos elementos que genera un vínculo especial entre quien lo regala y quien lo recibe. Pero, en el caso de los elementos hechos de manera artesanal, también entre quien lo compra y quien lo vende. Es que hay un poco de cada uno de los que participa de esa cadena en ese objeto.
El artesano elaboró ese juguete con dedicación, esfuerzo y la voluntad de que pueda enamorar a algún posible cliente. Y quien lo adquiere encontró en ese elemento algo que despertó su interés, ya sea porque le hace acordar a los juguetes de su infancia o porque aspira a generar una emoción particular en quien será el destinatario final. Todo eso llega, junto con el juguete, a la mano de una niña o un niño que le pondrá su propia impronta a partir del juego.
En El Patio –un espacio público que funciona en los edificios de las escuelas Cecilia Grierson y Combate del Quebracho, en Alsina al 8800– saben bien del valor del juguete hecho a mano. Desde que se creó ese dispositivo, hace cinco años, funciona un Taller de Juguetes en el que los vecinos pueden acercarse y armar un juguete para ellos o para regalar.
Nadia Curzón, la coordinadora de El Patio, remarcó que el taller no tiene como objetivo un fin comercial sino que se apunta a que se pueda compartir un momento creando algo. De todas maneras, dijo que hay un par de casos en los que mujeres llegaron al taller para aprender y, a partir de ese interés, comenzaron a pensar en realizar emprendimientos vinculados al rubro.
"Lo que tiene el juguete de madera o de materiales nobles, que se hace de forma artesanal, es el vínculo que se genera con el objeto por el tiempo que se le dedica. Más allá de que se utilicen máquinas se ve la mano del que lo hizo", reconoció Curzón y agregó que la respuesta de los niños a ese trabajo de los adultos evidentemente es buena "porque vuelven y hacen más juguetes para regalar".

Valorados

Según los emprendedores que se dedican al rubro, ese valor extra que tienen los juguetes artesanales es cada vez más valorado por los compradores. "Quieren cosas originales y de calidad", marcó Cassano y Kosak agregó: "Se busca darle otro tipo de cosas a los chicos, en especial a los bebés". En tanto, Schmidt marcó que los santafesinos valoran "un juguete que dure y no se rompa enseguida".
Hace varios años que los tres se dedican a la venta de juguetes, cada uno en un rubro especial. Schmidt los realiza en madera; Kosak se especializa en elementos para bebés y que estimulan su desarrollo; y Cassano realiza muñecos de tela. Tienen en común la pasión por el rubro y que, un día, frente a situaciones económicas apremiantes, decidieron que el hobby tome la forma de un emprendimiento rentable.
También coincidieron en reconocer que cada vez son más los santafesinos que se vuelcan a los productos de elaboración local y con materiales nobles para realizar sus regalos. Algunos llegan atraídos por la nostalgia de su propia infancia y otros, en especial las parejas jóvenes, priorizan acercar a sus hijos elementos que les resulten estimulantes y que puedan utilizarse dentro del hogar.
"El juego fue cambiando en los últimos años. Antes los chicos estaban al aire libre y ahí podían explorar pero a medida que la gente tiene que pasar más tiempo adentro de la casa se necesitan alternativas lúdicas para estar dentro del hogar y poder estimular a los chicos en espacios reducidos", analizó Kosak y resaltó que, además, cada vez más familias están informadas sobre la necesidad de desarrollar las inteligencias y habilidades de los chicos desde muy temprana edad.
Además indicaron que en los últimos años, a través del estímulo de distintos gobiernos y organizaciones, se está dando un impulso grande a los emprendedores con líneas de capacitación y la realización de ferias y encuentros en los que pueden mostrar sus productos.

Pasión y necesidad

Gabriela Cassano comenzó con su emprendimiento hace un año: "Porque me quedé sin trabajo". Y agregó: "Como las manualidades siempre me gustaron decidí meterme en el rubro de los muñecos porque me pareció que no estaba muy saturado".
Comenzó con una producción muy chiquita pero, a partir de la participación en eventos como la Diseña Santa Fe, la demanda creció y su trabajo también. En ese sentido, dijo que la población acompaña a los emprendimientos locales.
"La aceptación de la gente fue muy buena. Al principio tenía dudas y miedos porque la actividad era nueva pero, la verdad, es que estoy muy contenta porque mis productos gustaron mucho. Fueron muy bien recibidos", confió y evaluó: "Eso se debe a que hay gente que busca volver a este tipo de juguetes. Ves que viene una abuela y te cuenta que cuando era chica tenía una muñeca parecida; y las mamás también valoran que utilice materiales lavables, que sea hecho a mano y con calidad".
En cuanto a la recepción del público, también agregó que se está generando una cultura que apunta a apoyar a quienes buscan hacerse camino con su trabajo artesanal. "La gente nos busca mucho a los emprendedores para regalar cosas. Optan por todo lo que hecho en casa antes que por lo que ofrecen los negocios tradicionales", manifestó.
Por su parte, Virginia Kosak, que es diseñadora, contó que hace 14 años dio sus primeros pasos en el mundo de los juguetes, de la mano de un momento muy especial. "Cuando quedé embarazada de mi primer hijo noté que había un faltante de juguetes de estimulación para bebés y lo que había era muy caro, casi inaccesible", recordó la emprendedora.
Y siguió: "En tanto años tuve que ir acomodándome a los cambios del mercado pero siempre trabajé orientando mis productos a lo lúdico. Cada vez hay más mercado que busca estos productos porque se empezó a valorar el armado artesanal. No se usa más lo hecho en serie, que es siempre lo mismo y pensado solo con un fin comercial. Atrás de lo artesanal hay otra cosa que la gente está volviendo a valorar".
Respecto a las razones de ese cambio de mirada del consumidor, la referente de Del Cielo habló de "un cambio de paradigma, otra forma de ver y sentir el mundo. Entonces buscan darle otro tipo de cosas a los chicos, en especial a los bebés, algo que lleve ese cariño que tiene lo artesanal y lo que es personalizado".
Ernesto Schmidt también indicó que hay un cambio de mirada de la población respecto al juguete. Él tiene 80 años y a los 14 comenzó a trabajar en una fábrica de juguetes de madera en Misiones. Pero, cuando comenzó a utilizarse el plástico, la empresa en la que trabajaba cerró y él debió buscar otra manera de mantenerse. De todas maneras, la pasión por convertir madera en autos, trenes, aviones y otros dispositivos nunca lo abandonó pero tomó la forma de un hobby con el que hijos, nietos, sobrinos y amigos estaban más que contentos.
"Hace 15 años, cuando me jubilé me di cuenta que el dinero no me alcanzaba así que decidí empezar a vender los juguetes que hago", contó a Diario UNO y agregó con orgullo: "Ahora tengo mi puesto en la feria de la costanera, cerca del Lawn Tennis y viene gente de todo el país a comprarme o hay vecinos de acá que los eligen para mandarlos a otros lugares. Hay juguetes míos hasta en Estados Unidos. Pasa que no he visto otra persona que haga algunos iguales a los míos".
En ese sentido, agregó que sus clientes eligen sus productos porque son originales y fuertes. "Están hecho para que los chicos los zamarreen por todos lados. Duran más que uno de plástico", subrayó. Y agregó: "Además son juguetes novedosos porque yo hago que se muevan".

El desafío a futuro

Para estos emprendedores el trabajo es diario y arduo pero eso no implica que no sigan mirando al futuro y proyectando. Virginia Kosak participa de la recientemente creada Cámara de Emprendedores de Sauce Viejo que busca consolidar una feria como parte del recorrido turístico del lugar, y está en pleno proceso de renovación de su taller. En tanto, Ernesto Schmidt no piensa abandonar su puesto de los domingos frente a la Universidad Tecnológica Nacional. "Es lo que me mantiene vivo, no voy a dejar de hacerlo", confesó. Y Gabriela Cassano ya se está preparando para intentar sumarse a Expresiva, la incubadora de empresas de la Universidad Nacional del Litoral y la Municipalidad, con el objetivo de seguir ampliando Cositas Linto.
"En noviembre se realiza la convocatoria para Expresiva y me interesa participar porque te brindan formación para posicionarte mejor a nivel comercial, con el marketing y te ayudan a crecer en tu emprendimiento", resaltó Cassano.
Además manifestó que se siente apoyada por la Municipalidad a partir de la posibilidad de participar en ferias como las del Mercado Progreso que se realizar todos los fines de semana. "La verdad es que los chicos se mueven mucho para que haya puestos para todos los expositores y arman shows y otras propuestas para que la gente se acerque", contó la emprendedora.
A su turno, Virginia Kosak resaltó: "La creación de la cámara apunta a nuclear a todos los emprendedores que sentían que no tenían espacio en otros lugares porque no tenían gran stock de mercadería u otras razones. Así que ahora estamos organizándonos y generando nuestros propios eventos, aprovechando que Sauce Viejo es un destino turístico". Y resaltó que cada vez más personas apoyan a los emprendedores eligiendo los productos artesanales.
Por último, más allá de que él no reciba apoyo de ningún gobierno, Ernesto reconoció que hay un cambio de mirada sobre los emprendedores y posibilidades de crecimiento. "Y la gente también ayuda porque ve los juguetes y se acuerda de sus propios juguetes, entonces los compra y los valora. Eso es muy lindo", reconoció.
Sea por tradición o por innovación, son muy pocos los que resisten la emoción de ver un juguete que los sorprende e invita a encontrarse con el lado lúdico de su personalidad. Y cuando ese elemento está Hecho en Santa Fe forma parte de la historia de cada uno que lo toma en sus manos y, así, de la historia de Santa Fe.