Santa Fe
Martes 23 de Agosto de 2016

La danza como una herramienta para educar e incluir a las jóvenes

En el norte de la ciudad de Santa Fe se conformó una asociación para reunir a la mayoría de las academias de la zona. La integración y la capacitación son los objetivos que persiguen los participantes.

Para muchos el baile puede ser solo un pasatiempo o un hobby en el cual se busca mover el cuerpo al compás de la música. Sin embargo, la danza no se acaba en una canción, es eso y mucho más, ya que esta manifestación cultural puede ser empleada para generar beneficios de diferentes modos.

Un ejemplo de lo que esta disciplina puede generar es la tarea que llevan adelante Adriana Destéfani, Alejandra González y Rosana Ojeda, tres profesoras que integran la asociación de danza Unidos por la Cultura (ubicada en 4 de Enero al 7700). Ayer, los alumnos de las tres academias que representan se presentaron en la Feria de las Colectividades.

La asociación nuclea a academias de baile que decidieron unirse en ese espacio para llevar la disciplina a los chicos que no cuentan con los recursos para trasladarse hasta el centro de la ciudad. "En realidad estábamos un poco perdidas, no se fomentaba tanto lo que estábamos haciendo y solo se enfocaban en las academias que estaban en el centro", relató Alejandra, quien posee su escuela en el norte de la ciudad. Las entrevistadas fueron las primeras en integrar la asociación y quienes más años de trayectoria en la danza y en lo social recorrieron.

La mayoría de las academias de la asociación está ubicada en la zona norte de la ciudad, y el objetivo primordial de las docentes es inculcar a los chicos el amor por el arte, por un lado, y una forma de vida, por otro. La enseñanza del baile se vive de una manera multidisciplinaria, ya que no solo se trata de pasos o estilos, sino que el hecho de integrar una escuela conlleva a que los alumnos adquieran nuevos hábitos y conocimientos.

"No es solo venir a bailar, es educativo. Otro de los objetivos que tenemos como organización es darle la misma educación a todos", sostuvo Alfredo Zuviría, representante de la asociación Unidos por la Cultura. Una de las mayores ambiciones que persigue la entidad consiste en reglar la metodología educativa.

En las aulas de las distintas instituciones hay aspectos que son comunes a todas, ya que los chicos que acuden son de distintos barrios de la zona y con realidades económicas diferentes. Incluso cuentan entre sus alumnos a jóvenes con capacidades diferentes.

"Hay un chico hipoacúsico –contó Zuviría– pero se incluye como uno más al grupo y trabajan de esa manera". El objetivo que se inculca desde la asociación es que todos los que se sumen a las escuelas puedan hacer carrera y aprender de la forma correcta para luego replicar su enseñanza.

Si bien la mayoría de los chicos acude con la idea de empezar a dar rienda suelta a sus habilidades en los bailes de moda, la vida en una institución de baile impone reglas como disciplina, voluntad y práctica constante.

"Los profesores moldean a sus alumnos, no es solo bailar, ya que hay que educarlo bailando. Yo por lo menos explico que es lindo bailar, pero es mucho mejor aprender y saber bailar", explicó Rosana.

Hay que tener en cuenta que la carrera de danza tiene una duración de diez años como base. Por esto la mayoría de los bailarines se inicia a muy corta edad.

Al ser consultada sobre los desafíos que encaran al estar delante de los alumnos, la respuesta de Adriana fue contundente: "Un desafío importante es lograr la disciplina, que entiendan lo que están haciendo hoy en día, es algo que viene desde la casa". Los padres mandan a los alumnos para que aprendan algo y en la actualidad lo toman como hobby.

"A uno le cuesta interiorizar tanto al chico como a la familia, hay que lograr que sea un grupo familiar", expuso Destéfani en torno al trabajo que se debe encarar para lograr el bienestar del chico. Sin embargo, recalcó que actualmente cuesta mucho que los mayores entiendan que el baile es una forma de educación y cultura a través de la cual las nenas aprenden posturas, elegancia y respeto hacia los demás. "Cuesta un montón pero se logra, con un esfuerzo terrible porque nosotras también somos madres", sostuvo la docente.

Sin embargo, en ocasiones la enseñanza viene desde el lugar menos esperado. "Los chicos de la zona norte vienen con planteos que en muchas ocasiones te asombran", describió Alejandra sobre la realidad que le toca vivir junto a sus alumnos.

"Hay que enseñar que no hace falta la violencia para solucionar las cosas, por ejemplo; y otra de las cosas que hay que demostrar es que los sueños se pueden hacer realidad, que son triunfos que vas a lograr sin importar el ámbito. Si se sueña con ser bailarina se puede", expuso.

En ese sentido, sostuvo que las enseñanzas que deja el baile, junto a los obstáculos y logros que se viven a lo largo del proceso de enseñanza podrán ser trasladados a otros ámbitos de la vidas. "La danza clásica tiene mucha disciplina, que es algo que cuesta porque hay una amplia variedad de ritmos", agregó Alejandra, quien busca inculcarles paciencia y esfuerzo a sus alumnos.

Para los jóvenes, las clases de baile se convierten en el escape a los problemas cotidianos. El aula es el espacio donde encuentran la libertad de expresarse a través del movimiento sin importar las limitaciones que tengan las instalaciones de las instituciones. El hecho de trabajar con los chicos y que estos puedan cumplir con sus metas, es una satisfacción gratificante para las profesoras. Hoy esa alegría se plasma en la participación que tuvieron ayer alrededor de 70 alumnos en la Fiesta de las Colectividades con la demostración del género clásico español.