Santa Fe
Lunes 22 de Agosto de 2016

La máquina del reloj de la Basílica del Carmen está lista para ser exhibida

Trabajos. El dispositivo francés que perteneció al Cabildo fue restaurado en su totalidad. La tarea comenzó a principios de año, cuando se automatizó el campanario de la iglesia

La maquinaria que hacía funcionar al reloj de la Basílica del Carmen fue restaurada y puesta en condiciones para su futura exposición. El dispositivo fue retirado a principios de año, cuando se realizó la adaptación del campanario a un sistema de GPS. El mecanismo permitió que tanto las campanas como el reloj volvieran a funcionar luego de muchos años.

En tanto, por decisión del párroco de la basílica, el presbítero Jorge Sarsotti, se optó por restaurar el que fuera el corazón del antiguo reloj. Su valor es histórico ya que antes estuvo instalado en el Cabildo de la ciudad que fue demolido en 1906.

El mecanismo fue trasladado por la empresa que a principios de año llevó a cabo los arreglos en el campanario de la iglesia, al automatizar las conexiones entre el reloj y el campanario. El trabajo demandó más de seis meses dado el estado que presentaba el aparato.

A pesar de que el mecanismo estaba completo, registraba una importante cantidad de óxido en todas sus piezas y componentes, por no haber tenido un mantenimiento. "Estaba deteriorada en cuanto al estado, el excremento de paloma es el enemigo número uno de los relojes", explicó Guillermo del Valle, propietario de la firma cordobesa Gnomon, dedicada al arreglo de relojes monumentales.

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En tanto el párroco Sarsotti aseguró que el dispositivo será instalado momentáneamente en el antiguo baptisterio que posee la iglesia, el cual se encuentra entre la casa parroquial y la basílica, por lo que para poder observar el sistema se deberá solicitar el correspondiente permiso. "Hay que hacer una planificación en conjunto con la comisión parroquial", explicó el cura al ser consultado.

El presbítero manifestó su alegría ante el trabajo finalizado que llega hoy a la ciudad, más que nada por el valor histórico de la pieza: "Hace cien años que está en la parroquia, vino a principios del siglo XX cuando derrumbaron el Cabildo", recordó.

Sobre la posibilidad de que sea expuesta al público, adelantó que esto es algo que aún resta definir. "Estoy viendo porque tengo que hablar con el arzobispo, porque hay una idea de hacer un museo religioso", adelantó el cura sobre la posibilidad de exponer en un futuro cercano la maquinaria a los fieles que se acerquen a la iglesia.

Del Valle destacó la decisión que tomara Sarsotti al retirar la máquina original, ya que en estos casos hay pocas alternativas a tomar. "Nosotros siempre intentamos que se conserven las máquinas –aclaró el restaurador–pero siempre está en la decisión del cura qué hacer y qué no".

En esa línea, consideró que en vez de que una máquina antigua esté cubriéndose en una torre –que es lo que sucedía en este caso, ya que al desmontarlo de su lugar el dispositivo estaba cubierto de excremento de paloma–, es preferible bajarla y colocar una libre de mantenimiento.

"Siempre existen dos caminos cuando se repara un reloj monumental. El primero es reparar la máquina original, ponerla en orden de marcha y quedan como nuevas; y el otro, automatizar el reloj", explicó el profesional.

Estos mecanismos requieren de mucho mantenimiento y limpieza. Algo que pocas veces sucede, ya que en su experiencia, las iglesias se topan con el problema de no contar con esa gente ni el dinero para contratar a alguien. "Muchas veces los curas toman la decisión de cambiar por una máquina nueva, que es lo que decidió hacer el padre Sarsotti, y automatizar el campanario", relató el responsable de la firma.

La antigua máquina está lista para ser exhibida, luego de un proceso en el cual se procedió a la limpieza y acondicionamiento de todas sus piezas. Se trata de un dispositivo francés de principios de 1900. "No te puedo precisar porque no tiene número de serie, es un mecanismo que fabricaron los franceses desde 1880 a 1930, por esto no puedo certificar el año de la máquina", aclaró el entrevistado.

La puesta a punto demandó un intenso trabajo artesanal, ya que el mecanismo tuvo que ser sometido a tareas de limpieza tres veces en los últimos siete meses. "La limpiamos y se oxidó, reiterábamos la limpieza y se volvía a ensuciar. La última vez que la limpiamos fue la semana pasada", recordó el restaurador sobre el proceso al que se sometieron las partes que conforman la maquinaria. Esta es de acero, mientras que los ejes y tambores, las ruedas que son los engranajes y los bujes son de bronce; en tanto que las platinas (que son las carcasas donde se montan la máquina) están hechas en fundición de hierro. El plazo mínimo para cada sesión de limpieza demanda fácilmente una semana, ya que esta debe ser desarmada en primera instancia para que luego se limpien y lijen los ejes. Los centros del dispositivo se vuelven a bronce.

"Lo que se hizo ahora fue colocarle un barniz protector para que no se vuelva a oxidar, digamos que Santa Fe va a volver a tener en exposición la primera máquina del Cabildo", sintetizó Del Valle.