Santa Fe
Viernes 16 de Junio de 2017

Para que su hijo jugara al fútbol luchó hasta fundar un club

Tomás Bravo tuvo una afección neurológica al poco tiempo de nacer y le dejó una discapacidad. Fanático de la pelota quiso jugar en varias instituciones pero no le dieron la posibilidad. Su historia

Daniel Bravo es de barrio Santa Marta y tiene una historia muy particular, un hecho que lo hace sentirse muy orgulloso porque luchó contra viento y marea para lograr el sueño de su hijo Tomás: jugar al fútbol. En su transitar para cumplir ese objetivo se le fueron abriendo puertas y llegó hasta fundar un club que hoy contiene a chicos de los barrios del noroeste de la ciudad: Barcelonita Fútbol Club. Este domingo, como hace 17 años celebrará a lo grande, pero será aún más especial porque recibió la noticia de que será abuelo.

daniel bravo barcelonita futbol club

Tomás Bravo hoy tiene 17 años, nació prematuro y en la neonatología del hospital tuvo un infarto cerebrovascular del cual se recuperó pero su parte izquierda del cuerpo se vio afectada y tiene dificultad en la movilidad de la mano y camina en punta de pie. "Sus amiguitos jugaban en un club y él es fanático del fútbol y quiso ir. Lo llevé pero nunca lo tuvieron en cuenta para jugar por su discapacidad. Entonces un día, en la canchita del barrio donde yo jugaba cuando era chico, se me ocurrió armar una escuelita con los nenes del barrio para que él pudiera jugar. Fue creciendo y hasta llegamos a participar de la liga santafesina", relató contento Daniel.

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<b>Sus amores.</b> Tomas y su hermanita Isabella. Todos juntos celebrarán el día del Padre.
Sus amores. Tomas y su hermanita Isabella. Todos juntos celebrarán el día del Padre.

Como una bola de nieve, una cosa llevó a la otra y así nació una institución: Barcelonita Fútbol Club, en calle Excombatientes de Malvinas 6.291, en barrio Santa Marta. "Yo no pretendía eso, no estaba ni en mi mente. Solo quería darle un lugar a mi hijo, que Tomás pudiera jugar, llegará a ser titular y hasta fue capitán. Los chicos comprendieron y fueron parte de su pasión y lo apoyaron. Capaz en un partido tocaba la pelota dos veces, pero para él era tocar el cielo con las manos. Él ya era feliz con entrar a la cancha".


Entre risas pero muy orgulloso de su hijo, Daniel expresó: "Él corría por toda la cancha, le ponía mucha garra, pero no jugaba bien por su dificultad, pero es fanático de jugar a la pelota y no lo para nadie. Todavía lo hace". Cuando arrancó con su idea de que "todos los pibes tienen derecho a jugar", eran 15 chicos y el número se fue multiplicando hasta superar los 100, corriendo en un campito. Su esposa Ivana, mamá de Tomás y hoy también de Isabella (4) lo acompañó en todo el trayecto.

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<b>La familia.</b> Tomás con su mamá Ivana y su hermana Isabella.
La familia. Tomás con su mamá Ivana y su hermana Isabella.

Un derecho de todos
"Los planetas se alinearon", dijo con respecto a todo lo que vino después y volvió a resaltar que su idea no era "fundar un club sino tener un pequeño equipo donde Tomás jugara a la pelota". Daniel y todo el grupo que lo acompaña no solo lo logró sino que colmó sus expectativas y nació esta institución. "Muchos chicos pasaron por nuestra entidad y hoy tenemos jugadores con distintas discapacidades, y de esta manera se cumple mi objetivo de que todos los pibes tienen derecho a jugar por lo tanto el que llega a la institución va a jugar", dijo con mucho orgullo.


Tomás le dio muchas gratificaciones y en vísperas al Día del Padre, le dio la noticia de que será abuelo. Con la voz quebrada por la emoción aseguró que "será un domingo distinto" y aunque anticipó que todavía no cae que va a ser papá tan chico, ya comenzó a imaginarse cómo será ese nieto. Antes de terminar reflexionó: "Por su dificultad lo dejaron de lado, lo discriminaron y eso para un padre es muy doloroso, pero también es entendible porque el equipo quiere los mejores para poder ganar. Nuestra meta es otra: que todos tengan la posibilidad de participar".