Santa Fe
Miércoles 08 de Febrero de 2017

Silberstein aseguró que las causas del viejo sistema "no se extinguen"

El ministro de Justicia de la provincia afirmó que "es un disparate" decir que con la conclusión del viejo sistema, se provoque la extinción de las causas. Igual el vencimiento que era mañana se prorrogó


Mañana vence el plazo de transición del viejo sistema penal al nuevo, que ya tiene tres años de vigencia. El año pasado hubo legisladores que advirtieron que la conclusión del viejo sistema podía significar que algunas causas queden en el olvido. Mientras que el fin de semana pasado fue el Foro contra la Impunidad y por la Justicia el que emitió un comunicado advirtiendo sobre el tema y planteando la posibilidad de que en la provincia haya "megaimpunidad".

El miércoles pasado se conoció que el gobernador Miguel Lifschitz firmó un decreto para prorrogar por seis meses la vigencia del viejo sistema que aún tiene sin resolver más de 22.000 causas. Además, el Ejecutivo provincial anunció que enviará un proyecto de ley a la Legislatura que prevé terminar con la doble estructura –del nuevo y el viejo sistema– para la tramitación de las causas penales.
En diálogo con Diario UNO, el ministro de Justicia y Derechos Humanos de la provincia, Ricardo Silberstein, se refirió a estos temas y buscó llevar tranquilidad al decir que la conclusión del viejo sistema "no significa la prescripción de ninguna causa".
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"En primer lugar –remarcó– hay que decir que es un error que hayan dicho que el vencimiento del plazo que fijaba la ley de transición implicaba la extinción de todas las causas del viejo sistema, que todo era un jubileo. Todo eso es mentira".

—¿Usted se refiere al comunicado de prensa del Foro contra la Impunidad y por la Justicia que habló de "megaimpunidad"?
—Me refiero a distintos comunicados de distintas personas como legisladores y a todos quienes lo hayan dicho. Directamente eso es falso. La extinción de la acción penal solamente la puede establecer el Código Penal, no puede haber una ley provincial que establezca la extinción de causas penales. Eso es un disparate. En la ley de traspaso (la 13.004) se habla de archivo, lo que significa un archivo de tipo administrativo. La mayoría de las causas son NN, donde si aparece el imputado y no está prescripto el delito se va a seguir investigando. De ninguna manera el archivo significa que la causa se extingue. La acción sigue estando como hasta ahora.

—¿Pero no se deja en manos del fiscal que la causa se siga investigando?
—De la misma manera como está ahora. Las causas que tienen funcionamiento, que tienen impulso deben seguir siendo impulsadas; y las causas del viejo sistema que no tienen impulso, que ya hace tres años que no tienen impulso, si realmente corresponde deberán ser impulsadas porque lo piden las víctimas o porque lo deciden los fiscales. Eso pasa tanto en el viejo como en el nuevo sistema. No hay cambios en la acción penal en el paso del viejo al nuevo sistema. Esto es más un problema organizacional del Poder Judicial que un problema que hace a la extinción de las causas penales. Quiero que eso quede claro porque acá se mezcló un problema de derecho de fondo con un problema de organización del Poder Judicial.

—Lo que sucede, ministro, es que cuando se habla de causas que tienen movimiento o no, hay que tener en cuenta que hay causas como la del Puerto de Santa Fe que hace más de un año que está parada a la espera de una auditoría contable y la causa inundaciones lleva más de una década.
—Pero a lo que me refiero es que eso no tiene que ver con el nuevo o el viejo sistema, sino al contrario, en todo caso pone en evidencia el mal funcionamiento del viejo sistema. Es más, muchos de los problemas que hubo con los juicios abreviados, que fueron públicamente criticados como el de la causa de Los Monos o el de la causa del (atentado al) exgobernador Bonfatti, eran causas tramitadas en la estructura del viejo sistema. Este problema de tener un sistema binorma, como yo le digo, de causas que están en el viejo sistema que dependen del procurador de la Corte, y causas del nuevo sistema que dependen del fiscal general, generó muchísimos problemas de funcionamiento. Fue una necesidad en su momento porque había que buscar un mecanismo de transición.
"No se puede tener un sistema transicional de manera permanente"
—¿Las causas más importantes, las que involucran a exfuncionarios públicos, tampoco corren riesgo de prescribir?
—Acá se están mezclando dos cosas distintas. Lo que va a archivo, va a un casillero o un armario que diga archivo. Otra cosa muy distinta es la prescripción. Ninguna causa se extingue. Que una causa esté en archivo no significa que no se pueda desarchivar y continuar. Primero hay que tener claro que las causas, en lo que es la acción penal, no tiene nada que ver que haya vencido el plazo del viejo sistema, aunque el gobernador no haya dictado ningún decreto porque las causas no se extinguen. Igual, el gobernador dicta el decreto prorrogando el viejo sistema por seis meses para poder mandar una ley a extraordinarias para terminar con este régimen de viejo y nuevo sistema. La idea es que todo pase al nuevo sistema y eso significa que todo tiene que ver con un problema organizacional. Todos los empleados, fiscales, jueces y funcionarios del viejo sistema pasan al nuevo. Ahora, lo que ya está tramitándose con el viejo procedimiento se seguirá tramitando así porque eso no se puede cambiar. No se le puede cambiar en el medio de la causa el proceso. Se tramitarán con el viejo sistema, más allá de que los fiscales, jueces y funcionarios pasen al nuevo sistema.

—Si todos los funcionarios pasan al nuevo sistema, ¿en manos de quién quedan las viejas causas?
—Hoy en la cabeza de los fiscales, que es el fiscal general.

—Pero si una causa era llevada adelante por un fiscal, ¿ahora quién la seguirá?
—Sigue el mismo fiscal, pero no ya en el viejo sistema dependiendo del procurador, sino dependiendo del fiscal general, por eso digo que es un problema organizacional y del colegio de jueces del nuevo sistema. En este proyecto que se va a mandar, si se aprueba, va a tener un mayor control porque los fiscales van a estar bajo la órbita del fiscal general, del fiscal regional y del auditor.

—En el viejo sistema el que instruía, el que investigaba, era el juez. ¿La mayoría de las 22.000 causas que quedan en el viejo sistema ya pasaron esa instancia?
—La mayoría de las causas ya pasaron esa instancia. Las que están en instancia están para juicio.

—A partir del proyecto que enviarán a la Legislatura, ¿cuándo se haría el traspaso de la vieja estructura al nuevo sistema penal?
—Esperamos que sea antes de que venza la prórroga de los seis meses. Yo ya estuve hablando con algunos legisladores, con algunos integrantes de la Corte y, en principio, todo el mundo está de acuerdo para terminar con un sistema transicional. No se puede tener un sistema transicional de manera permanente. Esto está previsto que se termine. No se puede tener un sistema de transición con dos estructuras permanentes. La idea es que haya un solo sistema desde el punto de vista de la organización.
"La extinción de la acción penal solamente la puede establecer el Código Penal"
—¿Cuánto tiempo puede demandar esto?
—Primero hay que ver si la Legislatura aprueba el procedimiento que nosotros establecimos. Pero no es algo tan complejo porque no es tanto lo que hay que pasar desde el punto de vista de empleados, funcionarios, fiscales y jueces al nuevo sistema.

—Cuando usted dice que el viejo sistema funcionaba mal, ¿eso lo pudo conversar con el procurador o con miembros de la Corte?
—Yo lo que le digo es una cuestión de las disfunciones. Si se hace un estudio estadístico, los problemas más graves que tuvimos en juicios abreviados se presentaron en causas del viejo sistema. Ahí están los casos más emblemáticos que mencionaron ustedes los periodistas, que fue el caso de Los Monos, donde la propia cámara resolvió no admitir y no aceptar el juicio abreviado y en algunos casos terminó con juicios donde la misma Corte le puso límites y eso tiene que ver con causas del viejo sistema. Esta disparidad de criterios se da porque uno no puede tener una fiscalía con dos cabezas. O la tiene con el fiscal general o la tiene con el procurador de la Corte. Tener una acción penal en cabeza de dos estructuras paralelas genera problemas de funcionamiento. Por eso hoy se está tramitando el cargo del nuevo fiscal general que calculo que en poco tiempo más va a estar. Hay toda una estructura en la provincia de jueces, fiscales y empleados funcionando y el sistema penal tiene que estar estructurado dentro de ese marco desde el punto de vista de la organización. En lo personal creo, tal como lo resolvió la Corte, que dentro de ese marco tiene que estar la justicia de faltas y, con las especificidades que corresponden, la justicia penal juvenil.