La columna para la tercera edad
Viernes 04 de Agosto de 2017

隆Viejos son los trapos!

Cuantas veces escuchamos esta frase que, en tono de chiste, protesta y hasta reto intenta como devoluci贸n romper con lo escuchado.

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Como si se tratara de un hechizo que intenta hacer desvanecer la palabra, y con ella tambi茅n su significado. Cada vez son m谩s los miembros de la sociedad occidental que no toleran el t茅rmino "viejo". Escucharlo los aterra, los enoja, evitan pronunciarlo. Incluso, desde las posibilidades que otorga el lenguaje lo reemplazan por malabarismos verbales como "adulto mayor", "persona de edad avanzada", "tercera edad".
Pero los viejos existen, son parte de la humanidad. Y una muy valiosa, por cierto. Una parte creciente que hoy supera en cantidad a los menores de cinco a帽os en el mundo.

Teniendo en cuenta la definici贸n, la Real Academia Espa帽ola dice que viejo es una "persona de edad. Antiguo o del tiempo pasado. Que no es reciente ni nuevo. Deslucido, estropeado por el uso". Ahora, si buscamos la misma palabra en un diccionario de sin贸nimos, encontramos antiguo, a帽oso, arcaico, veterano, centenario, anticuado, f贸sil, obsoleto. Claro est谩, que si hablamos de una persona, nada de lo le铆do es alentador.
Y por su parte el t茅rmino "adulto", significa "llegado a su mayor crecimiento o desarrollo. Cultivado, experimentado".

Con esto, podemos pensar que aqu铆 aplica la paradoja del vaso medio vac铆o, y tal como se mire a la vejez, se configuran nuestros propios estereotipos, prejuicios o conceptos, a la vez que condicionar谩 nuestro tr谩nsito por la vida 鈥搚 por esta etapa-. Si predomina una visi贸n negativa la asociaremos con decadencia, p茅rdida, deterioro. O en cambio, si prevalece una visi贸n positiva la tomaremos como una etapa a煤n llena de desarrollos posibles y oportunidades.

Mientras la publicidad y el consumo veneran la juventud y alientan a consumir s贸lo lo nuevo, a cambiar por cambiar, en tanto juzgan obsoletas simplemente por el hecho de acumular a帽os a personas, ideas, objetos, h谩bitos y hasta valores, hay una cuesti贸n que la sociedad evita, y es la de comenzar a cuestionarse 驴Qu茅 tipo de juventud o qu茅 tipo de vejez 鈥搚 si se quiere ir m谩s lejos, que tipo de vida- se vive?

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Que se dicte una fecha de vencimiento de las personas es preocupante. Lo m谩s c贸mico del asunto es que en general quienes lo hacen padecen de una curiosa deformaci贸n en la percepci贸n temporal. Suponen que los viejos ya nacieron viejos y ellos, los jueces claramente m谩s j贸venes, ser谩n j贸venes toda su vida, habitando todos en un presente inm贸vil en el tiempo. Una percepci贸n contra natura, como es obvio, porque cada persona, por muchas piruetas que haga para evitarlo u olvidarlo, ser谩 vieja del mismo modo en que fue beb茅, ni帽o, adolescente, joven y adulto. Son estaciones en el viaje de la vida. Inexorablemente, la verdad es que quien viaja 鈥搗ive- transitar谩 por ellas. Cada estaci贸n da un prop贸sito a desarrollar, derechos y obligaciones con los cuales comprometerse, un modo de amar, algo para construir, mucho para recibir, y a煤n m谩s para dar. En cada una de ellas podemos hacer algo para dejar el mundo un poco mejor de c贸mo lo encontramos.

El tiempo fluye y la vejez espera a todos quienes no vean interrumpida su existencia por cuestiones inesperadas. Visto as铆, afortunadamente soy viejo porque sigo vivo, porque hay una secuencia cronol贸gica que sigue corriendo. Porque hay un paso tras otro que forma la huella de quien camina todos los d铆as, dejando un sendero marcado detr谩s de s铆.

Cada momento de la vida tiene su esencia, y la de la vejez es rica en muchas virtudes que los j贸venes a煤n no han adquirido. Comenzar a creer en una visi贸n multigeneracional, que incluya a cada ser humano por el simple hecho de ser "humano", sea cual fuere la etapa que est茅 atravesando, es honrar la vida.

Hay quien dice que en la actitud que tiene hacia los viejos una sociedad se evidencia. El mensaje es claro: todos seremos viejos. Y la pregunta contin煤a abierta: 驴qu茅 tipo de viejos queremos ser o somos ya?

Rompamos los estereotipos, cuestionemos los dichos, alejemos las posibilidades de caer en lo convencional. Despu茅s de todo, los trapos son s贸lo trapos y las personas son personas. Hay trapos rotos e inservibles y hay vejeces honorables y dignas.