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Santa Fe Viernes, 17 de diciembre de 2010 | 10:23

La escuela Lourdes celebra su aniversario con una gran obra: un Cristo de seis metros

El martes se entronó en el patio del establecimiento educativo un Cristo de seis metros realizado por Lucas Lugli. De esa manera, la institución de formación técnica continuó el jubileo por sus 50 años.

Con motivo del jubileo por el 50º aniversario de la Escuela de Enseñanza Técnica Particular Incorporada Nº 8.122 Nuestra Señora de Lourdes –ubicada en calle Presbítero Luis Victoriano Dusso 5.180– realizó el entronamiento de un Cristo de seis metros realizado con materiales de la institución en el patio central del establecimiento educativo. El evento tuvo lugar el día del acto de colación de la promoción 2010. Diario UNO dialogó con el artista Lucas Lugli, que es además preceptor en esa escuela desde hace siete años.


La obra mide seis metros en total y la figura del Cristo alcanza los 4,50 metros y pesa 450 kilos. La cruz es de hormigón y la representación está elaborada con chapas, hierros y otros elementos que fueron desechados de los talleres de la institución educativa.


Sobre cómo surge la idea de hacer la obra, el artista explicó que la propuesta comenzó a hablarse cuando la comunidad definió las actividades para celebrar el aniversario.


“Había que hacer algo que marque y surgieron muchas ideas, entre ellas ésta fue una de las principales”, comentó Lugli y agregó: “Se planteó el tema del Cristo porque el padre Dusso, fundador de la institución, tenía un lema. Decía: «Sean amigos de Cristo porque con él triunfarán». Por eso pensamos hacer un Cristo que tenga un tamaño importante”.


Una vez que se terminó el trabajo, con piezas de diferentes materiales, colores y tamaños, se decidió pintarlo de negro. El trabajo llevó un año y el artista tuvo el apoyo esencial de un maestro de taller que fue el que verificó las soldaduras y la seguridad de la obra terminada. “Se trabajó en un 400 por ciento de seguridad porque está emplazado en el medio del patio donde habitualmente se mueven los alumnos”, detalló el artista.


En cuanto a la respuesta de la comunidad escolar cuando conoció la obra, el joven preceptor sostuvo que superó sus expectativas. “Si bien muchos vieron el proceso, no perdió el sentido, porque para todos fue muy significativo. La imagen religiosa llegó a todos los que lo vieron. Es impactante y eso se debe también a la misma tensión que genera el material”, manifestó.

La esencia institucional
La elección de los materiales para la confección de la figura religiosa estuvo muy vinculada a la esencia misma de la institución educativa. “Queríamos graficar lo que es la escuela técnica. Por eso hay partes de tornos, de autos, de máquina, de materiales que no se utilizan en los talleres”, explicó el artista.


Sobre la reacción de las autoridades cuando vieron el trabajo terminado indicó: “No lo podían creer pero las mayores reacciones se dieron después. Hay mucha gente de afuera que llega a la escuela y pide entrar para ver al Cristo. Lo toman como un recorrido porque realmente llega. Estamos muy conformes”.


Llegando al cierre del año, la comunidad escolar empieza a palpitar la fecha más importante en este momento institucional. El 3 de abril de 2011 se cerrarán los festejos por el 50º aniversario de la escuela técnica y, paralelamente, se dará inicio a las celebraciones por el cumpleaños de la escuela media que funciona en el mismo complejo educativo.


Con la obra entronada en el patio principal del establecimiento educativo, el responsable señaló que el objetivo que buscó fue “que sea un lugar de encuentro. Que no vean sólo una escultura sino una imagen religiosa y traiga a memoria muchos mensajes. La obra es ambigua, si bien se buscó realzar la labor del sacerdote, hay mensajes en la crucifixión, en el entregarse al otro. Ese Cristo no da la sensación de vencido, sino que está triunfante porque busqué que empuje para adelante. No es un Cristo pasivo, sino que tiene tensión y expresa las ganas de seguir para adelante”, remarcó.

Sobre el artista

Lucas Lugli tiene 30 años y si bien no cursó sus estudios secundarios en la escuela Nuestra Señora de Lourdes, comenzó a trabajar desde muy joven como preceptor allí y siente un fuerte sentido de pertenencia en esa comunidad escolar.


“Yo terminé la primaria en la escuela Don Bosco e hice la secundaria en la escuela Mantovani y me recibí de profesor de plástica. Siempre me dediqué al arte. Si bien tengo muchas producciones propias archivadas, siempre hice trabajos comunitarios. Hice murales en la capilla del Cementerio y trabajo para otras escuelas”, contó y agregó: “Además trabajo en la escuela Santa Mónica y ahí puedo desarrollar mucho porque tengo un cargo de profesor de plástica. Siempre estuve ligado a este tipo de actividades”.


Consultado sobre cuáles son sus expectativas para el futuro, la respuesta del artista es simple: “Quiero seguir en lo mismo, voy a abrirle las puertas a cualquier propuesta relacionada con el arte”. Y dijo que el trabajo está dedicado a mucha gente pero, en especial, a su familia y a su profesor y amigo Máximo Chaparro, que lo marcó a nivel personal y profesional.

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