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Santa Fe Martes, 07 de agosto de 2012 | 06:29

Pese al frío y a la lluvia, cientos de fieles veneraron a San Cayetano

El patrono del pan y el trabajo volvió a convocar a una multitud. Vecinos de distintos puntos de la ciudad llegaron hasta la parroquia para compartir sus oraciones y participar de la procesión.

Como cada año, miles de personas se acercaron este martes a la Parroquia de San Cayetano, en el barrio Guadalupe Oeste, para pedir por paz, pan y trabajo, en el día del santo patrono de la providencia. La llovizna –y por momentos la lluvia– no cesó en todo el día; y la baja temperatura no dio tregua, pero a pesar de eso, feligreses de distintos puntos de la ciudad llegaron hasta calle Padre Genesio al 1.600 para pedir y también para agradecer.


Desde la cero hora de ayer, con la apertura del templo, los devotos comenzaron a llegar para presenciar la primera misa que se ofició a las 0.30. A las 7, fue la segunda celebración; dos horas más tarde hubo otra; y las 10.30 fue la cuarta. Pasado el mediodía, se realizó una más; y a la siesta, largas filas se comenzaron a formar en inmediaciones de la parroquia a la espera de la procesión presidida por el arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo, anunciada para las 17. A las 19.30 fue la octava misa de la jornada; y la última se celebró a las 21.

Por las calles del barrio
A las 17 en punto, una imagen de San Cayetano salió de una de las salas contiguas al templo de Padre Genesio al 1.644 para recibir la admiración y el saludo de sus fieles. Con sus pies cubiertos de flores, bajo una tenue llovizna y escoltado por los fieles comenzó a recorrer las calles del barrio Guadalupe Oeste.


Su trayecto comenzó por calle Sarmiento y tras caminar dos cuadras por Javier de la Rosa retomó por Mitre hasta Risso para regresar por Necochea hasta nuevamente ingresar por Padre Genesio donde se encuentra la parroquia. A su paso, se iban sumando seguidores; muchos querían tocarlo y otros sólo admirar desde lejos su imagen.


Media hora más tarde de su partida, llegó al templo y si bien la misa en un principio se iba a celebrar en la calle para que todos pudieran participar de ella, se decidió ingresar por que en ese momento la lluvia impidió concretar lo planeado. De todas maneras, muchos fieles debieron escucharla por los parlantes y en la vereda por la poca capacidad de la parroquia.

Un mensaje para los fieles
Estampitas, velas, rosarios y espigas, eran algunos de los objetos que ofrecían los vendedores ambulantes y las mujeres que atendían la santería de la parroquia. No faltaron las tortas fritas, el pan casero y los pastelitos, ideales para acompañar el mate o la infusión caliente, bebidas indispensables para mitigar el intenso frío.


El pan, símbolo de San Cayetano, junto con el agua bendita se observaba en cada una de las manos de los fieles. La mayoría se acercó hasta algún sacerdote y al arzobispo de Santa Fe para recibir la bendición. Las velas, también formaron parte del ritual. Cada devoto que ingresó al templo, prendió una como insignia de agradecimiento o pedido.


José María Arancedo envió un mensaje a los fieles de San Cayetano, pero aprovechó la ocasión para expresar su opinión sobre el contexto actual por el que atraviesa el país y puntualmente la ciudad de Santa Fe en relación al trabajo.


“No está pasando por su mejor momento”, fueron las primeras palabras para luego agregar: “Hay dificultades serias en las empresas para sostenerse; vemos que hay mucha ayuda para la gente, pero las ayudas no son trabajo por eso hay que activar las posibilidades, volcar todos los recursos para que las fábricas puedan crecer y generar empleo”.


El arzobispo de Santa Fe dejó un párrafo para el sector público y dijo: “La mejor respuesta para la gente son esas políticas de estado que orientan el crédito a la generación de empleo”. Hasta los últimos minutos de ayer, la peregrinación de fieles no cesó. Nadie quiso quedarse sin pedirle o simplemente agradecer por las demandas cumplidas.

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