santafe
Domingo 10 de Enero de 2016

Aconsejan consumir más agua para mejorar el humor y la memoria

Estudio. Se publicó una investigación que vincula a la buena hidratación con sensaciones como bienestar, felicidad y menor ansiedad. Una experta local analizó el caso y brindó consejos en relación a este hábito saludable

“Beber agua mejora el humor, reduce la tensión, aumenta la calma y la sensación de felicidad”, es la conclusión de un estudio publicado recientemente. “Siempre se hizo hincapié en el rol del agua a nivel celular, renal o digestivo, su participación para regular la temperatura corporal y eliminar toxinas, pero la gente, en líneas generales, ignora los beneficios que el agua aporta sobre las funciones cognitivas como concentración, memoria o estado de ánimo”, explicó a Télam Silvia Jereb, miembro de la Asociación Argentina de Nutricionistas (AADYND) en relación a la publicación. 
Liderado por la investigadora francesa Nathalie Pross y publicado en la revista especializada Plos One, “se comprobó que la deshidratación leve repercute específicamente en el estado de ánimo, por lo que “beber más agua mejora el humor, reduce la tensión, aumenta la calma y las «sensaciones positivas» de felicidad”, sostuvo la agencia. 
“Hoy sabemos que tensión, dificultad para la concentración, fatiga y mal humor pueden ser síntomas de deshidratación, pero son sencillamente prevenibles o reversibles bebiendo más agua”, agregó a Télam Mirta Antonini, integrante de la comisión directiva de AADYND.

El impacto en los intestinos, clave
Para tener otra mirada sobre este estudio, Diario UNO consultó a la licenciada en Nutrición Nadina Scolnik, quien consideró que el mismo “suma información respecto de la percepción que los individuos tienen a nivel anímico ante situaciones de deshidratación o de hidratación normal”.
Y consideró: “Complementa los indiscutibles resultados provenientes de estudios que han demostrado el vínculo directo entre la ingesta insuficiente de agua y diversos cuadros clínicos como la cefalea, la deshidratación, los «golpes de calor» o patologías intestinales (constipación), renales (litiasis) entre otras tantas”.
También, sostuvo que otro tipo de cuadros clínicos o patologías distintos de la deshidratación, también afectan de manera directa el ánimo de las personas, aunque también se vinculan con la ingesta de agua.
“Los problemas intestinales en general y del colon en particular, provocan efectos negativos en el humor de los pacientes al cursar –por ejemplo–, con distensión abdominal producto de la excesiva fermentación de desechos alimentarios, cólicos, meteorismo, formación de bolos fecales, entre otros”, explicó en ese sentido. 
Y enfatizó: “Uno de los aliados fundamentales contra la constipación es el agua. Este problema no solo debe ser tratado con el aumento de ingesta de fibra alimentaria (vegetales, frutas, granos de cereales integrales, legumbres). De no incorporarse la cantidad suficiente de agua, lejos de mejorar, puede incluso agravarse ya que la fibra actúa como una «esponja» que absorbe líquidos, principalmente en su trayecto por el colon”.
Es decir que para la profesional local, el cambio de los hábitos alimentarios debe acompañarse, inevitablemente con una mayor hidratación “o el problema de la constipación no se resolverá”.

También las cefaleas 
Según Nadina Scolnick, otro cuadro clínico que mejora ostensiblemente con la correcta hidratación son ciertos tipos de cefaleas.
“Estas mejoras podrían estar relacionadas con la normalización de la evacuación intestinal y la consecuente eliminación de toxinas colónicas; también, al mejorar la irrigación sanguínea cerebral al normalizarse la volemia (cantidad o volumen de sangre total circulante en el cuerpo)”, dijo. 

Cuánto y cómo
Scolnick precisó que mínimamente deben tomarse seis vasos de agua por día, y que una buena estrategia para mejorar la motilidad intestinal y la eliminación de toxinas que quedaron de la comida digerida el día anterior, es tomar dos vasos de agua tibia o fría en ayunas. 
Si bien el agua es mejor que otro líquido, ayuda la incorporación de infusiones y del agua que se ingiere en el consumo de frutas que estas contienen y aportan. Desaconsejó bebidas gaseosas azucaradas. 
Sobre la cantidad de vasos diarios, por su parte, Silvia Jereb coincidió en que “las nuevas guías alimentarias para la población argentina recomiendan ocho vasos”.
“Sin embargo –contrastó– es importante considerar que en días de elevadas temperaturas la pérdida de líquido a través de la sudoración es mayor a la del resto del año y la realización de actividad física también acelera el principio de deshidratación, por lo que es recomendable incrementar la ingesta de líquido para compensar las pérdidas adicionales”, aclaró.
Antonini refirió que los tres grupos con mayor riesgo de deshidratación son “los bebés, ante cuadros de vómitos y diarreas; los niños, que tienen menor percepción de la sed cuando están activos; y los adultos mayores, que presentan alteraciones en el mecanismo de la sed y, en ocasiones, dificultad en la deglución”.
“Un cuarto grupo que requiere mayor aporte de agua son las embarazadas y madres en período de lactancia”, agregó y comentó que, como el sabor juega un rol importante, si se elige una bebida saborizada deben priorizarse aquellas con menor aporte calórico.

Efecto inmediato
Con respecto a la investigación de Pross, un estudio previo ya había demostrado que en los adultos el consumo de agua tenía un efecto positivo inmediato en el estado de ánimo, y otro análisis había arrojado que la ingesta de hasta medio litro tenía efectos beneficiosos sobre las escalas de la felicidad, en comparación con un grupo control.
Pero la investigación más reciente, liderada por Pross, evaluó el efecto en el estado de ánimo y las sensaciones fisiológicas como resultado de un cambio en el consumo de agua en dos grupos con diferentes hábitos de hidratación (de baja y elevada ingesta), y se observó que quienes incorporaban menos cantidad experimentaban efectos positivos significativos cuando incrementaban el consumo.
Las personas que participaron del estudio refirieron tener menos fatiga, confusión, somnolencia y menos sed, mientras que aquellos que consumían mayor cantidad de agua y redujeron su ingesta habitual presentaron impactos negativos en su humor, sed, impaciencia y en general menos sentimientos positivos.
“Los resultados de la investigación sugieren que un aumento o disminución en la ingesta de agua habitual mejora o empeora el estado de ánimo y sensaciones respectivamente, dependiendo de los hábitos de consumo habituales de cada individuo”, apuntó Jereb.
Y Antonini completó: “Como el estudio se realizó en personas jóvenes y sanas y se controlaron numerosas variables, podemos concluir que la variabilidad en el consumo de agua tiene efectos en el estado de ánimo de acuerdo a los patrones de consumo habituales”.

Tips 
•Para beber más agua por día, las especialistas recomendaron: tener siempre una botella o vaso al alcance de la mano; nunca esperar a tener sed sino hidratarse a lo largo de la jornada; y empezar y terminar el día con un vaso de agua. 
•También es necesario prestar atención al color de la orina: si es transparente o con un poco de color quiere decir que el nivel de hidratación es óptimo.
•Los tres grupos con mayor riesgo de deshidratación: “Los bebés, ante cuadros de vómitos y diarreas; los niños, que tienen menor percepción de la sed; y los adultos mayores, que presentan alteraciones en el mecanismo de la sed”. 

Por Mariano Ruiz Clausen - mruiz@uno.com.ar / De la Redacción de Diario UNO Santa Fe