santafe
Domingo 02 de Agosto de 2015

Club Náutico Sur: el tesoro del río

Con 51 años apostando a las actividades en el río, esta institución no para de innovar y, pese a los avatares de la vida, continúa fomentando la actividad como medio de esparcimiento.

Esta historia comenzó el 15 de octubre de 1964 cuando un grupo de pescadores crearon un lugar donde se pudiera disfrutar de manera más cómoda de la actividad, con la idea de ir apostando a más a medida que todo fuera prosperando.
Era una ranchada que le pertenecía a un lugareño que se llamaba Eusebio Horacio Albornoz –que incluso luego llegó a ser presidente–y que, un día, gestó lo que más allá en el tiempo sería un epicentro tradicional y popular en Santa Fe.
Precisamente en esta vivienda se firmó el acta constitutiva que le dio vida al Club Náutico Sur. La denominación surgió por la actividad que se quería desarrollar por el sector donde se ubicaba. Fue así como un grupo de amigos limpiaron, a pala, todo el lugar e hicieron las zanjas. Un trabajo denodado, de sol a sol que, en poco tiempo, fue dando lugar a un sueño. Desde el principio ya se fueron encontrando con imponderables, pero le hicieron frente y levantaron los cimientos de lo que es la institución actualmente.
La primera edificación fue la rampla para lanchas, que hoy luce remozada y que trabaja sin cesar todos los días del año. Luego se levantó la sede que está en el frente, a la par de una casilla en la cual vivía por esos momentos el cuidador Juan Liria (uno de los quinchos lleva su nombre).
Posteriormente surgió la chance de construir un tinglado y, conforme a ello, se expandió a lo que es hoy, un reducto con más de 90 boxes para embarcaciones livianas y amarras para navíos de gran porte. Esto fue de mucha utilidad para la explotación definitiva del club, que ganó vida y hasta se transformó en uno de los espacios más concurridos. Estos réditos siguieron traduciéndose en obras: apareció la pileta que puede ser disfrutada por los socios durante el verano.
Más ideas
A raíz de la demanda de los socios fue como se presentó una cancha de césped para despuntar el vicio del fútbol. Pero un día surgió la posibilidad de crear varias canchas de tenis con el afán de ampliar el abanico de posibilidades deportivas y para no quedar encasillado en la sola opción. Después de intensas tratativas y una ardua preparación, esto se pudo cristalizar y en el presente cuenta con un afluente más que destacable. Incluso por las comodidades que tiene y por la buena condición que lo sitúan en el pedestal del reconocimiento.
Todos los días incentiva a los santafesinos a disfrutar las exquisiteces del comedor, que es de lo más recomendable en el extremo sur de la ciudad. Es uno de los detalles que enaltecen todavía más su función dentro de la comunidad, ocupando un rol fundamental de diversión, placer y camaradería. Algo que plasma su arraigo es que mantiene su tradicional lugar de pesca, donde los adeptos pueden acceder a un pontón para ir en busca de la mejor variada del río. El mismo lleva la denominación de Conrado Periotti, en homenaje a un expresidente de la institución.
De esta manera, es como el Club Náutico Sur fue haciéndose de un nombre en la capital de la provincial y, por más que el tiempo le puso un montón de piedras en el camino, supo cómo mantenerse erguido para seguir mostrándose como un lugar ideal para disfrutar en familia y con amigos.