santafe
Sábado 11 de Julio de 2015

Club social Sirio-Libanés: un arraigo que perdura

Con su sede social en calle 25 de Mayo al 2700, la entidad hace 91 años viene mostrando su cultura a los santafesinos y este año presenta al kung fu como actividad deportiva.

El Club Social Sirio-Libanés nació el 17 de marzo de 1924 a través de un grupo de inmigrantes que deseaban mantener viva sus creencias y tradiciones con el fin de sentirse como en su país, pero en Santa Fe, que poco a poco fue haciéndose su hogar.
En primera instancia su denominación era otra: Sociedad Unión Sirio Libanesa Socorros Mutuos. Básicamente su rol consistía también en brindar un servicio social y benéfico, porque se ayudaba a personas con bajos recursos. Fueron los primeros pasos de un espacio que terminaría siendo un modelo a seguir en la ciudad.
A decir verdad, su historia comenzó poco antes del 1900 con el arribo de los más encarnados vecinos que viajaron a este país en busca de nuevas opciones e ilusiones. Más que nada motivados por la expansión que se estaba generando por parte de italianos y españoles, entre tantos otros. Fue así como los nativos de Líbano se animaron a dar el paso para luego contagiar a sus coterráneos y así ir creando lo que sería, posteriormente, una gran comunidad.
Inicialmente costó el desembarco, porque hubo que lidiar con los imponderables que se presentaban en la época. Así fue como su sede se alzó en calle 9 de Julio 3121, donde lo más granado de su historia fue escribiéndose. A raíz de diversas circunstancias, en la década del 40 se optó por ampliar el espectro. Habida cuenta de la gran afluencia de gente que se presentaba, se trasladó a lo que es su casa actual, en 25 de Mayo 2740; espacio que fue creciendo a medida que pasaron los años mediante la concreción de salones y recintos que luego dieron paso a la camaradería y el aprendizaje, a través de danzas y estudio de la lengua originaria.
Ya habiéndose ganado un lugar dentro de la sociedad, esta familia fue tornándose todavía más numerosa, mucho más con la visita de familiares y conocidos de los ya arraigados ciudadanos. Producto de estas demandas, que denotaban su popularidad, fueron apareciendo más obras, por ejemplo dos salones de usos múltiples que hoy en día cuentan con todas las comodidades. Asimismo, hay un restorán que mantiene vivo el capital árabe y que es del deleite de propios y extraños.

Para nada se trató de una tarea fácil; todo lo contrario, hubo que valerse de muchas formas para cristalizar esto. Quizás el principal fundamento fue el aporte desinteresado de personas que quisieron ver más grande a su club social, que a esta altura es un modelo a seguir.
El destino le da la razón
El tiempo fue pasando y todo siguió su curso. Algunos detalles a tener en cuenta y que reconocen todo lo que representa esta institución en la capital de la provincia es que la calle San Luis tiene como continuación a República de Siria; como así también al paseo de Aristóbulo del Valle y Pedro Centeno, que lleva la misma denominación.
En 2015, su historia sigue marcada a fuego con el conjunto de danzas folklóricas árabes Salaam, que ya lleva 28 años instruyendo lo mejor de repertorio, como así también la enseñanza del idioma árabe y la gran aparición del kung fu como un deporte que pinta para quedarse y ganarse un lugar dentro de esta familia.