santafe
Lunes 27 de Abril de 2015

El empleado judicial imputado de abusar de su hija, volvió a su casa

Manuel D. fue detenido en febrero, en la ciudad de Vera cuando su hija de 15 años contó que era sometida desde niña.  El juez Gon lo benefició con prisión domiciliaria hasta el 4 de mayo, cuando se cumplen los 70 días que le dictó de prisión preventiva 

La detención de Manuel D. generó un profundo revuelo en febrero pasado, en Vera, cuando se hizo público que los fiscales lo buscaban por haber abusado sexualmente de una de sus dos hijas. El fiscal regional, Eladio García confirmó ayer otra noticia que volvió a caldear los ánimos respecto de  la causa:  que el juez  penal de esa ciudad,  Gustavo Gon, le dio el beneficio de poder cumplir en su casa la prisión preventiva que le resta hasta el  próximo 4 de mayo.

Y como si fuera poco, la madre de la adolescente, Leandra Marinelli, denunció que una hermana de ella lo vio a Manuel en la ciudad de Santa Fe, con lo cual suponen que podría haber violado el régimen de prisión domiciliaria. 
La causa se inició en febrero pasado, cuando la hija de Leandra, que ahora tiene 15 años,se escapó de la casa de Manuel D. y fue a buscarla. Hacía muchos años que Leandra no veía a sus dos hijas, porque Manuel D. la había obligado a firmar un documento en el cual le entregaba la tenencia plena de las niñas, y tampoco dejaba que las visitara. 

La adolescente le contó a su madre que los ataques comenzaron cuando ella tenía cinco y que se hicieron más violentos hasta que cumplió los nueve y fue violada. En ese momento, frenó la violencia sexual, pero continuaron los golpes, y las amenazas y presión fueron crónicas. 

Entre amigos
Tanto así, que al día de hoy, la adolescente sufre severas crisis de nervios: “Se le duermen las piernas, siente muchísimo dolor y no las puede mover. Los medicos dicen que es producto de estrés que está sufriendo. Las dos (por sus hijas) tuvieron una vida muy dura. Siempre les decía  «si hablan yo las mato». Una de mis hijas tiene contusiones en la cabeza que le quedaron de tantos golpes que recibió. Y a la otra, una vez le rompió las ortodoncias de un puñete cuando se enteró que tenía novio. Ni siquiera las dejaba tener amigos”, contó Leandra.

Otro agravante que tiene el caso es que Manuel D. es empleado del Poder Judicial (hoy está suspendido). Cumplía funciones en el Servicio Público de la Defensa, en la ciudad de Vera, que hoy se está haciendo cargo de su propia defensa. Para Leandra, esos vínculos en la  Justicia fue lo que le permitieron a Manuel D. mantenerse impune tanto tiempo.

“Yo perdí contacto con las chicas hace varios años. Me hizo firmar la tenencia, cuando yo ni siquiera sabía lo que estaba firmando. Y ahí me sacó a las nenas. Vivíamos en la misma ciudad, pero la única forma de que yo pudiera pasar un ratito con ellas, cuando eran más chiquitas, era si yo primero accedía a tener relaciones sexuales con él. Pero ni aún así podía estar sola con las nenas. Siempre estaba él en el medio y ahora entiendo por qué”, detalló la mujer. La otra hija de la pareja, hoy de 17 años, vive con la abuela y la tía paterna. Leandra ya pidió también su tenencia.  

—¿Cómo se enteró de lo que le estaba pasando a su hija?

—Mi hija llegó un día a mi casa –me contactó a través de una prima– y me contó lo que le pasaba. Yo la llevo a la comisaría, donde también pudo hablar con una psicóloga y al día siguiente Manuel fue detenido. Ahí le dieron los 70 días de prisión preventiva. El 17 de abril, mi hija declaró durante casi dos horas en Cámara Gesell, contó con detalles todo lo que había padecido y a los pocos días, el sábado 22 de abril, Manuel D. fue liberado.  

Pasar inadvertido 
Para Leandra no fue casualidad que la audiencia de prisión domiciliaria se hiciera el mismo fin de semana que las elecciones provinciales: “Lo hicieron porque sabían que ese fin de semana los medios iban a estar en otros temas y esto iba a pasar inadvertido”. 

La investigación continúa con los fiscales trabajando en la recolección de pruebas. Uno de los últimos testimonios que obran en la carpeta judicial es la de un novio que tenía la víctima a quien ella le había contado lo que le pasaba y a quién en alguna ocasión también le había pedido ayuda. Además, se están realizando peritajes a los teléfonos de la víctima y también del denunciado. Manuel está imputado formalmente por los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante, reiterado; corrupción de menores y abuso sexual con acceso carnal, todos agravados por el vínculo.