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Domingo 20 de Marzo de 2016

El seminario sufre la crisis de las vocaciones sacerdotales

Una realidad nacional. En actualidad, Santa Fe tiene 29 seminaristas y se ubica lejos de los 53 que se registraban en 2005.  Este año ingresaron seis jóvenes. Admiten preocupación desde el mismo, aunque aclaran: “Nos debe ocupar”

Santa Fe no es la excepción y registra, al igual que la mayoría de los seminarios, una baja importante en la cantidad de seminaristas. En la actualidad, la arquidiócesis que representa casi a una cuarta parte del territorio santafesino, registra 29 seminaristas y este año solamente ingresaron seis jóvenes, aunque reconocen que hubo años con solo tres ingresos.
 Según las estadísticas de la Osar (Organización de seminarios de la Argentina) el descenso es permanente. De los 1.501 seminaristas que estudiaban para ordenarse sacerdotes en 1999 en el país, la cifra se fue reduciendo hasta llegar a 827 en el año 2014. Además, se estima que entre el 50 y el 60 por ciento de los que ingresan se ordenan sacerdotes.
En septiembre de este año, dos se seminaristas de la ciudad serán ordenados sacerdotes. Si bien la cifra puede parecer pequeña, se condice con el promedio histórico de tres ordenaciones anuales. La particularidad se dio en 2002 cuando hubo nueve ordenaciones sacerdotales. En la arquidiócesis de Santa Fe hay alrededor de 150 sacerdotes y no permiten que ninguna Parroquia o Iglesia esté huérfana de sacerdote.
A la espera de que el fenómeno Papa Francisco colabore con más vocaciones sacerdotales, las autoridades del seminario local observan este momento como una “oportunidad” y manifiestan: “Más que preocupados nos debe encontrar ocupados en construir un seminario más cercano a la comunidad”. Al mismo tiempo, consideran que los motivos son diversos pero advierten: “Nadie te aplaude por ser cura”.
En diálogo con Diario UNO, el rector del Seminario Metropolitano, Armando Cattaneo reconoció el descenso de las vocaciones sacerdotales. “Ha descendido. Durante la década del 90 estábamos cerca de los 50 seminaristas. Fue descendiendo y ahora estamos con 29 seminaristas. Ellos se encuentran en distintos momentos de la carrera”. 
El sacerdote informó que este año ingresaron seis seminaristas y sostuvo: “Es una cantidad normal, es un número regular para el seminario de Santa Fe durante los últimos años. Hemos tenido años anteriores con tres ingresos o hasta un ingreso”.
El rector del Seminario se encargó de ubicar en contexto la realidad que se vive en la arquidiócesis santafesina. “Más o menos las estadísticas son similares en todo el territorio de la Argentina. Va variando y siempre compartimos con otros seminarios del país que se nota un descenso general, aunque pueden existir algunas excepciones. Pero es más lo perdido que lo ganado en estos años”, señaló. 
El sacerdote Andrés González es prefecto de propedéutico y filosofía del Seminario. En diálogo con el matutino dio a conocer su mirada sobre la situación. “Los motivos pueden ser muchos. Hoy nadie te aplaude por ser cura. Los que entran, no ingresan por una cuestión de status, aceptación social o reconocimiento. A lo sumo te dicen: «si te hace feliz dale para adelante»”, manifestó. Al mismo tiempo, destacó que es un nuevo desafío para la Iglesia: “Evidentemente cuando no ingresan seminaristas uno presta más atención. Pero más que una preocupación nos hace abrir los ojos para ver qué se puede hacer. Yo lo veo como una situación entusiasmante, como un desafío. Vemos algunas cosas positivas. Hoy en día existen muchas barreras que dificultan tomar decisiones, por eso entendemos que en este contexto, las decisiones se toman con más convicción. Yo lo comparo con los matrimonios, la mayoría opta por no casarse pero los que se casan, saben y conocen muy bien lo que van a hacer”.
En relación al avance de las nuevas tecnologías y las dificultades que puede provocar en la enseñanza, el aprendizaje o en la cotidianidad de los seminaristas, González explicó: “Estamos trabajando en cómo formar a través del uso sano y aprovechar los aspectos positivos. No podemos pelear contra las nuevas tecnologías pero sí podemos plantear el uso correcto de las mismas. No es fácil, pero nos motiva el uso correcto de los diferentes medios de comunicación”.
Sobre algunas modificaciones que podrían producirse en el seno profundo de la Iglesia y que muchos entienden que podrían repercutir en sumar vocaciones sacerdotales, el padre Cattaneo dijo: “Lo que la Iglesia siempre va adaptando es el camino formativo. La Iglesia revisa continuamente hacia adentro. El mismo Papa Francisco se encargó de revisar muchas cuestiones, el tiempo dirá si hay cosas que se van a cambiar”. En tanto, acerca de la discusión popular sobre el celibato, afirmó: “Nosotros decimos que es un don el celibato”.
En el mismo sentido se expresó González: “Es necesario aclarar que el tema del celibato lo vivimos con mucha alegría, no lo vi nunca como una imposición. Entiendo que es un tema que hoy la sociedad puede cuestionar, que lo vincula más a una represión que como algo que se pueda vivir en libertad. Si bien es una cuestión disciplinar que en algún momento podría cambiar, hoy creo que no está como un tema de agenda”.

El llamado vocacional
Además de reconocer el problema, las autoridades del seminario aseguran que es momento de “ocuparse” y no de “preocuparse”. Manifiestan que el llamado vocacional se debe dar a conocer más y que el seminario debe tener un mayor acercamiento con los jóvenes, para que estos puedan conocer su funcionamiento y lograr desmitificar algunas cuestiones que lo rodean.
“Desde ya que es un tema que nos debe ocupar. Debemos intentar que se conozca más el llamado vocacional, desde las parroquias y desde la oración. Es una oportunidad más para difundir, para mostrar, que se conozca el número de seminaristas, cuántos son, que los conozcan a ellos. A veces en el encuentro entre jóvenes se observa que el seminarista es un joven normal, de carne y hueso (sonríe). Es necesario correr el preconcepto que se tiene sobre el seminario como un lugar oscuro, cerrado, lejano o algo misterioso. Nos tenemos que presentar más, que se tenga como una posibilidad más, que no sea algo lejano”, comentó Cattaneo. 
Por último, el rector del seminario Nuestra Señora señaló: “El llamado está siempre pero tenemos que lograr que se escuche”.
Autocrítica. “Es necesario correr el preconcepto de que el seminario es un lugar oscuro”, dijo Cattaneo. UNO de Santa Fe/José Busiemi
Tiempos de estudio y algunas particularidades
En la provincia existen dos seminarios, ubicados en las sedes de las dos arquidiócesis santafesinas, uno en Rosario y otro en la capital provincial. En nuestra ciudad, el seminario se encuentra sobre calle 1º de Mayo 1790, en el sur de la ciudad. En este momento, 29 jóvenes comparten el espacio de estudio y trabajo. Una vez al mes los jóvenes tienen el permiso para visitar a sus familias. Existen becas para todos los estudiantes y aquellas familias que pueden realizar un aporte mensual, lo pueden hacer, aunque no es obligatorio.
Sobre el aporte que realizan las familias de los seminaristas, aclaró: “Es un aporte que realiza la familia siempre que puedan”.
En diálogo con Diario UNO, el rector del seminario, Armando Cattaneo explicó: “Son nueve años. Un año de propedéutico, cuatro años de filosofía y cuatro de teología. El primer año es de adaptación, donde los jóvenes se van acomodando a la vida nueva, es un año de nivelación en cuanto a lo académico. Luego vienen cuatro años donde las materias filosóficas son el centro, más algunas pedagógicas. Y los últimos cuatro años son específicamente teológicos, orientado a lo sacerdotal”.