santafe
Miércoles 13 de Marzo de 2013

“Están usando la inundación para hacer marketing político”

Así lo indicó Héctor Sanagustín, de la Marcha de las Antorchas, tras conocer el cronograma de actividades oficiales para conmemorar los 10 años de la tragedia: “Nadie pide responsables”.

El 10º aniversario de la catástrofe hídrica evitable de mayor magnitud que padeció la ciudad de Santa Fe, coincide con un año electoral. Y los damnificados quieren evitar que la conmemoración y el repudio sea utilizado con fines electorales.


Por el contrario, esperan que la impunidad que cubre a los responsables comience a despejarse y que la investigación judicial –que cambió de jueces y fiscales y que generó ascensos cuestionables dentro del poder Judicial– empiece a ser apuntalada. En este sentido, se expresó Héctor Sanagustín, integrante de la Marcha de las Antorchas, la organización que el viernes pasado, durante la apertura del períodos de sesiones del Concejo Deliberante, se manifestó en la explanada de la Municipalidad mientras se escuchaba el discurso del intendente de Santa Fe, José Corral.


“Entre 1991 y 2003, los nombres de quienes estuvieron al frente del Ejecutivo provincial y de los funcionarios que los rodearon se repiten. Ninguno está en condiciones hoy de hablar de la Inundación del 2003, porque cada uno tiene su cuota de responsabilidad. Cuando nos enteramos del cronograma de actividades que generó la Municipalidad de Santa Fe y que se anunció en un acto en el cual estuvo el vicegobernador, Jorge Henn, nos sentimos muy dolidos. Nunca se habla de quiénes fueron los inundadores y no hay autocrítica. Simulan que aterrizaron en Santa Fe ahora, cuando en realidad, todos tuvieron cargos públicos antes, durante y después de la inundación”, expresó Sanagustín.


Y en particular, el integrante de la Marcha de las Antorchas, se refirió a una de las actividades propuestas, que consisten en un ciclo de conferencias para la difusión del Plan de contingencia, fundamentalmente en escuelas, que permiten conocer cómo funciona el sistema de protección contra inundaciones, los desagües y toda la información relacionada con la gestión de riesgos y los planes de contingencia que tiene la ciudad.


“Esas charlas ya se hicieron en el 2005, cuando la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas hacía un recorrido por todas las vecinales de Santa Fe, el ciclo se llamaba Convivir con el Riesgo. Pero yo creo que convivir con el riesgo en Santa Fe, es convivir con los culpables de la inundación”.


—¿Cuál es el punto inicial de la tragedia del 2003?
—En 1994, cuando Carlos Reutemann era gobernador, se modificó el perfil de Santa Fe, cuando se incorporan hectáreas del río Salado a la ciudad. Y se lo hizo con un terraplén que se dejó abierto a la creciente del río: el segundo tramo. Yo creo que nadie hace una casa por la mitad, sin techo, por ejemplo, y se va a vivir. El intendente en ese momento era Obeid (Jorge Obeid asumió el cargo en 1991) y tenía como secretario de Obras públicas al arquitecto Marcelo Álvarez y como secretario de Asuntos Hídricos, al ingeniero hídrico Ezequiel Martín Balbarrey. Nadie de la Municipalidad cuestionó que la obra quedó incompleta.


“A Obeid, lo sucedió como intendente Horacio Rosatti, quien designó como secretario de Gobierno, a Balbarrey. Rosatti se dio el lujo de inaugurar esa obra incompleta y de sacarse fotos con los máximos funcionarios provinciales, Reutemann, Mercier, Obeid”.

El hombre que más sabía
—¿De qué fecha es la primera advertencia sobre el riesgo de inundación?
—En septiembre de 1996, el secretario de Asuntos Hídricos de Rosatti, el ingeniero en recursos hídricos, Raúl Jonas, hace la advertencia de que se iba a inundar Santa Fe si no se cerraba ese sector. Tanto es así que con la creciente de 1998 eso sucedió. A Rosatti lo sigue como intendente Marcelo Álvarez. En ese período, Balbarrey era concejal. Es decir que Balbarrey estuvo siempre, es el hombre que más sabía lo que estaba pasando y que la ciudad ni siquiera disponía de bombas de extracción.


“Pero, además, quiero recordar que el ingeniero hídrico Mario Barletta, era rector de la Universidad Nacional del Litoral, cuando ocurrió la inundación del 2003. El 5 de mayo de ese año, se hizo la primera audiencia judicial por las responsabilidades penales. Una de las primeras medidas del juez Diego de la Torre fue pedirle a Barletta que presente los planos y estudios que había elaborado la UNL y que mostró en una conferencia de prensa para refutar los dichos de Reutemann, quien había declarado que no había estudios sobre el río Salado y que a mí nadie me avisó. Sin embargo, ante el pedido del juez, Barletta respondió que eran estudios entre privados por lo que les negaba el acceso, y el magistrado tuvo que allanar las oficinas del Rectorado para buscar esa documentación. En ese momento, el secretario de Barletta era José Corral, nuestro actual intendente que ahora propone conmemorar la tragedia”.


Los números del agua
El martes 29, el agua del río Salado había cubierto un tercio de la ciudad, incluido el Hospital de Niños Orlando Alassia. Los miles de evacuados, la cifra oficial de 23 muertos y la cantidad de víctimas fatales calculada por los organismos de derechos humanos que ascienden a más de 100, los 7,8 metros que creció el río Salado, las más de tres millones de hectáreas que quedaron bajo agua y los 200 millones de dólares que se estiman como pérdidas económicas son sólo algunos de los números que, como marcas, dejó la inundación.


“Pero hay muchas cifras que son incalculables. ¿Cuántos santafesinos murieron tiempo después de que bajó el agua por la tristeza de haberlo perdido todo? ¿Quién pudo recuperar su casa, al estado anterior? No queremos placas y reconocimientos, queremos que haya responsables y que esas personas nunca más puedan ocupar un cargo público”, concluyó Sanagustín.