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Martes 16 de Febrero de 2016

Fomento 9 de Julio: en una cuadra robaron ocho locales comerciales

Fue en los últimos meses en Aristóbulo al 4400. Hartos de la situación, comerciantes y vecinos se manifestaron frente a la seccional 11ª. En 2016 ya hubo más de 20 robos. Exigen respuestas. 

Visibilizar el problema, ser escuchados y exigir respuestas, son los objetivos que persiguen los comerciantes y vecinos de Fomento 9 de Julio al manifestarse anoche frente la seccional 11ª, en la avenida Aristóbulo del Valle y Gutiérrez. El hartazgo, la indignación y la bronca llegó a tal nivel que pedirán una reunión con autoridades provinciales para demandar soluciones y lograr devolverles la tranquilidad que hace tiempo perdieron.
Cuando esta situación comenzó a agravarse hace algunos años atrás y por la falta de respuestas, los vecinos decidieron autoconvocarse y empezar a armar un mapa del delito. En 2014, contabilizaron unos 140 hechos delictivos, entre robos a comercios y a domicilios; el año pasado, y ante la intensificación del trabajo de los propios vecinos que se agruparon para evitar los acontecimientos y recurrir a distintos dispositivos y elementos que se ofrecen en el mercado para ahuyentar a los ladrones, ese número descendió a la mitad.
En el primer mes de este año fueron 14, de los cuales 11 robos se concretaron en comercios; y en lo que va de febrero ya son seis y el mes aún no concluyó. “El viernes me hicieron una nota en Diario UNO por la inseguridad y el sábado amanecimos con dos robos más, en una casa y otro en un negocio. Entonces los comerciantes decidieron hacer esta movida y nosotros creímos que teníamos que ir todos.
La intención que tenemos es manifestarnos, hacernos oír y seguramente en los próximos días haremos una movida más grande con la idea de llegar al gobierno porque estamos cansados de escuchar siempre desde la comisaría que no tienen personal ni patrulleros para recorrer el barrio y darnos seguridad”, explicó a Diario UNO Silvina Loréfice una vez más, cómo es la situación en Fomento 9 de Julio. Siguiendo esta línea, esta vecina dijo sentir bronca porque “hoy seguimos escuchando los mismos argumentos del comisario que hace dos años, entonces no nos da ganas de ir a la comisaría por eso vamos a ir más arriba”.
Una radiografía de la realidad Hace dos años y ante la falta de respuestas, un grupo de vecinos decidió empezar a armar un mapa del delito y aún hoy lo siguen haciendo.
“En enero lo que sorprendió fue la cantidad de locales comerciales, los robos en casas continúan, pero en menor escala y esto también tiene que ver con la solidaridad entre los vecinos. También continúan los arrebatos”, agregó Loréfice. Sobre la modalidad de estos robos, esta vecina contó que “por lo general eligen entrar cuando sus moradores no están y el ingreso más común es por los techos”, dijo y al mismo tiempo aclaró: “Muchos son frustrados porque cuando el vecino está en la casa, activamos las alarmas los que tenemos y el que no, avisa al que tiene para que la prenda y logramos espantarlos.
En cuanto a los comercios, la franja de robos se da normalmente a la madrugada y es con la rotura del blindex, un robo rápido y se llevan lo que pueden, pero el daño ya está hecho y el gasto es significativo”. En el mismo lineamiento, aprovechó para contar que en una cuadra hubo ocho robos. “En Aristóbulo del Valle al 4.400, la óptica fue la última a la que le robaron.
Al lado de la escuela Bustamante hay un gimnasio y también fue robado; la rotisería de la esquina también; enfrente hay una tienda que fue una vez vandalizada y la segunda fue robo; la carnicería también dos veces. En la otra esquina hay una gestoría y un comercio de ropa infantil, también fueron víctimas del robo.
En Zenteno y Aristóbulo hay un minimercado que tampoco escapó de los delincuentes. Salvo la carnicería, todos fueron robados cuando estaban cerrados”, detalló Silvina Loréfice. Además de armar un mapa del delito y al ver que no llegaba la solución, los propios vecinos comenzaron a organizarse. “Hicimos reuniones y empezamos a ver qué podíamos hacer, entonces nos organizamos por cuadra y surgieron las alarmas comunitarias.
Pero el primer paso fue conocernos entre nosotros porque es importante saber quien está al lado o atrás, intercambiamos teléfonos. Después muchos instalaron las alarmas, pero lo importante es estar atentos, ser solidarios unos con otros, si alguien escucha algo raro llamar al 911 y no esperar que pase algo. Eso en cuanto a organización y después seguir con el mapa para ver cómo estaba parado el barrio”, dijo.
Cuando el año pasado disminuyeron estos hechos, los vecinos no consideraron que se trató de una buena noticia “porque fueron menos los casos, pero seguían los arrebatos, los ingresos a las casas, y el robo a los comercios”, agregó.
Es por eso que los comerciantes también decidieron sumarse y entre todos trabajar para terminar con este flagelo.  “Enero lo arrancamos con 14 robos y en febrero ya van 6. Parece una locura y que no va a haber freno. Por eso este tipo de convocatorias, con un poco de ruido y de protesta. Lo hacemos en la comisaría por lo que representa, pero en realidad la respuesta debe venir desde más arriba y las acciones también. La solución tiene que venir desde arriba. La semana pasada, no teníamos prevista esta movida, pero ante los hechos del fin de semana decidimos concentrarnos. Queremos que se note el malestar y la bronca que tenemos. En los próximos días decidiremos cuál será la acción que llevaremos a cabo, pero supongo que intentaremos llegar al ministerio de Seguridad porque la situación está muy descontrolada y necesitamos parar esto”, concluyó Loréfice.