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Sábado 13 de Febrero de 2016

Infidelidad: mal de unos, el condimento para otros

Natural. Los cambios que se dieron en la sociedad en las últimas décadas, también influyeron en los modelos de parejas que hoy amoldan el concepto de fidelidad según el tipo de relación que mantengan.

“Ojos que no ven, corazón que no siente”. Los cambios que se generaron en la sociedad en los últimos años, más que nada aquellos que se dieron en los modelos de familia, derivaron en la transformación de los vínculos.
En esa “modernización” de las relaciones, las parejas también flexibilizaron algunos aspectos de su génesis.
En el medio de todo esto, el concepto de fidelidad ha mutado y a diferencia de décadas anteriores, existen tantos enfoques sobre el mismo como estilos de parejas.
Diario UNO consultó sobre la temática al doctor Norberto Del Pozo, especialista en sexología clínica.
En primera instancia, Del Pozo hizo especial hincapié en la definición clásica de infidelidad. En ese sentido aclaró que la infidelidad se basa en el hecho de no respetar algo que se convino entre ambas partes de la pareja. “Esto se hace en todos los órdenes, cuando yo pacto una situación de fidelidad en un pareja y no la cumplo, eso es lo que se llama infidelidad”, sostuvo el especialista.
Al respecto aseguró que en la actualidad, así como existen diferentes tipos de familias, también hay diferentes tipos de parejas: cama afuera, adentro o las que comparten hijos de uno o de otro. “Es muy complicado, hay parejas que tienen un tipo de relación sin exclusividad sexual como ser, dentro de las parejas abiertas”, sostuvo el especialista.
Para poder explayarse sobre la temática de la infidelidad de una manera clara y sencilla, Del Pozo prefirió tomar como punto de partida a la pareja monogámica, que siempre fue una de las más primitivas.
Ya que en la actualidad, también podemos encontrar a las parejas denominadas poliamorosas. Son aquellas en las que los integrantes acuerdan mantener una relación de paridad al mismo tiempo que se conviene mantener una libertad sexual o compartir otras amorosamente. Son parejas que pueden enamorarse a la vez de otras personas, las cuales aceptan ese tipo de relación. “Es un poco complicado hablar bien para todas las parejas de lo que es la fidelidad o infidelidad”, manifestó el sexólogo Del Pozo.
En el caso mencionado anteriormente la infidelidad estaría permitida por tratarse de un estilo de pareja abierta.
“La infidelidad es cuando se pactó una situación de decir que son exclusivos sexual y amorosamente. No está permitido enamorarse de otra persona a la vez, que podría ser”, reiteró el doctor y agregó que en caso de suceder algo que está fuera de los parámetros de la relación no se puede seguir juntos.
En torno a los tipos o categorías de infidelidades que pueden darse en la pareja, Del Pozo aseguró que la más común es aquella en la que se promete exclusividad a la otra parte, pero en sintonía se mantiene un vínculo sexual o emocional con otra persona. “Eso sería la infidelidad”, sentenció el doctor. 
En una sociedad donde el concepto de pareja mutó, Del Pozo no dudó en afirmar que en algunos casos, las relaciones denominadas abiertas colaboren a mantener el amor entre las partes. Esto se debe a la capacidad innata que tienen todos los seres humanos, tanto varones como mujeres, de estar muy enamorados de una persona pero al mismo tiempo pueden tener sexo o excitarse y desear a otra. “Eso está en la esencia del ser humano, lo que pasa es que la cultura pone el freno. Hoy esa condición no es privativa del varón, el decir que está enamorado pero puede tener sexo con otra”, sostuvo el doctor.
Punto y seguido recordó que este tipo de situaciones era muy privativo del hombre, sin embargo hoy también la mujer lo acepta. 
En torno a la posibilidad de ser infiel, Del Pozo no dudó en afirmar que forma parte de la naturaleza humana, así lo demuestra la antropología de nuestra evolución fitogenética de los animales, tanto hombres como mujeres pueden ser infieles. Sin embargo desde que el mundo es mundo, se la ha culpabilizado más a la mujer que al varón. 
Mientras que al hombre se lo educo con libertad en esos aspectos, desde las relaciones prematrimoniales, el varón que quizás tenía que respetar a la novia que se iba a casar por su virginidad, pero tenía que ir con la prostituta para debutar”, recordó Del Pozo al mismo tiempo que agregó que esto era una obligación social y estaba bien visto. Mientras que la mujer tenía que llegar virgen al matrimonio. Como consecuencia de los mandatos sociales, la mujer siempre sentirá más culpa. “La mujer siempre se siente más culposa en todo lo que es sexual, porque se la marcó más. Pero no por un hecho biológico”, remarcó el especialista.
Al ser consultado sobre los motivos que llevan a una de las partes a ser infiel en la relación, Del Pozo fue claro y contundente. “No hay infidelidad si no ocurre algo en el mapa del amor. O sea, algo está pasando en la pareja si no, no hay infidelidad”, sentenció el especialista. En esa línea, explicó que el ser humano antropológicamente es una persona que es infiel por naturaleza, pero que a lo largo de la historia y por razones sociales, culturales, y religiosas tuvo que adecuarse a una exclusividad con la pareja, dejándose de lado la poligamia. “Eso se sostiene siempre y cuando yo esté bien con el otro, las causas de la infidelidad son muchas pero lo más importante es que algo está pasando en esa pareja para que alguien sea infiel”, aseguró el sexólogo. 
Las causas son varias y no se limitan solo a lo sexual. También entran en esta categoría de causales factores como el maltrato, la desvalorización pueden derivar en una infidelidad.
Sobre los comportamientos que pueden darse en la conducta de un infiel, Del Pozo aseguró que son varios y brindó algunos sencillos y fáciles de evidenciar como por ejemplo el hecho de que la pareja no desee compartir una salida fuera del hogar. Llegadas tardes cuando aún se pautó un horario de encuentro con antelación o el hecho de que esté constantemente pendiente de su teléfono celular son aspectos claves. “Cosas así hacen que uno pueda abrir el ojo”, aseveró el consultado.

Conectados
Un capítulo aparte merece el uso de las tecnologías, redes sociales y sitios de citas y en un mundo donde el estar conectados las 24 horas es de vital importancia, estas fomentaron y colaboraron a poner en práctica el arte del engaño. “Ha liberado y quitado la culpa , ayudó a que sea más fácil conectarse”, aseguró el especialista. Sin embargo destacó que existen casos en los que la persona es infiel en la fantasía, esto se da cuando a través de los medios de comunicación se empieza a fantasear con otro al punto de involucrarse. 
“Puede terminar en la fantasía o en un encuentro erótico y luego pasar; o enamorarse y desenamorarse del otro. Eso es común”, aclaró Del Pozo, quien inmediatamente agregó que si bien la tecnología facilitó la posibilidad el encuentro, las herramientas siempre estuvieron al alcance.
En tanto recomendó asumir un sinceramiento con el otro en caso de que no se esté pasando por una buena situación. “Explicar lo que está pasando para terminar con una situación que no lleve a nada”, aseguró el médico ya que de lo contrario siempre gira la culpa de que algo se está haciendo mal. Esto vale tanto para el varón como para la mujer, por tratarse de una creencia adquirida: la obligación de tener que sostener relaciones exclusivas.

La química del amor
Del Pozo distinguió entre lo que es el amor y estar enamorado hay que diferenciar tres elementos: lo que es la pasión, la intimidad y el amor verdadero.
En torno a las etapas que los encandilados por Cupido atraviesan, aparecen en primer lugar el deslumbramiento y la pasión mutua. Esta fase puede extenderse por el período de 6 meses a tres años como máximo. Se trata de la pasión desenfrenada, donde lo único más importante es el otro y la pareja se aísla viviendo para el otro. 
Está vinculado con un proceso y sustancias que dominan como ser la dopamina, feniletilamina, estimulantes; pero que va a depender de cada relación y persona.
“Ese es el enamoramiento que es fugaz, después se apaga para entrar en la etapa del amor romántico y del compromiso”, agregó el médico. 
Hay gente que sigue en pareja y que no lo sostiene más que el compromiso de seguir adelante, ya sea por los hijos o lo que sea, pero perdió la satisfacción y la intimidad. La pasión hay que considerar que dura un tiempo y tiene fluctuaciones. No quiere decir que porque una persona no esté apasionada y pasa el tiempo no pueda decir que está enamorada, porque hay otros factores que lo sostienen.
La pasión es una parte del amor, es por donde empieza a enamorarse una persona que es el enamoramiento, el cual dura un tiempo. Pero a su vez, mientras se atraviesa esa etapa, tienen que surgir otros elementos, como querer mucho al otro, el respetarlo, la intimidad emocional, quererlo, cuidarlo. “Esas cosas que van surgiendo cuando se quiere a la persona”, se explayó.
Después viene el compromiso desde otro punto, es una etapa en la que la pasión quizás sufra sus fluctuaciones. “A veces hay gente que tiene deseos sexuales que van fluctuando, ya sea porque tienen hijos, están cansados o en rutina”, aclaró. En estas faces entra a jugar un papel importante la intimidad, que se puede describir como ese compromiso de sostenerlo porque se valora a la persona y se comprometen en sostener el vínculo.
“Por supuesto que el amor tiene un límite: sobre todo cuando se pierde la dignidad. Cuando se está trastabillando en ese aspecto hay que cerrar la puerta”, aconsejó el sexólogo.
A pesar de que en los últimos tiempos se evidencia una ausencia de compromiso y un importante nivel de temor al fracaso, motivados en parte por una falta de madurez de los integrantes y por otro lado, por los deseos de realización profesional de los integrantes de la pareja . “Hay que apuntar a estar enamorados. La vida es corta”, cerró el sexólogo.

Romina Elizalde/ Diario UNO/ relizalde@uno.com.ar