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Domingo 26 de Abril de 2015

Jorge Cella: “Los chicos están solos en internet”

Menores en la red. Entrevista con el director de Tecnología y Ciudadanía de Microsoft sobre una encuesta que revela que un 50% de los adolescentes tuvo problemas y no lo habló con sus padres.

Hace 20 años, internet daba sus primeros pasos en el país. Hoy la cantidad de argentinos conectados a la red de redes, supera los 32 millones. El crecimiento y el acceso a la tecnología fue vertiginoso, y no dio tiempo a prepararse. En el medio, generaciones nacieron con internet como algo cotidiano, y tras este veloz crecimiento, aparecieron las redes sociales que conectaron aún más, pero que, en muchos casos “desconectaron” a los padres de sus hijos. 
Muchos no entienden lo que hacen los chicos en la computadora, y por eso ni se acercan. Muchos eligen que sus hijos estén entretenidos y no molesten. Y muchos otros no saben cómo acercarse y participar del mundo de sus hijos. Lo cierto es que así cómo un hijo necesita a sus padres para aprender a comer, a bañarse, a vestirse y a andar en bicicleta, también lo necesita para que lo guíe y le enseñe a conducirse, tanto en la vida real, como en internet. 
De acuerdo a la encuesta“La Nube: Seguridad y Confianza en Internet” llevada a cabo por Microsoft, en el marco de la octava semana de la seguridad, la mitad de los 650 chicos de entre 15 y 17 años consultados, admitió haberse sentido mal por algún problema en internet, pero de esa cantidad, solo el 5% lo habló con los padres.
 Hace 10 años, la compañía de Bill Gates trabaja en la región intentando achicar la brecha tecnológica que separa a padres e hijos. En diálogo con Diario UNO Jorge Cella, director de Tecnología y Ciudadanía Corporativa de Microsoft para Argentina y Uruguay, explica en profundidad los resultados de la encuesta y el trabajo que realizan para abordar esta problemática.
 —¿Varían los resultados con respecto a encuestas de años anteriores?
—Hemos hecho encuestas a lo largo de los años, siempre cambiando las temáticas, y antes había otras herramientas, y sin embargo los problemas existían. Lo que cambió es la cantidad de personas que utilizan estas herramientas, tanto chicos, como adultos. Esto quiere decir que al final del día hay mucha más gente comunicándose, socializando y compartiendo cosas. Lo que se observa en cada encuesta es un poco el reflejo de lo que hablamos hace 10 años con pediatras, docentes, padres, y chicos, y nos encontramos con problemas nuevos. En estas encuestas lo que buscamos fundamentalmente es llevar a números, las cosas que vemos.
—¿Los sorprenden los resultados?
—No encontramos nunca nada que nos sorprenda. Hemos tenido la oportunidad de hacer estas encuestas en otros países y dan siempre igual. La problemática es siempre la misma, inclusive en distintos niveles socioeconómicos, o distribución geográfica. A partir de esto, hay que ver cómo, entre todos, generamos una solución, paliativo, o herramienta para ayudar a que se sigan usando de la mejor manera posible las tecnologías e internet.
—¿Cómo influye la gran cantidad de gente conectada en la actualidad?
—La computadora y la conexión a internet son herramientas superpoderosas, y como tales tienen que ser bien utilizadas. Por eso hay que aprender a usar la parte técnica, pero también hay que aprender las reglas de convivencia y de manejo. Es como si fuera el auto más moderno y sofisticado del mundo. Si le explicás la técnica a un chico, desde el punto de vista instrumental rápidamente puede aprender, inclusive mucho más que un adulto. Pero si lo sacás a la calle a manejar, hace diez metros y choca porque no entiende qué es el manejo y que no es solo saber poner los cambios, el manejo es otra cosa. Son reglas de convivencia, entender, prever lo que el otro va a hacer y respetar. Estas son las cosas en las que vemos que hay mucho para hacer y en esa línea vamos.
—Y en esta línea, ¿como se achica la brecha entre padres e hijos?
—No hay ninguna tecnología que pueda reemplazar la comunicación de los padres con los hijos. Un padre que jamás agarró una computadora en su vida y no sabe lo que es internet, tiene mucho más conocimiento de cómo comportarse que un chico. Porque las reglas de convivencia, respeto y cuidado en internet no son diferentes, son las mismas de siempre. No hablar con extraños, no dejar entrar a casa un desconocido, respetar al otro, no insultar, no agredir, son reglas que cualquier adulto conoce, y en internet no varían y las tengo que aplicar. Esta es la mejor manera, no solo de cuidarse uno, sino también a la familia. Cuando yo era chico, mi papá me decía que no ande gritando por la calle que nos íbamos de vacaciones, y ahora ningún padre le dice a su hijo que no lo ponga en Facebook. Es lo mismo, no hay ninguna diferencia. Una encuesta anterior que hicimos revela eso, que los chicos están solos en internet. Se puede no saber nada, e igual acompañarlos.
—¿Ha cambiado para los chicos el concepto de privacidad?
—La privacidad es siempre la misma. El otro día fui a ver una charla de un “gurú de internet” y él decía que los chicos de hoy no nacieron con el concepto de privacidad que tenemos nosotros, y como no lo entienden es muy difícil imponérselo. Creo que no es así, porque tampoco llegaron al mundo con el concepto de higiene, y ningún chico se va a lavar los dientes voluntariamente, y ningún chico nace con el concepto de que se tiene que educar para el futuro, y si los dejamos ninguno va a ir al colegio. La privacidad existe, y los chicos no la entienden porque son chicos, y nuestra responsabilidad como adultos es no comprar que porque ellos saben manejar y conocen la tecnología, entienden cómo comportar se. Los adultos seguimos siendo responsables. 
—En la encuesta, un 40% de los chicos admitió que formó parte de un grupo que criticó o molestó a otro chico. ¿Hay una idea de que lo que se hace en internet no tiene consecuencias?
—Sí,  exacto. Cuando hablamos con jóvenes y chicos el mensaje principal que damos es que lo que hacen en la vida real  no debe ser distinto a lo que hacen en internet. Si en la vida real agredís al otro, lo cargás, lo acosás, tiene consecuencias. Una, porque la persona agredida se pone mal, y otra porque tiene consecuencias para vos. En internet también hay consecuencias. No es que es libre, no es que al otro no le pasa nada, y a vos tampoco. Entender que son mundos diferentes hace que muchos chicos y adultos, porque esto pasa con gente grande también, tomen decisiones y acciones que no harían en la vida real, y la verdad que esto no construye una internet sana, ni un lugar bueno de intercambio. Las herramientas son fantásticas, pero utilizándolas mal se convierten en un demonio. 
—¿Creció todo tan rápidamente que no nos dio tiempo a establecer reglas de comportamiento?
—Totalmente. A veces me preguntan si no siento la frustración de estar hace 10 años repitiendo lo mismo, y lo que pasa es que cuando empezamos era un grupito, y había algunos problemas, y a medida que fuimos avanzando y solucionando aparecieron otros, y fue apareciendo cada vez más gente. En algún momento, vamos a llegar a una convivencia más sana. Pero es un tema de conciencia, que me imagino que le ha pasado a la civilización en la historia, y pasó también con los autos. Al principio había muchos choques porque no había reglas de por dónde conducir, cuándo doblar, cómo avisarle al de atrás, o quién pasa primero.
—¿Qué se les puede decir a estos padres que hoy están ausentes?
—Que se acerquen a la tecnología, de la manera que puedan, y se sienten con sus hijos al lado de la computadora. Así como cuando va un amigo de ellos a casa y uno pregunta quién es, y si es compañero de la escuela, o del club. De la misma forma, que se sienten al lado y que sus hijos le expliquen quiénes son sus amigos en Facebook, por qué están como amigos, y de dónde lo conocen. No con un objetivo de control, sino con un objetivo de protección, que es totalmente distinto.
—¿Y qué se le dice a los chicos?
—Un mensaje que entienden muy bien es que usar estas reglas de convivencia, de no tener amigos que no conocen en la vida real, no chatear con desconocidos, no poner información de la familia, sirve fundamentalmente para que se cuiden ellos, pero también para que cuiden a la gente que ellos quieren, para que no le hagan daño a la familia, o a los amigos. Esto los chicos lo entienden perfectamente, y una vez que lo entienden cambia el comportamiento, y tienen más cuidado.

Coqui Toum/ UNO Santa Fe/ jorge.toum@uno.com.ar