santafe
Miércoles 01 de Abril de 2015

La ciudad abrazó a Uriel y lo recibió como a un campeón

El nene de cinco años llegó este martes a Santa Fe tras ser operado de un tumor maligno. Fue recibido por una multitud. Se recupera junto a su familia en Bº Centenario. Le dio batalla al cáncer y lo derrotó. FOTOS.

Con la camiseta de Colón, el club de sus amores, y un joystick en la mano recibió Uriel Chayle a Diario UNO. Un poco cansado, pero lleno de energía compartía un asado con familiares y amigos en el patio de su casa. Él prefería no comer aunque para demostrar una vez más que sigue adelante le pidió a su abuelo un chorizo y en brazos de su papá Luis le dio unos bocaditos. María José Tochi, su mamá, era la anfitriona y se encargó de que todo estuviera en orden. Ulises, su hermano mayor era su rival en el partido de la Play Station que disputaban minutos antes; Benjamín el más pequeño, dormía mientras en la casa todo era alegría y emoción por la recuperación del pequeño “guerrero” de cinco años.


Uriel lucha contra el cáncer desde mayo del año pasado y a principios de marzo se instalaron en la ciudad de Buenos Aires, donde fue operado el lunes 23. En esa oportunidad los profesionales lograron extirparle el tumor que se alojaba en la glándula suprarrenal de su riñón izquierdo. Si bien aún falta un tramo más de este largo camino contra esta enfermedad, por estos días tras recibir el alta médica, se recupera en su casa de barrio Centenario. La familia completa llegó a la ciudad en la madrugada de ayer y una gran caravana los recibió con carteles, pancartas, bombos y platillos, hasta confeccionaron remeras. Pero sobre todo hubo mucho amor y alegría.


“Llegamos cerca de la 1 de la madrugada, una de las personas que organizó el recibimiento nos esperó y entregó unas remeras dos cuadras antes de nuestra casa y cuando íbamos llegando no podíamos creer la cantidad de gente. Uriel quería salir del auto, le abrimos el vidrio y salió con su papá. Venía nervioso porque sabía que lo estaban esperando pero no se imaginó a tantas personas. Nos bajamos del auto y nos saludaron familiares, amigos, conocidos, pero también vecinos que no conocíamos pero estaban ahí. Nos sorprendió tanto amor”, así resumió María José la llegada a Santa Fe después de casi un mes  de ausencia.

 


Con la euforia y la alegría de regresar a su hogar después de días intensos y difíciles, Uriel quiso jugar a la Play con su hermano. Se acomodaron en un cuarto y eran pasadas las tres de la madrugada y aún no habían logrado dormirse. “Nos despertamos y ya comenzaron a llegar los amigos, los familiares y enseguida se llenó de gente. Son los que siempre estuvieron acompañándolo a Luis sobre todo. Disfrutando con ellos estos días que nos quedan hasta que volvamos a partir”, agregó la joven madre.


María José contó que la semana que viene tendrán que volver a armar el bolso porque el jueves 9 deberán reunirse con el equipo médico que trata y operó a Uriel: el cirujano, el nefrólogo, el oncólogo y el cardiólogo. “El oncólogo nos pidió que para el jueves tengamos el resultado de la biopsia que le hicieron al tumor y al riñón necrosado. Según los resultados son los pasos a seguir porque en el neuroblastoma, al recibir la quimio por diez meses, las células que lo integran cambian de lugar, entonces  habrá que ver si  le hacen radioterapia o le toman la muestra de médula para hacerle un autotrasplante y después una megaquimio que va a ser la que va a matar cualquier posibilidad que tenga de volverse a formar un tumor en algún lugar del cuerpo”, así explicó la mamá sobre cuál es el nuevo camino que ahora deberá comenzar a transitar Uriel.

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Una batalla ganada
Ahora el pequeño está bien, comenzando a comer de a poco, tomando mucho líquido y con tan solo cuatro medicamentos diarios cuando antes eran once. Los médicos les aconsejaron no presionarlo y dejarlo que “él solo comenzará a recuperarse”. De todas maneras, a una semana de la intervención es increíble el estado en que se lo ve. Vital, alegre y con muchas ganas de salir, fuerzas que tuvo desde un primer momento y que les transmitió a su padres y familiares. “Ahora no puede jugar como él quiere. No puede atajar la pelota por ejemplo porque no debe recibir ningún golpe en la panza ni caerse al piso; comer lo que él quiera, sin sal por supuesto, pero no nos pidieron otra cosa. Vida normal”, destacó.

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María José y Luis tuvieron que dar un giro a sus vidas y hoy están dedicados por completo a la recuperación de Uriel. Ulises y Benjamín cuentan con los cuidados de sus abuelos tanto materno como paterno. Estos papás dejaron un párrafo para agradecer de manera infinita a todos los santafesinos que ayudaron y lo seguirán haciendo para que el pequeño fanático de Colón salga adelante: “Primero y principal le quiero agradecer a Dios porque la fortaleza y la sabiduría que él (Uriel) tiene se la da Dios. Aprendió a soportar el dolor como no soporta cualquier persona porque no llora, no grita, no se queja, solo respira profundo y va para adelante. Y a la gente, a todas las peronas que conocemos, a los amigos, a la familia por supuesto, pero a los santafesinos que nos apoyan, nos alientan, se nota ese acompañamiento, lo sentimos y a él le hace bien  y a nosotros también”.


Por último, esta mamá manifestó: “Esta prueba que nos puso Dios nos enseñó a valorar la familia. Antes los tres estaban sanos, y nosotros nos vivíamos peleando por tonterías y no disfrutábamos de los tres chicos. Y después te das cuenta que esto era lo que importaba. Es lo que nos hizo fuertes, nos unió a todos y nos hizo ver la vida de otra manera porque si Uriel aguanta con todo lo que le pasó, nosotros también podemos. Es un ejemplo y un gran luchador”.