santafe
Jueves 16 de Julio de 2015

La Ramón Carrillo criticó a las ONG del Iturraspe

La asociación que realizó la primera denuncia pública contra el hospital cuestionó la representatividad de las organizaciones que pidieron el desplazamiento del doctor Samuel Seiref

La asociación santafesina Ramón Carrillo, la primera en denunciar que en el hospital J. B. Iturraspe se había realizado un aborto que no calificaba como no punible, ahora emitió un comunicado en el que apuntó contra el representante de la comunidad, Mariano Figueroa, y las organizaciones sociales que respaldaron el pedido de separación de su cargo del director del Servicio de Ginecología, Samuel Seiref.
En un comunicado, la asociación marcó que las ONG que hicieron el reclamo (entre ellas la Multisectorial de Mujeres) “solo representan a minoritarios sectores sociales” y defendió a Seiref y al derecho a ser objetor.
“El pedido de renuncia al doctor Samuel Seiref constituye una actuación claramente discriminatoria contra dicho profesional y los médicos del Servicio de Ginecología, en razón de sus convicciones éticas y religiosas, diversas a las de dichos grupos, los que mediante ese pedido incitan a la intolerancia, al autoritarismo ideológico, a la persecución religiosa y a la discriminación”, indicaron en el documento.
Además detallaron que ese accionar constituye una violación de la ley antidiscriminatoria y de la prohibición de discriminación por razón de la religión y convicciones éticas, establecida en la Convención Americana sobre Derechos Humanos y en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
“Asimismo, la intolerancia manifestada por esas organizaciones, en especial del representante de la comunidad de dicho hospital, Mariano Figueroa, de discurso hegemónico, socavan las bases de un régimen democrático, en el que Derechos Humanos para todos significa también respetar el derecho a la objeción de conciencia del personal sanitario, el que, con sólidos fundamentos éticos, jurídicos y científicos, ejerce el mencionado derecho constitucional”, siguió.
En ese sentido, mencionaron el fallo Portillo de la Corte Suprema de Justicia, en el que se reconoció el derecho a la objeción de conciencia. En ese caso, Alfredo Portillo pretendía no realizar el servicio de conscripción porque entendía que portar armas iba contra sus creencias católicas. Al respecto, la asociación Ramón Carrillo traza el paralelismo al indicar: “La democracia, desde esta perspectiva, no es solo una forma de organización del poder, sino un orden social destinado a la realización de la plena personalidad del ser humano. De otro modo, no se habrían establecido derechos individuales para limitar anticipadamente la acción legislativa; por el contrario, se hubiera prescripto al legislador la promoción del bienestar de la mayoría de la población, sin tener en consideración a las minorías. La garantía de la igualdad ante la ley carecería de sentido e imperarían, sin control, los intereses mayoritarios, sin importar el contenido que tuviesen”.