santafe
Domingo 01 de Mayo de 2016

Lifschitz: "El 80% de los policías tienen que estar en la calle"

El gobernador de la provincia, frente a senadores y diputados, habló durante una hora y media y fijó los desafíos de su administración. Le dio luz verde al debate por la reforma constitucional

“Tema difícil, complejo y árido, si los hay”, suspiró el domingo el gobernador Miguel Lifschitz al promediar el folio 12 (de 35) de un discurso que le demandó hora y media y con el que inauguró el 134º período de sesiones ordinarias de la Legislatura provincial e introdujo, de ese modo, el más controversial de todos los tópicos que abordó: la seguridad pública.
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Otra cuestión escabrosa fue el sempiterno pedido para reformar la Constitución de la provincia. Si en el primero de los temas algunos creyeron entender la única autocrítica del discurso, una admisión de fracaso a lo largo de ocho años de gestión socialista, o hasta un conmovedor y probablemente plausible sinceramiento de un mandatario sobrepasado por los hechos, en el segundo, Lifschitz desplegó toda la seducción que le resultó posible en uno de los discursos más despojados que haya formulado un gobernador en los últimos años.
“Hoy, el enorme desafío es trabajar juntos para lograr lo que no pudieron hacer las legislaturas ni los gobiernos anteriores durante los 33 años de democracia, que es la renovación, la modernización de la Constitución provincial. Pienso, más que en una reforma integral, en una reforma de modernización, de avance, que tiene que construirse sobre la base del consenso y no sobre la imposición de una circunstancial mayoría”, enfatizó Lifschitz para volver a instalar el tema.


La crisis hídrica y su secuela de calamidades no solo absorbió todo el comienzo de la lectura sino que dio por tierra con cualquier pretensión literaria de los redactores: el agua, podría decirse, brotó de los renglones mismos y dejó al desnudo que hará falta mucho dinero para enfrentar la reconstrucción de los daños. Y el saldo será más deuda pública. Tanto que el gobernador no se animó a calcular todavía cuánta deuda más tomará la provincia en los próximos días y meses, porque no piensa esperar la respuesta de la Nación. Dio a entender, en una velada crítica, que esa ayuda no llega.
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Sobre los tres aspectos coincidieron propios y extraños a la hora de formular reparos a los dichos del gobernador. Pero quizás ninguno tuvo la contundencia de la ausencia inexplicada del arzobispo de Santa Fe y jefe de la Conferencia Episcopal Argentina. Pocos días atrás, José María Arancedo castigó con inusual dureza a la tercera gestión socialista al denunciar que “junto a la droga hay muchas armas en nuestros barrios” y llamar “a la necesaria presencia a las autoridades para que, en el marco de la ley y la Constitución, asuman la responsabilidad que tienen en esta realidad”.
Cuando Lifschitz dijo estar empeñado “en revalorizar el rol de la policía, en jerarquizar su tarea para recuperar la confianza social en sus integrantes”, y “trabajando en el rediseño de su labor territorial” con el objetivo de que “el 80 por ciento de los efectivos estén en la calle cumpliendo tareas de prevención y vigilancia”, sonó a respuesta al reclamo eclesiástico. Frente a la pregunta de UNO Medios por la ausencia del arzobispo, en la Legislatura nadie dijo saber la causa.
 
A diferencia de sus antecesores de diversos colores políticos, Lifschitz no ensayó la vieja e ineficaz fórmula de autoexcluirse de una reelección inmediata para pedir que lo acompañen en una reforma constitucional, aunque prometió mantener una estructura básica de “valores, preceptos, definiciones y articulados que son importantes”. 
No obstante, el presidente de la UCR nacional e intendente de Santa Fe, José Corral, le marcó la cancha: “Esto no se ha discutido dentro del Frente Progresista Cívico y Social (FPCyS). Primero tenemos que ver para qué queremos reformar la Constitución”, retrucó el radical.
 
Con una puntualidad ajena a la tradición del socialismo, a las 11, el gobernador, su esposa y su gabinete ingresaron a la Legislatura. Luego de las recepciones formales y una breve reunión de bienvenida, pasó al recinto, donde diputados, senadores e invitados especiales escucharon su discurso y habrían de aplaudirlo, con fluctuantes niveles de intensidad, en 45 ocasiones.
Lifschitz también admitió que la crisis hídrica lo obligó a barajar y dar de nuevo. “El presente se ha convertido en urgente. Dar respuesta a las demandas de una economía y una sociedad que fue golpeada por la realidad requiere de nuestra gestión de gobierno, repensar o redefinir objetivos, metas y prioridades en el corto y en el mediano plazo”, se atajó en el primer párrafo.
Los anuncios de nuevas leyes de salud y educación estuvieron entre los más aplaudidos. El mandatario instó a ir por una normativa moderna “que ordene y establezca las bases del sistema de salud pública, manteniendo una activa participación de la comunidad en la gestión pero garantizando el funcionamiento de un esquema homogéneo, en red y con una lógica común”.
Por Jorge Sansó de la Madrid / UNO Medios