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Sábado 02 de Enero de 2016

Los guías de pesca debieron suspender las excursiones programadas para enero

Durante diciembre, los trabajadores también cancelaron paseos por el río San Javier. Asombrados por la crecida, aseguran que la temporada no va a ser buena. 

La pesca deportiva se ve disminuida por la creciente del río Paraná. Así lo sienten los guías de pesca de la localidad de Saladero Cabal, en el Departamento San Javier. El escenario es complejo para el sector y las noticias no son alentadoras para los que practican la actividad. 
Los trabajadores se ven obligados a suspender las excursiones previstas para el mes de enero. Además, ya habían cancelado muchas de las actividades del mes de diciembre. 
Fabián Villarreal, un guía de pesca que hace más de 16 años que trabaja en el lugar, sostuvo que la crecida los está perjudicando. “Nos está afectando mucho, está todo suspendido. Durante diciembre tuvimos que ir suspendiendo y para enero está todo cancelado” admitió Villarreal. 
El baquiano reconoce que el río no presenta buenas condiciones para navegar. “Es muy peligroso, el río está cerrado, tenemos como mil metros de camalotes en la zona”, dijo.
Si bien Villarreal conoce cada rincón del río San Javier, se muestra sorprendido por el comportamiento del mismo y admite que es imprevisible. “La verdad que no sabría decirte lo que puede pasar en los próximos meses. Tenemos que ir viendo día a día”, sostuvo.
Luego de días intensos de crecida, el río San Jerónimo mostró una leve bajante en Puerto Reconquista. Sin embargo, el río se comporta de forma irregular. “Todos dicen que el río se encuentra estacionado, que en Reconquista baja, pero acá en Saladero no deja de crecer. Hoy (por ayer) volvió a crecer 5 centímetros” manifestó Villarreal.
Los guías de pesca se muestran preocupados por el impacto que está teniendo la creciente. “Nos preocupa nuestra actividad, porque la temporada no va a ser buena y tenemos gastos fijos que mantener”, advirtió.
La postal de camalotes viajando sobre el río no deja de asombrar, ni siquiera a los que viven cerca del río. Con ellos, viajan muchas alimañas que no suelen encontrarse habitualmente. “Es increíble. Hace 16 años que vivo aquí, sorprende. Están apareciendo también muchos animales; nutrias, carpinchos y víboras de todo tipo; principalmente sobre la ruta”, dijo Fabián Villarreal.