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Sábado 16 de Enero de 2016

Los maestros cerveceros honran el oficio en la tierra santafesina

Mutación. A lo largo de su historia, la industria cervecera evidenció transformaciones en todos los ámbitos del sector. A pesar de la incorporación de la tecnología, el factor humano sigue siendo el valor más importante

Como todos los años desde su instauración en 1949 este 19 de enero se celebra el día del cervecero en todo el país con motivo de la creación de la Federación Argentina de Trabajadores Cerveceros y Afines. Con motivo de conmemorar la amplia tradición de la firma Cervecería Santa Fe en la región y en el país, Diario UNO dialogó con Eduardo Cetta, gerente industrial de CCU Argentina, quien desde hace cuarenta años trabaja en la industria. Con un importante caudal de experiencia sobre sus hombros, Cetta relató la amplia transformación que atravesó el sector en las últimas cuatro décadas.
Al respecto, el consultado sostuvo que el tiempo transcurrido en la historia de este mercado dependerá de cómo se observe. “En esto me considero un afortunado por haber trabajado todo este tiempo en una industria tan hermosa como es esta”, sostuvo Cetta quien comenzó a trabajar en Schneider en el año 1976. Entre ese punto y el actual momento que atraviesa el mercado hay una distancia tal que se debe hablar de dos mundos diferentes en todos los aspectos, comenzando por la etapa de producción hasta la forma en la cual se comercializa el producto. 
“Por supuesto que esto no ocurrió de un día para el otro, son cuarenta años de historia a lo largo de los cuales se dieron una enorme cantidad de hechos y en donde la evolución fue una constante”, aseguró el responsable de la firma.


La historia de una tradición
Para plasmar de forma clara la mutación que sufrió la industria cervecera, Cetta recordó que en la década del 70 el vino era la bebida predilecta de los argentinos, mientras que en la actualidad hoy la cerveza ocupa el tan ansiado podio. 
En ese entonces Santa Fe tenía dos cervecerías: Santa Fe y Schneider, que más tarde, en el año 1982, se fusionaron. “Nosotros producíamos para ese entonces solamente para el mercado local, era muy poco lo que se vendía afuera de la ciudad y de la región cercana a Santa Fe”, explicó. 
En esos años, el proceso de pasteurización no había llegado a la industria y por esto el producto era manejada de una forma especial, en ese sentido aclaró que el líquido era diferente. Además la botella, si bien era retornable, recibía un tratamiento muy cuidadoso en su lavado.
 “Se empacaba en papel de seda al igual que los vinos más delicados. Tenía un capuchón de plomo, era todo manual esa operación de poner el capuchón, envolverla en papel, se colocaba en cajas de cartón corrugado para protegerla para hacer el envío a Buenos Aires”, relata con un dejo de nostalgia. 
Al respecto aseguró que la evolución que registró la tecnología en las últimas décadas es transportable a las grandes modificaciones que tuvo la industria cervecera. 
A pesar de todos los avances que se dieron y esperan, Cetta destacó el rol que tiene el capital humano dentro de la producción y el valor que la firma le asigna. “Capacitamos a nuestra gente en pensar en una mejora continua para que esta sea una empresa de clase mundial, lo que implica hacer las cosas con menos”, explicó Cetta al mismo tiempo que aclaró que este aspecto se traslada a todos los niveles de la empresa, desde el consumo de los insumos hasta el ahorro energético, algo difícil de implementar sin el conocimiento adecuado.
En un mundo en el cual se entremezclan gran parte de los sentidos, el maestro cervecero juega un rol importante en el proceso de elaboración. Es él quien vela por la receta de los líquidos para que se ejecuten las recetas fielmente. Para sintetizar la labor de este actor, Cetta lo describió como la persona que “tiene el rol clave en el tema del conocimiento del proceso y de las recetas fundamentalmente”. 
 

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Posted by Uno Santa Fe on viernes, 8 de mayo de 2015

La transformación
Hasta el año 1992 la industria cervecera estaba muy autolimitada en cuestiones de producción. El quiebre se da cuando Quilmes empieza a invertir en nueva tecnología de fabricación y la oferta se diversifica. “Antes la cerveza de Navidad se compraba en noviembre, porque cuando llegaba diciembre, no había producto. Por esto se acopiaba sin importar la marca”, recuerda Cetta.
En la medida en que la oferta aparecía se produjo un salto en la cantidad, esto se reflejó en el consumo per cápita que se registraba en ese entonces, el cual rondaba entre los 16 a 24 litros per cápita. “Actualmente estamos en los 44 litros per cápita a nivel nacional, mientras que en Santa Fe es de 88”, aclaró el gerente de la empresa.
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De ahí en más, la velocidad se apoderó de gran parte de los procesos y al compás de que cada empresa empezó a percibir que era capaz de sostener la demanda, comenzaron las campañas publicitarias en un mercado donde el objetivo es captar a los jóvenes de más de 20 años. 
“Son dos mundos distintos, en estos 40 años hubo mucha agua debajo del puente, en todos los ítems”, rescató el gerente industrial.
En la actualidad, la planta ubicada en calle Calchines 1401 produce un millón de litros por día con una capacidad que podría alcanzar los 365 millones de litros al año. A pesar de esto, desde la empresa explicaron que cuando se aplica la curva de estacionalidad no se vende todos los meses a máxima capacidad. 
En los últimos dos años se produjeron 250 millones de litros por año. Una cifra que en cuestión de logística y transporte se traduce en unos 140 a 150 camiones por día que llegan a la planta. “Es una tarea desde el punto de vista logística notable, jugamos contra los espacios. Es un trabajo muy delicado, las 24 horas”, aclaró Cetta.
A pesar de la amplitud de capitales con los que cuenta la firma y del amplio camino recorrido, los desafíos siguen apareciendo año a año. Es por esto que se impulsa una política de optimización en todas las áreas de la empresa. 
“En las diferentes áreas tenemos que trabajar para hacer lo mejor, no tener derroche de agua,cerveza ni de energía te produce una mejora económica”, explicó Cetta al mismo tiempo que aclaró que esta modalidad ya se encuentra en Europa, donde el consumidor promedio evalúa a las marcas en relación a los recursos que emplea para elaborar sus productos. Adquiriendo aquellos que necesiten menos material. 
“En definitiva es como dice nuestra política: hacer bien las cosas por el bien de las personas. Ese es el desafío en cada una de las áreas”, sostuvo el referente sin dejar de recalcar que esa es la tarea a la cual se encuentran orientados.