santafe
Domingo 26 de Julio de 2015

Microbios: del probador a la casa, un riesgo adherido a la ropa nueva

La microbióloga de la Universidad Nacional del Litoral, Emilce Méndez, alertó sobre la necesidad de tener algunos cuidados en los comercios, para no contraer ni trasmitir virus, bacterias u hongos

Comprarse ropa hoy no solo implica cierto riesgo para la economía personal o familiar sino también para la salud: las prendas en los probadores pueden trasmitir virus, bacterias u hongos de otras personas y también es factible dejar en ellas gérmenes propios, susceptibles de contagiar a los demás compradores.
Así lo describe en el artículo Microbios: Intrusos en la Ropa, de la Universidad Nacional del Litoral, la doctora en Ciencias Biológicas y Bacteriología Clínica, Emilce Méndez, quien alerta  en el mismo sobre la necesidad de tener algunos cuidados para que eso no suceda. Méndez es también bioquímica, ex Jefa del Laboratorio Central del hospital Cullen y presidenta de la Filial Santa Fe de la Asociación Argentina de Microbiología.
En diálogo con Diario UNO, dijo que en el organismo humano “existen 10 veces más microorganismos residentes –o autóctonos– beneficiosos (comúnmente llamados microbios, que pueden ser bacterias, virus u hongos), que células vivas”.
“Estos virus, bacterias y hongos que están en nuestro cuerpo, nos defienden de otros patógenos externos, colaboran con algunas funciones fisiológicas normales, proporcionan sustancias fundamentales o vitaminas, entre otras funciones. Conviven con nosotros y conforman la microbiota (conjunto de microorganismos vivos que habitan en el cuerpo humano) habitual”, profundizó. 
—¿En qué parte del cuerpo están? 
—Están distribuidos en todo nuestro cuerpo, fundamentalmente en la piel y las mucosas: la boca, el colon el aparato digestivo, la vagina y la uretra masculina. Hay millones de microorganismos que nos defienden. Así como tenemos microorganismos beneficiosos estamos expuestos a otros que no lo son y se denominan transeúntes. El hecho de tocar con las manos el dinero, los pasamanos de los colectivos, los picaportes, los teclados  y tantas otras cosas, nos ponen en contacto con estos microorganismos transeúntes. Estos con un simple lavado de manos se pueden eliminar. 
“Aunque, ¿qué pasa cuando vamos a probarnos ropa en una tienda?–se preguntó y respondió la especialista–. En las prendas quedan los microorganismos de los que la producen, de los que la envasan, de los que las reciben en las tiendas y acomodan en los  escaparates. Y ni que hablar de los que podemos dejar nosotros, que nos probamos una u otra prenda, una y otra vez. Por eso  desde la microbiología el consejo fundamental es que se lave la ropa nueva siempre antes de usarse. También es eficaz secarla al sol y no dejar las prendas húmedas mucho tiempo”.
“Es verdad que esto de algún modo hiere la coquetería femenina. Porque es muy difícil que a un vestido de fiesta, bordado y con brillos, se lo lave. Al menos, lo importante es que cuando se lo pruebe o use, lo haga con algo debajo y protegiendo la zona de las mucosas con ropa interior, que es lo que está más en contacto con la mucosa propia y la de los otros”, consideró Méndez.
—¿Y cómo debe ser ese lavado?
—Simplemente con agua y jabón, sea neutro o de tocador. Como sucede con nuestras manos: no necesitamos antisépticos muy  potentes. Estos son muy buenos usados racionalmente y con fines específicos, aunque los gérmenes patógenos pueden generar resistencia a ellos si se usan indiscriminadamente.
Para Méndez, otra recomendación fundamental es que, al momento de salir de compras, si la persona se prueba ropa interior o trajes de baño, debe hacerlo siempre utilizando ropa interior propia. “Estas prendas que nos medimos no deben entrar en contacto con partes de nuestro cuerpo que estén colonizadas con microorganismos propios, que conviven con nosotros  y que a otro lo pueden perjudicar, y viceversa”, enfatizó la investigadora de la UNL.
E ilustró: “Puede suceder también que una persona que se prueba una ropa, y tiene  una lesión o secreción, puede dejar el microorganismo en la prenda y luego contagiarse otra persona que se la prueba. La piel es nuestra primera defensa y podemos adquirir través de la piel esa bacteria”. 

Bacterias resistentes
Más allá de lo descripto con anterioridad, muchas personas que poseen lesiones en la piel, granos o forúnculos, pueden contaminar las prendas con Staphylococcus aureus de la comunidad,  una bacteria resistente a los antibióticos. “Puede quedar en las prendas y contagiar a las personas que se las prueban y padecen alguna lesión imperceptible”, explicó Méndez. Y marcó que otro riesgo son los restos de materia fecal que pueden quedar en la ropa.
“Un gramo puede contener mil millones de bacterias. Se ha estudiado ropa de cama contaminada y luego de seis meses sin lavar una frazada, por ejemplo, aún puede contener microorganismos vivos. Esto nos alerta sobre la importancia de lavar la ropa contaminada con secreciones y adquiere importancia en prendas hospitalarias en las que hay que emplear normas estrictas de control de infección”, enfatizó. 
Sobre los cuidados que hay que tener en los domicilios con la ropa de uso común, dijo que lo fundamental es no compartirla o hacerlo bajo ciertas condiciones. 
“Es aconsejable que cada persona tenga su propia toalla y, si tiene alguna infección o lesión, tener especial cuidado de no compartir ropa; cambiar la ropa de cama dos veces por semana y hacer un buen lavado, y  no guardar ropa húmeda porque la humedad favorece que se sobrecolonize la ropa, enumeró. 
Por último, la especialista explicó que el problema se puede comprender mejor si se conocen los detalles de la que se denomina  “microbiota humana”.
Y, en ese sentido, sintetizó: “Está conformada por millones de microbios que viven en el cuerpo humano, algunos de los cuales son residentes o autóctonos que nos ayudan a defendernos y colaboran con algunas funciones fisiológicas”.
El estudio actual de la microbioma
“Acualmente –explicó Emilce Méndez– la ciencia estudia lo que se conoce como «microbioma», que son los genes presentes en las comunidades microbianas residentes en nuestro organismo”. Y se explayó: “A partir de estos estudios, se vio que la comunidad microscópica de cada ser humano está compuesta de especies microbianas que se adaptan a distintos sitios de nuestro cuerpo. Algunos están adaptados a la boca, otros a los intestinos o a la piel”. 
Por Mariano Ruiz Clausen - mruiz@uno.com.ar / Diario UNO Santa Fe