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Domingo 15 de Mayo de 2016

“Nos urge a todos que Venezuela retome una democracia sana”

El periodista venezolano, Miguel Enrique Otero, está exiliado en Madrid. En su paso por Santa Fe mostró su visión sobre lo que se vive en su país y en América latina.

“Nos urge a todos, y por el bien de su pueblo y la región, que Venezuela retome la senda de una democracia sana, republicana y representativa, con un nivel de inclusión que no deje a ninguno de sus ciudadanos fuera del amparo institucional y la protección del Estado de Derecho”, coincide el dirigente radical argentino, Marcelo García, con su huésped de gira por los países de Sudamérica, Miguel Enrique Otero, periodista y editor del único diario opositor en aquél país y también un posible candidato presidencial.
El doctor García, artífice de la presencia del nuevo hombre fuerte de la oposición al régimen de Nicolás Maduro en la Argentina, luego de que este visitara Chile, Paraguay y otros países, armó la agenda del editor en jefe del diario El Nacional y logró incluir a Santa Fe, en la gira por nuestro país que originalmente solo sería a Buenos Aires.
En la ciudad de Santa Fe, Otero visitó la UNL y al intendente José Corral, y se entrevistó con dirigentes, empresarios y reconocidos periodistas de la ciudad. También disertó en el Club del Orden, donde acompañado de García, fue recibido por su presidente, Carlos Caballero Martín, escuchado por un auditorio que llenó el salón, y en el que fue presentado por el corresponsal del diario La Capital de Rosario, Jorge Sansó de la Madrid.
Ya en Buenos Aires, Otero se entrevistó con el presidente Mauricio Macri y el escritor peruano y premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, quien también vive en Madrid, ciudad en la que el periodista se exilió tras la persecución a la que fuera sometido por el gobierno venezolano; y otras personalidades de los más altos niveles de la política argentina.
García, como impulsor y coordinador de la visita, fue quien reveló que el periodista y político podría convertirse en el gran catalizador de las voluntades que disienten, están disconformes o desencantadas con el rumbo extraviado del gobierno de su país (“Venezuela es una bomba de tiempo en la que la gente no tiene ya para comer porque no consigue comida aunque tenga para comprarla, solo hay energía pocas horas al día y se trabaja y va a la escuela dos días a la semana, lo que vuelve inviable su funcionamiento como Estado”, advirtió Otero en Santa Fe) y posiblemente se convierta en el próximo presidente del país hermano.
“Con el precio por llenar un tanque de gasolina en Argentina, usted llena 5.000 tanques en Venezuela. Eso sí, no hay agua potable ni en un hotel cinco estrellas porque el país más rico de la América del Sur carece de soberanía alimentaria y hasta energética: se trabajan solo 2 días a la semana para ahorrar electricidad que solo fluye algunas horas al día”, dijo.
Ante un auditorio completo que contó con figuras como la de la parlamentaria del Mercosur, Lilia Puig de Stubrin; y a poco de la celebración del Día Mundial de la Libertad de Prensa, Otero describió lo que pasa en su país: “Venezuela vive una verdadera catástrofe con un desabastecimiento de productos básicos y medicinas como no ha vivido ningún otro país en América latina” y culpa de ello “al régimen chavista cuyas medidas han generado que hoy exista una inflación mensual del 400% y que las proyecciones hablen de que llegará 1.700%. El país tiene los índices de inseguridad personal más grandes del mundo. ¿Cómo es posible que un régimen haya llegado a un nivel de destrucción y caos como el que vive Venezuela en el que solo hay electricidad 2 o 3 horas al día? Es un modelo dictatorial.
Disertación. Otero llenó el salón del Club del Orden donde dio su mirada sobre la realidad de Venezuela. Foto: Manuel Testi / UNO Santa Fe

Según el editorialista, hay tres clases de dictaduras en América latina: “La comunista, la del proletariado, cuyo ejemplo es Cuba que en sus primeros años fusiló a miles de personas y expulsó a todo opositor que quedara, borró de un plumazo la libertad de expresión dejando solo una radio y un diario”.
Después, según su clasificación, están “las dictaduras bananeras como fueron las de Stroessner, Somoza, Trujillo, Jiménez, que llegaron al poder como régimen de excepción para «defender» a sus países del comunismo, según la excusa habitual que usaron para arbitrariamente suspender las constituciones y los estados de derecho, cerrando medios o instalando censura previa a mansalva”.
La tercera clase de dictadura latinoamericana que cita Otero es la que llama “postmodernas: populismos sectarios que son mucho más sofisticadas a las citadas antes. Estos regímenes requieren de un líder mesiánico que se comunica con el pueblo sin mediación ninguna a punto tal que lo termina encarnando. El líder es el pueblo. Quien critica o se opone al líder se opone al pueblo. Quien está en su contra está en contra del pueblo, está atacando al pueblo”.
“Es –agrega- un régimen de exclusión. Aunque se invoque siempre al «otro» no existe ese otro. Y no lo puede haber porque sería diferente al líder que, a su vez, es el pueblo. No puede haber otro que ni sea el pueblo. El más dramático ejemplo es el chavismo que devino en lo que hoy se vive con Maduro. También se ve en Bolivia, Nicaragua y Ecuador. Regímenes en los que el líder tiende a perdurarse en el poder y no acepta la división de poder. No se puede controlar o ponerle límites a un líder que encarna al pueblo porque el pueblo es el soberano y con ello destruyeron las repúblicas. Son dictaduras bananeras pero con una sofisticación mucho más fuerte”.
¿Por qué se registran estas dictaduras en la América Latina? Otero es enfático: “Chávez no cayó en paracaídas. Antes hubo una dirigencia política, corrupta, desacreditada, distanciada de sus bases, sin comunicación ni liderazgo que favoreció la aparición de un Chávez que llega con un discurso contra la corrupción, es un cohesionador de sectores populares y plantea un país moderno. Un tercera vía a lo Blair, un capitalismo humanista. Tiene carisma y una gran capacidad de comunicarse y relacionarse con el pueblo. Al rato mide 85 % de popularidad y ahí empieza el camino al populismo autoritario. Chávez construye un modelo para durar toda su vida y duró toda su vida hasta que el cáncer lo mató, antes confrontó con los medios, cerró toda ventana a la libertad de expresión y colonizó todos los poderes públicos”.