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Sábado 18 de Julio de 2015

Playa Norte: se construyen casas con barro y materiales reciclados

Experiencia y solidaridad. Voluntarismo Verde se llama el grupo que le levanta la casa para una familia de este sector de Guadalupe Noreste. Pretende que esta práctica se replique en otros barrios de la ciudad.

Voluntarismo Verde –VolVer– se llama el proyecto que llevan adelante un grupo de personas en barrio Guadalupe Noreste, en un sector más conocido como Playa Norte. Se trata de la construcción de viviendas ecológicas, con materiales naturales y reciclados. Meli y sus dos hijos -que también colaboran en la edificación- es la primera familia beneficiada con este emprendimiento y los impulsores pretenden sentar un precedente para que este trabajo se replique en los otros vecinos y hasta incluso en distintos barrios cuyos habitantes están en situaciones de vulnerabilidad. Con esta propuesta se presentaron e ingresaron al programa Ingenia del Gobierno provincial.
Las tareas se llevan a cabo en la zona de la avenida General Paz al 8300. Allí todos los sábados, desde las 9, se reúnen para levantar paredes, colocar ventanas y hacer pisos. Mucha gente se acerca y colabora no solo con materiales o herramientas sino también con la mano de obra. La casa que levantan y que ya casi llega a su fin tiene un ambiente grande de cinco por seis metros, un dormitorio de 2,20 metros por tres y un baño.
Este proyecto se puso en marcha el año pasado cuando uno de los que hoy trabaja en la construcción se acercó hasta el barrio con el fin de conocer la realidad que viven, y tratar de colaborar y transformar esa situación. “Me acerqué y al dialogar con estas familias me encontré con que las situaciones en las que vivían no eran las adecuadas. Mi pregunta era por qué viven así y de qué manera se puede solucionar este inconveniente. Comenzamos a investigar y a ver cómo se podía solucionar este problema habitacional”, comenzó su relato a Diario UNO, Matías Postai.
Así surgió la idea de la construcción natural. Alguien lo mencionó y otros los tomaron como una buena idea. Se trata de una técnica poco convencional, pero muy económica; un método antiguo, ecológico, sustentable, saludable y accesible porque permite usar los elementos del entorno. “Pero era todo un desafío porque se necesitaba mano de obra, pero no había recursos para pagar a un trabajador”, fundamentó Postai y así fue cuando contó que recurrieron a un método de organización conocido como Minga que es una antigua tradición de trabajo comunitario o colectivo con fines de utilidad social. Deriva del conocimiento que tenían los aborígenes de que realizando un trabajo compartido para el bien común, se lo hace más rápido y mejor. En este caso, la familia es la principal protagonista.
“Así, combinando la construcción natural con la Minga se podría decir que fue perfecto porque se fusionó muy bien y hoy se está construyendo un hogar. Y fue así, la gente se fue acercando, se fue solidarizando, fue transformando y todos nos fuimos contagiando de esta situación. La casa se va desarrollando en un marco que está limitado por las necesidades primordiales, luego por los gustos y por último los recursos materiales. De toda manera se va ajustando cada pieza”, agregó Postai. Aprovechó para contar que el grupo es muy variado porque está la dueña de la casa con sus hijos y luego adultos. “Los jóvenes que estamos de referente somos estudiantes y trabajadores”, agregó.
Por qué VolVer
Los impulsores de esa iniciativa contaron que “el nombre VolVer se apoya en la idea de retomar las viejas costumbres que la humanidad utilizaba”, y Postai agregó: “Son costumbres que se basan en los principios que hoy parecen estar olvidados, como la solidaridad, el trabajo en equipo, el diálogo personal, el desinterés, el respeto, el compromiso con el medio ambiente, el ingenio y la creatividad y por sobre todas las cosas, el saber que uno mismo puede hacerlo. Queremos romper con los paradigmas actuales que están caracterizados por el sálvese quien pueda, y por eso queremos cambiar eso”.
Ante la consulta sobre por qué eligieron este lugar, Postai manifestó que “es porque son familias que no tienen recursos, y el hábitat necesita ser cambiado” y agregó: “Que el hábitat sea un lugar bello es un derecho y eso es lo que queremos cambiar porque hoy no lo es. Y tenemos que aprovechar los elementos que hay en la zona para lograr este objetivo”.
En cuanto a los recursos vale resaltar que no solo usan la tierra de la zona sino también otros materiales para combinar con el barro. Para detallar sobre esto se sumó Juan Ignacio Dueñas y contó: “Lo que para muchos puede ser basura nosotros lo ponemos en una pared. Obviamente no todo pero sí recuperamos la madera, las cañas y otros elementos como las botellas tanto de plástico como de vidrio. También el pasto y la arena. Todo sirve y si encontramos otros que pueden servir los sumamos”.
Este grupo pretende sentar un precedente y anhela que lo que se está haciendo ahora con la familia de Meli se replique en el sector y hasta incluso en otros barrios. “Demostrar que este tipo de construcciones se pude hacer en barrio, los vecinos lo pueden hacer y lo estamos demostrando con un hecho concreto. Queremos derribar mitos y ojalá se tome en cuenta”, finalizó Dueñas.