santafe
Domingo 19 de Julio de 2015

“Por mis venas corre sangre azul”

El exbasquetbolista y actual gerente del Círculo Israelita Macabi, Sebastián Hoffman, habló sobre el presente y reconoció toda su pasión por estos colores.

Las instituciones tratan todos los días de hacerle frente a las adversidad y la vorágine del tiempo. Más que nada por la tecnología, que actualmente se apodera de la atención de los jóvenes, quienes poco a poco pierden interés por las actividades deportivas y culturales. Así y todo, en base a un trabajo responsable y denodado por recuperar todo eso, existen lugares que siguen en pie y mostrándose firmes.
Uno de estos casos es el de Círculo Israelita Macabi que, en los últimos tiempo, apostó por inculcar, principalmente a los que recién se inician en los deportes, lo importante de aprender y divertirse sanamente. Lógicamente que no es tarea fácil, todo lo contrario, es realmente complicado, pero así y todo se mantiene vigente pese al paso del tiempo.
Justamente el gerente de la entidad, Sebastián Hoffman, dio un pantallazo general del presente, ya sea económico como institucional. “La situación actual no le escapa a la realidad de los otros clubes de Santa Fe. Tenemos un buen caudal de socios, es verdad que supimos tener muchos más, pero como todos, la tenemos que pelear. Por ahí, a pesar de todo esto, lo que quizás nos juega a favor es el sentido de pertenencia que existe, porque es una institución de la comunidad judía y que trata de mantener sus raíces. Generalmente las personas cuando tienen que dejar cosas por necesidad es el gasto del club o gimnasio, que son accesorios. En este caso cuesta dejar de venir a Macabi, dejando a las claras esa pertenencia que decía antes. Estamos hablando de una entidad que tiene valores y que trata de mantenerlos. Eso quizás nos diferencia del resto”, apuntó.
Además, acotó: “Económicamente diría que vivimos el día a día. No nos sobra nada. Si no fuese por recursos extraordinarios, que surgen de asados, polladas, venta de empanadas o lo que sea, no llegaríamos cómodos a fin de mes. No creo que haya un club que viva de su cuota. Tratamos de amoldarnos a la realidad”.
También explicó cuál es el objetivo que tiene Macabi en la sociedad: “Es el mismo que el de la mayoría, pero antes que nada hay que sacarle ese mote de «cerrado». Todos piensan que este es un lugar solo para judíos y no es así: acá hay muchos chicos del barrio que vienen a practicar el deporte que les gusta, sin hacer diferencia de nada. Por eso, al igual que el resto de las instituciones queremos brindarle a todos un lugar de contención y un espacio de inclusión para sacar a los más jóvenes de los vicios de la Playstation y de la calle”.
Durante gran parte de la charla, Sebastián, que sabe de pasión al vestir durante varios años la camiseta del equipo de básquet, ahondó en detalles respecto al arraigo que se debe tener para que el trabajo al frente de una institución tenga todavía un mayor sentido. “La comisión directiva tiene que tener compromiso y responsabilidad, algo que hoy se ve de gran manera. El sentido de pertenencia te da un plus, porque sentís que lo hacés de corazón y sin ningún tipo de interés. Cuando querés un lugar y lo sentís como tuyo, te esmerás para verlo siempre mejor y eso se ve claramente. Por eso ser hincha genera algo especial. Es fundamental”, se sinceró.
En el final, no pudo ocultar todo lo que siente por Macabi: “Hoy me tiene trabajando, pero no me puedo olvidar de mis raíces. Me crié acá, jugué al básquet y realicé todas las actividades que tenemos. Lo mismo te puede decir el presidente y el resto de sus pares, que también pasaron por algunas de los deportes que se practican. Así que me enorgullece decir que por mis venas corre sangre azul”.