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Domingo 14 de Febrero de 2016

Tras la crecida, la inseguridad gana las calles de Colastiné Sur

Los vecinos piden más presencia policial y patrullajes. Las familias regresan a sus casas y las encuentran violentadas. El río baja pero siguen en alerta y manteniendo el barrio en condiciones.

El agua aún mira a los vecinos de Colastiné Sur desde el otro lado de la defensas, y estos no terminan de recobrar la tranquilidad que una nueva problemática se suma: la inseguridad. En los últimos días se incrementaron los hechos delictivos, sobre todo a los que intentan regresar a sus viviendas tras la emergencia hídrica, pero los lugareños que aguantaron en su casas también se ven afectados. En definitiva, todo el barrio está con miedo y muy molesto, y pide a las autoridades y a la policía que se hagan recorridas por las calles internas y no solo custodien a los que viven en los módulos ubicados en el ingreso al sector.
Esta bronca e indignación se vio reflejada en las redes sociales cuando los vecinos plantearon sus quejas porque después de la lluvia de la semana pasada y tras más de 12 horas sin luz, encontraron autos violentados, casas con sus puertas forzadas y con el testimonio de algunos habitantes que habían sido víctimas de robos. “Cuando se cortó la luz y no sabíamos cuándo iba a volver, muchos decidieron dejar sus autos en la entrada del barrio donde ahí sí había. De todas maneras, hubo autos barreteados y hasta hay vecinos que le sacaron cosas del patio aprovechando la oscuridad. Primero había sido el robo a la escuela. Por eso estamos con miedo, pero sobre todo bronca porque no puede ser que estemos pasando estas situaciones”, dijo Marcela Fernández, presidenta de la vecinal Colastiné Sur.
De todas maneras, la vecinalista aclaró que “esto no es de ahora”, sino que viene pasando desde hace un tiempo. “La gente ya no quiere hacer la denuncia, porque no pasa nada, es solo una estadística para nadie porque las autoridades no nos dan respuestas. A la escuela no la robó nadie, esa es la respuesta que nos dan, entonces el vecino no cree y no va a hacer la denuncia, pero tampoco podemos seguir así”, agregó más adelante. Aclaró que hay algunos patrulleros dando vueltas, pero no en los horarios que deberían hacerlo, sino que en esos momentos se quedan en la entrada.
La solidaridad entre los vecinos es clave. Fernández contó que con los cortes de luz o en sectores donde la iluminación no es la adecuada, se ayudan unos con otros por ejemplo acompañándose con linternas. “No sabemos si es gente del barrio, que esos tuvimos siempre, o vienen de otros lados y se aprovechan de la situación. En los módulos en la entrada hay gente de otros barrios, y tampoco sabemos si viene de otros lugares, lo cierto es que se debe hacer algo con respecto a esto”, expresó la presidenta de la institución.
Siguiendo esta línea, la vecinalista consideró que “tiene que haber más presencia de la policía porque no solo en los módulos hay gente sino en todo el barrio”, dijo. Y esto en referencia que muchos nunca se fueron y los que lo hicieron, de apoco están volvieron y son blanco de los robos. “Necesitamos que la policía dé vueltas de noche, que a los que entran al barrio los paren, les pidan documentos sobre todo los que andan deambulando a las tres o cuatro de la madrugada como si nada, no es normal en un barrio como Colastiné”, manifestó. 
Siguen preparados
En cuanto a la crecida, Fernández confirmó que el río baja, de manera lenta, pero constante. De todas maneras, saben que puede venir otro pico o por lo menos, volver a subir, y para eso deben mantener el barrio y tener las bombas en condiciones. “Baja, pero se va a mantener alto por un tiempo. También tenemos que estar preparados para las lluvias. La de la semana pasada, dejó en la calle principal agua por dos días, sobre todo porque no tuvimos luz y todas las bombas no se pudieron prender. Protección Civil hizo los trámites ante la EPE y recién ahí funcionaron, pero pasó mucho tiempo”, describió la presidenta de la vecinal.
En este sentido, consideró que la puesta en condiciones y el mantenimiento de las bombas se tiene que hacer en forma constate y sobre todo ahora que no llueve. “Estamos aún en alerta y seguimos trabajando. Porque el río baja, pero si llueve hay terrenos bajos donde se acumula agua y tenemos que sacarla con bombas. Pero además tenemos que limpiar las zanjas, evitar que se acumule la basura, en definitiva, mantener el barrio. No es fácil porque no todos colaboran, pero no bajamos los brazos y trabajamos para todos por igual”, agregó Fernández.
En este sentido, aprovechó para pedirle a la Municipalidad que desmalece y corte los yuyos en los espacios públicos “porque en muchos lugares tienen más de un metro de altura, no solo por la inseguridad sino también por los insectos y las alimañas, las víboras todavía están dando vueltas, y seguimos en emergencia”, disparó.
Aprovechó para pedir la colaboración de los vecinos porque muchos limpian sus casas en el regreso tras la crecida y todo lo que sacan lo dejan en la calle. “La empresa recolectora no entra a todo el barrio y en esos lugares se ve basura acumulada y hasta hay personas que van y tiran del otro lado de la defensa, entonces deben tomar conciencia y colaborar porque nos afecta a todos. Vemos que no todos están comprometidos, somos muy pocos los que trabajamos, pero seguiremos adelante por cada uno de nosotros y sobre todo por el barrio donde elegimos vivir”, expresó.