santafe
Martes 22 de Diciembre de 2015

Un caso grave de meningitis obliga a reforzar la prevención

  Es de San Justo, tiene once años y está muy grave, en la Terapia del Alassia. Lo que hay que saber de la enfermedad

Continúa grave, en terapia y con asistencia respiratoria mecánica un niño de 11 años derivado de Santa Justo con meningitis al hospital de niños Doctor Orlando Alassia. En diálogo con Diario UNO, Mariela Alassia, directora asociada del efector de salud infantil confirmó que esta semana se identificó el germen que produjo la enfermedad. 
 
 
“Es el meningococo w135, pero de todas maneras los otros también pueden atacar el sistema neuronal”, comenzó a explicar la profesional. Y acotó: “Hemos tenido otros tipos; este es un caso de gravedad. De todas maneras, siempre se hace la tipificación y se busca la cepa productora”.
 
Por su parte, Carolina Cudós, médica especialista en Infectología de la ciudad de Santa Fe, explicó algunas características de esta enfermedad: “Es una infección de las meninges (tejidos que recubren el cerebro y médula espinal) que puede ser de origen viral o bacteriano. La meningitis bacteriana es muy grave y requiere tratamiento inmediato ya que puede afectar el funcionamiento neuronal de la persona que la padece”.
 
 “La meningitis viral es más leve y ocurre con mayor frecuencia que la bacteriana. Se suele producir al final del verano y comienzos del otoño. Afecta a los niños y a los adultos menores de 30 años principalmente. La mayoría de las infecciones se produce en menores de cinco años. Son muchos los virus que pueden producirla”, diferenció. 
Sobre las manifestaciones, señaló que es causa importante de fiebre en niños y recién nacidos. Además de ese síntoma principal, suelen aparecer rápidamente: escalofríos; cambios en el estado mental; náuseas y vómitos; sensibilidad a la luz (fotofobia); dolor de cabeza intenso, y cuello rígido. 
 
También, en ocasiones pueden cursar agitación; fontanelas (molleras) abultadas; disminución del estado de conciencia; alimentación deficiente o irritabilidad (en niños); respiración rápida, y postura inusual con la cabeza y el cuello arqueados hacia atrás.

“Ambos tipos de meningitis presentan los mismos síntomas, por lo que es necesario acudir al médico lo antes posible ante la presencia de fiebre alta y cualquiera de los demás síntomas”, expresó la médica.
 
Tratamiento
Si la meningitis es bacteriana, se prescriben antibióticos específicos. En algunos casos se puede necesitar hospitalización de la persona, dependiendo de la gravedad de la enfermedad.

“El diagnóstico y tratamiento oportuno de la meningitis bacteriana es esencial para prevenir lesiones neurológicas permanentes”, explicó Cudós. Y agregó: “Generalmente, la viral no es una enfermedad grave y sus síntomas deben desaparecer en cuestión de dos semanas sin complicaciones duraderas”. 
 
 
Las vacunas, ante todo
Para intentar evitarla, la medida preventiva fundamental “es aplicar a los bebés y niños las siguientes vacunas gratuitas y obligatorias, incluidas en el Calendario Nacional de Vacunación: la Pentavalente: a los dos, cuatro y seis meses; la del Neumococo Conjugada: a los dos, cuatro y 12 meses, y la Cuádruple: a los 18 meses. Están disponibles en todos los centros de salud y hospitales públicos del país”, enfatizó la infectóloga. 
 
E indicó que, en caso de declararse un caso de meningitis meningocócica, “los miembros del hogar y otros en estrecho contacto con la persona enferma deben recibir antibióticos preventivos para evitar infectarse”. 
 
Sucede que esta suele ser muy grave. La infección provocada por la bacteria Neisseria meningitidis (meningococo) puede presentarse como meningitis, bacteriemia, sepsis y meningococemia, con alto riesgo de secuelas graves e irreversibles, principalmente neurológicas. 

“Entre el 10 y el 20 por ciento de los casos, ocasiona pérdida de la audición, convulsiones, hidrocefalia, retraso madurativo neurológico, amputación de miembros y escaras que requieren injertos, e inclusive la muerte”, explicó. 
 
“Además –dijo– la enfermedad meningocócica invasiva (EMI) representa un problema de salud pública para muchos países del mundo, donde se producen 500.000 casos anuales que afectan principalmente a niños menores de dos años, que en el 100 por ciento de estos casos requieren internación y desembocan en 50.000 muertes por año”.
 
En la Argentina se registran entre 200 a 300 casos anuales; según datos oficiales, todos requieren internación y causan anualmente la muerte de 15 a 20 niños por esta enfermedad.