santafe
Miércoles 25 de Mayo de 2016

Una nena de 11 años le enseña a leer a su vecino de 59 que nunca pudo ir a la escuela

La historia de Pilar y Rafael trascendió las fronteras de Colastiné Sur, muy cerca de nuestra ciudad. La chica se esmera por ayudar a este hombre que sólo conoció el sacrificio de trabajar para poder vivir.

La historia de una nena que le enseña a un hombre mayor a leer y escribir conmueve a Santa Fe y al resto del país.
Pilar Ponce de León, la pequeña maestra de Colastiné Sur que deja tiempo de su educación y sus juegos para brindarle a Rafael Alegre, un hombre de campo de 59 años que nunca fue a la escuela, sus enseñanzas, se toma con santa paciencia el compromiso que asumió para intentar que el hombre pueda conseguir su carné de conductor.
"Yo le empecé a enseñar porque tenía que sacar el carné de conductor y no podía leer. No se lo daban porque para eso tenía que rendir", explicó en declaraciones periodísticas la pequeña que cursa el 6º grado de la escuela pública Mariano Moreno, mientras su alumno seguía con atención el relato de la "docente".
"Esta chica me está enseñando y doy gracias a Dios que aprendí con ella", aclara para luego esbozar parte de su historia. Asegura que nació en medio del campo en Chaco y que nunca tuvo la oportunidad de recibir instrucción porque cerca de su casa no había colegio alguno -"había una pero estaba como a siete leguas", evoca-y porque su presencia era más importante a la hora de realizar los trabajos de la casa.
"No conocía una letra y ahora empiezo a leer. Me faltan algunas letras pero ahora las estoy juntando. Hace unos días pude leer de corrido un cartel que decía 'prohibido pasar'", añadió con una leve sonrisa que asoma entre sus labios.
"Los ejercicios que le doy, los invento yo nomás. Él no sabía nada de nada y ahora ya lee el abecedario completo. Estamos trabajando con las sílabas. Ayer le pegué unas figuritas en el cuaderno y él tenía que escribir al lado qué animal era, de qué color y qué hace", cuenta Pilar a cuanto periodista llega para entrevistarla.
"Me enseña bien, es una buena piba", aseguró con pocas palabras pero emocionado por el gesto de su vecina. La niña lo mira y resume su pensamiento: "Rafael es un buen alumno".