santafe
Sábado 25 de Abril de 2015

“Uno de cada cinco consumidores que atiendo usa drogas de diseño”

Lo aseguró el psicólogo local Osvaldo Chiarlo, especialista en adicciones y docente universitario en la temática.

La semana pasada, la Secretaría de Prevención e Investigación de Delitos Complejos –a través de la Dirección General de Prevención y Control de Adicciones–,“desbarató una organización que se dedicaba a la venta y distribución de pastillas sintéticas y otras drogas en Rosario y alrededores”, según informó el organismo. 
•LEER MÁS: La sola intimidad de la química no explica la adicción
Entre lo secuestrado había también 200 litros de acetona (un precursor químico que sirve para producir sustancias de laboratorio), y elementos de fraccionamiento, lo que indicaría que se dedicaban no solamente al tráfico sino también a la elaboración. Nada nuevo. Porque hace años la Sedronar –organismo responsable de coordinar las políticas nacionales de lucha contra las adicciones– viene informando que, en Buenos Aires y en el resto del país, hay organizaciones dedicadas a ello.
Para comprender las particularidades de este tipo de sustancias y su impacto sobre la salud, Diario UNO dialogó con el santafesino Osvaldo Chiarlo, especialista en la temática, docente del posgrado Herramientas Teórico Prácticas para el Abordaje de las Adicciones que se dicta en la UNL y en la UCES, y psicólogo de la Dirección General de Prevención y Control de Adicciones del Gobierno de la Provincia de Santa Fe. 
Inicialmente aseguró que en la práctica clínica, uno de cada cinco pacientes que recibe en su consultorio “por consumo problemático de sustancias, utiliza drogas de diseño”. El amplio abanico que incluye estas drogas, los efectos a mediano y largo plazo y los riesgos que ellos entrañan, no son muy conocidos por la opinión pública y el entrevistado brindó algunas pistas ilustradoras. 
“Son estupefacientes que se han ido descubriendo y/o diseñando al modificar sustancias previamente conocidas: la catinona, la efedrina o las anfetaminas. Buscan proveer de nuevos compuestos que puedan compartir, o no, las propiedades de las moléculas originales o lograr efectos nuevos. Existen al menos 400 drogas de síntesis, muchas de ellas derivadas de las anfetaminas, por ello la mayoría tiene efectos psicoestimulantes. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en 2012, publicó un documento que asegura que el consumo de anfetaminas, éxtasis y ketamina en Argentina se encuentra en niveles muy elevados con respecto al regional”, aseguró el especialista.
—¿En que se diferencian de la cocaína, de la marihuana o de las lisérgicas (alucinógenas) como el LSD?
—Las diferencias son diversas a nivel físicoquímico y no todas dañan a los órganos del cuerpo por igual. Sí se podría decir que todas contribuyen a alejar de algún modo al sujeto que las usa de su realidad; y el consumo crónico lo distancia de su entorno y vínculos significativos: de la familia o de las actividades que no se vinculen con el acto de consumir. Podemos encontrar diferencias por su presentación atractiva y cómodo uso. Muchos usuarios ni siquiera consideran que el éxtasis sea una droga. Hay una mito generalizado sobre su inocuidad y de que se lo puede “controlar”. Eso tiene consecuencias negativas. Produce efectos intensos y duraderos de autoconfianza, aumento de la resistencia y rendimiento físicos. Aunque como todo lo que no sea generado por nuestro propio ser, es rechazado luego y tiene costos. A nivel psicofísico, y en términos generales, los efectos de estas sustancias son similares; y están directamente relacionados con la dosis, frecuencia de uso y vía de administración: confusión, ansiedad, agresividad y estados alucinógenos leves. La depresión que sobreviene luego de su retirada, y dependiendo el grado de tolerancia, puede activar inclinaciones suicidas. Su supuesto rasgo afrodisíaco es discutible: algunos autores lo describen y otros postulan que produce problemas para la erección y la eyaculación. 
El deterioro de vínculos vitales
Posteriormente, Chiarlo señaló que en el plano sociofamiliar, los usuarios dejan de lado actividades recreativas, educativas o prosociales (deportivas, religiosas, etcétera) o comienzan a verse deterioradas por su calidad de vida. Las consecuencias de su consumo problemático también incluyen hiperactividad, intolerancia e impulsividad que podría derivar en violencia. 
Para el especialista, las causas se convierten en efectos y viceversa: estos mismos comportamientos comienzan a reforzar el consumo; y las relaciones con el entorno que no comparte la cultura del consumo, se tramitan sobre la base de una exacerbada emoción, insultos, falta de diálogo y aislamiento. 
—¿Es alto el uso de estos estupefacientes en Santa Fe? 
—En comparación con el consumo de otras históricamente más instaladas es bajo, pero es cierto que el interés por las drogas sintéticas cobra importancia a nivel nacional por tratarse de un mercado en expansión. Recientemente, medios nacionales publicaron que entre el 2011 y 2013 aumentó 2.000 veces el decomiso de drogas de laboratorio. La Quinta Encuesta Nacional a Estudiantes de Enseñanza Media desarrollada por el Sedronar, estando entonces a cargo Rafael Bielsa, habla de una prevalencia de consumo del cinco por ciento, en comparación a cinco años atrás, que era por debajo del dos por ciento. Se refería a sustancias como el éxtasis, la ketamina, el popper, las anfetaminas y las metaanfetaminas. En 2009, la provincia de Santa Fe, a través del Ministerio de Gobierno y Reforma del Estado y del Instituto Provincial de Estadísticas y Censos, realizó una encuesta donde más del 60 por ciento de la población de 16 a 65 años mencionó que le sería fácil conseguir éxtasis: a tener en cuenta como variable de riesgo para la experimentación a temprana edad. En el consultorio esto comienza a reflejarse: uno de cada cinco pacientes que consultan por consumo problemático, usa sustancias de laboratorio. Prevalece el consumo de drogas de diseño entre los 20 y 30 años en personas de clase media y media alta. El precio va de los 100 a 700 pesos.

Poner el  foco en el sujeto y no tanto en la droga 
“Me gustaría resaltar que en el plano de las adicciones o del abuso de sustancias, el foco no debe estar puesto en el objeto en sí, en la ketamina o el cartón de ácido, sino en la relación que se establece con ese objeto; es decir, en la  función que la persona le atribuye en su vida a los efectos  que estas le provocan”, propuso Chiarlo.   
—¿Qué implicancias tiene esa mirada?
—Que uno de los desafíos de las políticas públicas en cuanto al consumo problemático es que deben estar focalizadas en el mejoramiento de la calidad de vida y el autocuidado de los ciudadanos. Una de las premisas iniciales no es que la persona deje de consumir, sino  ayudarla a modificar  sustancialmente su calidad de vida;   y como consecuencia de ello, que abandone así el consumo problemático. El el poder no se encuentra en el objeto consumido, sino en la importancia que le damos en nuestra vida al efecto que este produce. El autocuidado, el encuentro con la familia, la actividad física, el trabajo, el estudio, la participación en actividades prosociales, el arte,  la sociabilidad, son algunos de los factores en los que se debe focalizar un psicoterapeuta y un equipo interdisciplinario comprometido,  que intenten garantizar al sujeto el derecho a una vida más digna y a una salud integral.   
—¿Fabricar drogas de  diseño requiere de una gran ingeniería?
—No. A diferencia de la cocaína y la heroína, pueden manufacturarse en cualquier lugar, a bajo costo y con mayor facilidad debido a los precursores químicos utilizan. Hay laboratorios caseros u otros más desarrollados, generalmente a  cargo de sujetos que poseen conocimientos sobre sus fórmulas químicas.

Mariano Ruiz Clausen/ UNO Santa Fe/ mruiz@uno.com.ar