Santa Fe
Domingo 03 de Julio de 2016

Santafesinos advierten que cada vez hay más bacterias resistentes a los antibióticos

Riesgos y desafíos. Profesionales del ámbito local anticipan que podrían ser la principal causa de muerte en el mundo en 2050 y que los bactericidas actuales ya no pueden combatirlas. Un análisis de expertos de la problemática, en la ciudad y en la provincia

En septiembre de 2015, Diario UNO publicó una nota que se tituló "Una bacteria resistente preocupa a los investigadores santafesinos". En esa publicación la doctora Emilce Méndez, máster en Microbiología Clínica y profesora de Bacteriología Clínica de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la UNL, advertía: "Nos estamos quedando sin antibióticos para enfermedades que pueden ser graves. La humanidad se enfrenta a un desafío enorme si no toman medidas a tiempo y no se frena el consumo irracional de bactericidas. Un ejemplo claro es que ya casi no puede combatirse la gonorrea (enfermedad de trasmisión sexual) en algunos países".

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La problemática se puso otra vez en agenda hace días porque informes internacionales arrojaron que "si no se toman medidas para frenar que avance la resistencia a los antibióticos, esta será la principal causa de muerte en 2050, ya que muchas enfermedades causadas por bacterias podrían quedar sin tratamiento", publicó el 22 de junio La Capital.
Este medio consignó además que, "paralelamente, investigadores del Servicio de Antimicrobianos de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud Doctor Carlos Malbrán (Anlis/Malbrán), detectaron que en los hospitales argentinos nueve pacientes por cada 10.000 habitantes adquieren un patógeno resistente a los principales antimicrobianos disponibles".
También, que estimaciones internacionales "solicitadas por el gobierno británico concluyeron que los decesos por las llamadas «superbacterias» que no responden a los principales antibióticos superarán a las provocadas por el cáncer".
Por otra parte, la investigación en hospitales arrojó que en la Ciudad de Buenos Aires 40 pacientes por cada 10 mil habitantes adquirirán alguno de estos patógenos, tendencia que se debe a que en Capital Federal se concentran las prácticas de mayor complejidad como los trasplantes, que requieren un mayor uso de antibióticos.
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En la ciudad
Para la infectóloga santafesina Mariel Tocci, "claramente la aparición de gérmenes multirresistentes es un problema que viene acrecentándose desde hace varias décadas. Y los esfuerzos por minimizar o detener este problema han sido mayormente infructuosos a escala mundial".
"Tal vez la razón –agregó– se deba a que las respuestas no están únicamente en el sistema de salud, sino hay un número importante de razones que tienen que ver con el uso de antibióticos en la cría de animales a gran escala y el uso de antibióticos «autoadministrados»".
Luego, aseguró que en lo que atañe específicamente al sistema de salud, las indicaciones de antibióticos en forma ambulatoria para infecciones "banales" parecen ser "menos visibles", pero su volumen es muy importante, y el uso indiscriminado genera bacterias que van cambiando y/o incrementando su perfil de resistencia.
Y señaló un inconveniente con el que se enfrenta los profesionales a diario. "Explicarle a un paciente que no debe recibir antibióticos por un cuadro viral requiere de tiempo y disposición por parte del médico, y capacidad de escucha por parte del paciente. A veces esta ecuación no se equilibra, y entonces se prescriben antibióticos innecesariamente", ilustró en ese sentido Mariel Tocci.
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Posteriormente, la infectóloga explicó que la adquisición de esas bacterias en hospitales o sanatorios forma parte de lo que se denominan "infecciones asociadas al cuidado de la salud". Y profundizó: "Por las condiciones de salud en las que están los pacientes cuando se internan, la instrumentación que a veces es necesaria, son más susceptibles a las infecciones. Cuando ellos se tratan generan, a su vez, mecanismos nuevos de resistencia de las bacterias. Estos mecanismos nuevos pueden transmitirse entre distintos tipos de bacterias de manera que el problema se complejiza todavía más".
Sin embargo, explicó Tocci que no solamente dentro de los sanatorios u hospitales esto ocurre. También en la comunidad, bacterias que eran propias de ella, con determinados perfiles de resistencia, han cambiado y han aparecido cepas con perfiles de resistencia nuevos obligando a cambiar los tratamientos empíricos iniciales en las infecciones de piel y partes blandas, que son muy comunes.
Finalmente, dijo que los distintos hospitales tienen perfiles diferentes de resistencia antibiótica y que se trabaja en función de ellos mediante diversas estrategias y las medidas de limpieza y bioseguridad.

Las que causan más problemas en Santa Fe

La doctora Emilce Méndez aclaró que, en Santa Fe, "las bacterias que más problemas causan a microbiólogos e infectólogos es el grupo de bacilos gram negativos que incluye las enterobacterias, por ejemplo Klebsiella, que muchas personas conocen si han estado internadas y que llamamos bacilos no fermentadores que serían Pseudomonas y Acinetobacter".
"Estos bacilos que nos preocupan –profundizó– son resistentes a todos los derivados de la penicilina, aún los más potentes como los carbapenemes". Otro grupo en la población santafesina es el Staphylococcus aureus meticilino resistente: "No solo se lo encuentra en el hospital sino en las infecciones de la comunidad. Por ello nos quedan pocos antibióticos para tratar las infecciones en humanos causando un grave problema de salud pública, siendo motivo de investigación y objeto de control de su diseminación de todos los científicos del mundo".

Tres grandes causas

En los países en los que más resistencia antimicrobiana se registra, solo el 20 por ciento de los antibióticos se consumen en hospitales, mientras que el 80 por ciento en la comunidad. De ese 80 por ciento se estima que la mitad se los ingiere de manera inadecuada.
Según los microbiólogos Alejandra Corso y Fernando Pasterán "la resistencia hace que cada vez más fallen los tratamientos empíricos, los que se dan ni bien la persona enferma. Por la resistencia de los patógenos cada vez se necesitan medicamentos de más alto espectro, que son más caros. El problema es mayor si se tiene en cuenta que los antibióticos más modernos del mercado datan de la década de 1980".

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