Ovación
Lunes 29 de Febrero de 2016

Se atrevió a cambiar para brindarle calidad

Unión mejoró su imagen con casi la misma cantidad de titulares, a los que le adosó mayor capacidad ofensiva y compromiso general para el sistema táctico. 

Los números dominan el mundo pero no son todo. Algunos desde este plano llevan a la práctica, en este caso en el fútbol, el fundamentalismo matemático que intenta inculcar que solamente sirve ganar. 
Pareciera que esa moda se fue masificando en el fútbol argentino. Si hay que patear la pelota para arriba con tal de ganar, todo es válido dentro del reglamento.
Unión jugó cinco partidos en este atípico Torneo de Primera División, con 14 partidos a una rueda más dos clásicos que tendrá en el horizonte. 
En el tramo inicial, con pocos retoques, experimentó distintas sensaciones que fueron para analizar: el equipo de Leonardo Madelón tuvo vaivenes pronunciados de un tiempo a otro en algunos encuentros. Pero definitivamente, esa impronta que buscó inculcar el entrenador no llegaba hasta después del 1-1 frente a San Martín (SJ).
Abierto al cambio
Cuando el rendimiento no es lo que uno espera, la potestad inicial para cambiar la tiene el entrenador. Sabiendo que siempre será el primer fusible en saltar cuando los números no cierren. 
Después tendrá varios caminos para retomar la senda: creer a muerte en esos 11 intérpretes iniciales, dar un golpe de timón con cambio de fichas (leáse jugadores) o bien dentro del plantel y consciente del potencial con el que cuenta, plantear otro esquema sin perder el equilibrio.
En esto último se apoyó Madelón para cambiarle la cara al Tate. Y si bien como expresaron varios futbolistas en el mismo vestuario visitante del Coloso Marcelo Bielsa, el tiempo de entrenamiento no fue mucho, está claro que hay jugadores inteligentes que pueden cumplir al pie de la letra lo que le pide el estratega. Hubo una buena lectura, predisposición de todos, entrega, sacrificio. Varios puntos se combinaron para que la actuación marcara un paso adelante.
Unión tuvo todo para ganarlo y también para perderlo. Pero cuando se suele apostar a este tipo de esquemas, se corre el riesgo de desprotegerse atrás, consecuencia de perder el balón, no tomar a tiempo las marcas o no poder hacer una buena contención en el medio. 
Pero si ese riesgo significa dar un plus de calidad al equipo, seguramente Madelón trabajará sobre los errores conceptuales, pero sabiendo que lo que llevó a la práctica en Rosario fue altamente saludable.
Antes y ahora
En el plano netamente resultadista, cuando Unión pegó la vuelta a Primera, en las 5 fechas iniciales del Torneo 2015 se mantuvo invicto con un triunfo inicial (Huracán) y cuatro empates en cadena (Nueva Chicago, Lanús, River, Independiente). Fueron 7 puntos sobre 15, con 10 goles a favor y 9 en contra.
Nereo Fernández, Emanuel Britez, Rolando García Guerreño, Santiago Zurbriggen, Mauricio Martínez, Diego Villar, Ignacio Malcorra y Lucas Gamba eran titulares.
En este 2016, el Tate sacó seis unidades, producto de una victoria (Temperley), tres igualdades (Defensa, San Martín y Newell’s) y un revés (Atlético Tucumán). A esa base que se mencionaba le sumó a Claudio Riaño (4 de los 7 goles del equipo), Emir Faccioli (titular en los últimos dos cotejos), Nelson Acevedo y Julio Rodríguez (lesionado).
Es decir, que con un grupo que viene trabajando desde un tiempo prolongado a esta parte, materia prima existe como para pensar que siempre es posible mejorar, que aunque parezcan bruscos algunos retoques  todo es en función de equipo.
En esta dirección se enfoca Unión, en una semana larga con un lindo escollo por delante que tendrá el domingo en el 15 de Abril.
 

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