Ovación
Lunes 29 de Febrero de 2016

Se dio la lógica

Colón cayó ante Rosario Central por 3-0 y de esta manera el Canalla quedó como único líder de la Zona 1 con 13 puntos, cuatro por encima de los que tiene el Sabalero. El equipo dirigido por Eduardo Coudet fue superior de principio a fin y le terminó haciendo precio al conjunto rojinegro. 

Habitualmente se dice que el fútbol es uno de los deportes en los que no siempre impera la lógica y eso es lo que lo hace tan apasionante. En 90 minutos un equipo chico le puede ganar a uno grande o el que viene mejor puede perder ante un elenco que no atraviesa un buen presente.
Pero ayer en el Brigadier López y para desgracia de Colón, la lógica se hizo presente de manera incontrastable y Rosario Central se mostró infinitamente superior de principio a fin. Por momentos fue baile lo del equipo que conduce Eduardo Coudet y en el primer tiempo le perdonó la vida al Sabalero.
El Canalla generó un sinfín de opciones de gol, pero apenas concretó una por intermedio de Giovani Lo Celso a los 5 minutos tras una buena maniobra colectiva y un zurdazo inapelable del enganche rosarino que le rompió el arco a Jorge Broun, quien no alcanzó a desviar el balón.
Colón corría detrás de la pelota, dado que la misma era monopolio del equipo auriazul, que la manejaba con criterio y en algunos casos hasta con cierta displicencia para terminar las jugadas. El medio de Central se imponía a los volantes rojinegros y a partir de allí construía su hegemonía.
En ningún momento el equipo conducido por Darío Franco estuvo cerca de incomodar al conjunto visitante, que hizo siempre lo que quiso. Impuso condiciones y el encuentro se jugó tal como lo imaginó el Chacho Coudet. Hacía tiempo que no se observaba un rendimiento colectivo como el que evidenció Central en los primeros 45 minutos. Para ser perfecto le faltó contundencia, que si la hubiese tenido ya habría definido el pleito en esa primera etapa.
Colón dispuso de un tiro libre que ejecutó Alan Ruiz y que Manuel García desvió al córner como la opción más clara y un remate que el 10 sabalero elevó por encima del horizontal tras un centro desde la derecha. Muy poco para un equipo acostumbrado a generar situaciones y que posee muchos recursos de mitad de cancha hacia adelante.
Colón no pudo revelarse ante la adversidad y de a poco comenzó a entregarse mansamente a lo que le proponía el adversario. Intentó cambiar en el segundo tiempo con los ingresos de Luis Castillo y Adrián Bastía en lugar de Santiago Villafañe y Víctor Figueroa, pero las variantes no fueron solución. Si bien el Polaco quitó un par de pelotas en la mitad de la cancha, Castillo mostró las mismas dudas que Villafañe y encima antes de los 10’ Marco Rubén clavó un golazo desde afuera del área que se metió en el ángulo izquierdo del arco custodiado por Fatura Broun.
El resto estuvo demás, porque si cuando perdía por un gol el Sabalero no ofrecía respuestas, mucho menos con dos tantos abajo y teniendo enfrente a un equipo como Central. En todo momento el Canalla estaba más cerca de marcar el tercero que Colón de descontar. Y así fue cuando a los 18’ Marcelo Larrondo bajó una pelota de pecho, giró dentro del área y entre Germán Conti y Bastía lo terminaron derribando.
Darío Herrera que estaba al lado no dudó y marcó la pena máxima que Ruben se encargó de cambiar por gol para establecer la goleada. Después del 3-0 el conjunto rosarino quitó el pie del acelerador y comenzó a meter variantes con el objetivo de oxigenar al plantel y cuidar futbolistas para lo que viene. Por eso sacó al goleador Ruben, quien venía de un par de semanas de inactividad.
En el final del partido el equipo local fue a buscar el descuento aunque siempre desde el empuje y no de la claridad. Apeló a la velocidad de Nicolás Silva, que mostró muchas ganas y movilidad. Mauricio Sperduti estuvo cerca de descontar con un cabezazo que se fue desviado y más tarde le anularon un gol a Clemente Rodríguez por posición adelantada que no existió. De todos modos resultó una anécdota, ya que el partido estaba absolutamente definido.
Se trató de la peor actuación de Colón en el campeonato que tiene como atenuante la jerarquía del rival que tenía enfrente. Hace una semana el equipo rojinegro había sido goleado por un conjunto como Godoy Cruz, que de ningún modo tiene mejor plantel que Colón. No obstante, en Mendoza el equipo que dirige Franco había generado situaciones de gol como para marcar, más allá del tanto convertido por Sperduti.
En cambio ayer  de mitad de cancha hacia adelante reprobó la materia y fue presa fácil de los defensores canallas, que jugaron un muy buen partido. Le faltó movilidad y sorpresa para poder vulnerar el muy sólido bloque defensivo que plantó Coudet y que tuvo como abanderados a los dos marcadores centrales: Alejandro Donatti y Javier Pinola.
En una semana Colón se comió siete goles y pasó a ser luego de Quilmes el equipo más vencido en su zona con 10 tantos en contra. Un dato que de ninguna manera se puede soslayar, ya que el sábado visitará a Independiente y luego recibirá a River en la previa del primer Clásico.
Una seguidilla de partidos complicados en el peor momento de Colón en el torneo. No es ni un drama, ni tampoco hay que rasgarse las vestiduras por perder dos partidos seguidos. Sobre todo este último ante Central que hoy es el mejor equipo del fútbol argentino.
No obstante, pensando en el futuro será tarea de Franco repensar al equipo desde la disposición táctica y determinar si el esquema de 4-3-3 puede perdurar en el tiempo ante rivales de una jerarquía similar o superior a la de Colón. Con Quilmes y Arsenal sufrió pero salió airoso ya que estos dos equipos están por debajo del Sabalero. Con Belgrano jugó el mejor encuentro en defensa y mantuvo la valla invicta.
Pero luego llegó la debacle en estos últimos dos partidos. No sería descabellado pensar en el ingreso de Bastía para darle mayor equilibrio en la zona media y soltar a Figueroa como extremo izquierdo, sin tanta responsabilidad para retroceder. Franco está ante una encrucijada: seguir jugando al palo por palo o cuidarse un poco más para no sufrir tanto. Solo él tiene la respuesta.
Mariano Cassanello / Suplemento Ovación
 

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